Existe un mito en internet, en especial en los foros de wormbooks, en el que se cree que no existe un aditivo que haga que una persona se vea mas allá de Keeanu Reaves o de un ser supremo que el que este tenga un libro en sus manos. He visto un montón de fotos aquí en Facebook en donde veo está representación y todas acompañadas por una montonón de "me encorazona".
Pero el cuento es que cuando hablan del aditivo en cuestión, no están hablando de cualquiera sino de los que a la mayoría les parece interesante o al menos ortodoxo.
Por esto, ya teniendo bien presente esta reflexión, cada vez que esperaba mi Bus y que leía el libro en el que su portada la protagoniza un presunto vendedor de patria, el mismo quien nos habría impuesto la ideología de genero-rayo homosexualizador- en virtud de hacer un replanteamiento del núcleo familiar en todo el país y que encima, le habría entregado el país a la Farc o específicamente a mi camarada Timochenko; no me extrañaba que me miraran con tantas reservas.
Y es que en este país ya nos acostumbramos tanto a vivir en medio de la avalancha de la desinformación impuesta por la clase oligárquica-herramienta con la que estos preserva su estatus quo-, que los intentos de paz los aprendimos a tomar como afrentas.
Y tampoco es que me impresione por ello, porque con el precedente de Pastrana, si yo hubiera sido consciente y hubiera revisado con ojos miopes el panorama en el cual Santos se embarcó en su vaca loca de la paz, también se lo habría recriminado justo como los que miraban con ojos irascibles la foto de la portada de mi libro.
Pero bueno, menos cháchara y hablemos sobre la Batallar por la Paz de Santos, que me costó 50 luquitas. El libro empieza haciendo un recorrido retrospectivo de los anteriores procesos de paz, para luego hacer una valoración de porque fallaron estos mismos. Mas adelante el expresidente nos enseña su recorrido político para recordarnos que él era un santo(chiste malo :'v) y también para justificarle la decisión de la gente de Estocolmo cuando decidieron entregarle el nobel. Después Santo explica como fue todo el proceso de principio a fin, dando bastante énfasis en las dificultades que surgieron por parte de la oposición(Uribe), la importancia del reconocimiento del conflicto armado en el país para que el proceso pudiera despegar y como fue crucial acabar con la guerra semántica-desconocer a la Farc como un grupo terrorista-, que fue lo que hizo que la opinión publica llevara a sus extremos su reticencia con esta apuesta en la que, aparentemente, no se iba a hacer otra cosa que celebrar la impunidad.
No quiero hacer spoiler del libro, así que les dejos un par de comentarios mas. Uno, cuando se hablaba de las victimas, lagrimeé un toque y dos ,que me impresionó mucho la forma en la que santos habla de sus viajes a Europa o a Japón, como si fueran paseítos al pueblito contiguo al que vivimos.