Lo tuve que leer para una clase con muy poco tiempo, así que lo leí medio volado y se me escapan algunos detalles, pero igualmente me pareció una muy buena, interesante, exhaustivamente investigada y enriquecedora descripción del funcionamiento e impacto del sistema de medios. El primer capítulo establece una teoría del poder basado en la coacción y el discurso. El segundo capítulo es una descripción del panorama, el funcionamiento y la evolución del sistema de medios a nivel global hasta la aparición del fenómeno de la "autocomunicacion de masas" alrededor de la fecha de su publicación. El tercero usa la neurociencia para explicar el impacto emocional de la información entre quienes la consumen y cómo esto induce a ciertas actitudes y resultados políticos. El cuarto observa cómo los medios de comunicación y las campañas políticas nos manipulan, no a través de la conspiratoria idea del control mental, sino del sensacionalismo, el escándalo y la inducción de emociones fuertes para generar dinero y votos en un contexto de cinismo y decepción. Finamente, el último aplica todas lo explicado anteriormente en un estudio del movimiento ecologista y la campaña de Obama en las primarias de 2008.
Su principal falla es lo mucho que ha pasado desde que se publicó. La "autocomunicación de masas", que vendría siendo la forma en que producimos y consumimos información a través de, por ejemplo, las redes sociales, lo describe como un fenómeno naciente y novedoso. El tiempo también ha aguado el entusiasmo que muestra en algunas partes del libro. Por ejemplo, el potencial que le reconoce a las redes para informar y ser herramienta del movimiento ecologista, hoy se ve un poco desmentido por la forma en que han sido usadas para lo contrario y crear una considerable cantidad de negacionistas del cambio climático y cómo las constantes catástrofes medioambientales no parecen afectar a este importante sector de la población y los políticos. Ese es quizás su principal punto ciego, que vio en las redes una importante capacidad para provocar el progreso, pero no para impedirlo, como ahora, que se ha vuelto caldo de cultivo para el ultraconservadurismo más peligroso. También, en su análisis de la campaña de Obama, describe su proyecto como renovador y de esperanza (de una forma que no se distingue si se refiere sólo al tono de su comunicación o a la propuesta del candidato en sí) y sin embargo resulta interesante que se haya convertido en emblema del desencanto y que esto haya sido utilizado como combustible de las tendencia sporblematicas que describe el libro.
Pero bueno, yo no puedo juzgar a nadie por no saber leer el futuro. Solo me resulta llamativo y un poco triste. Lo importante es que muchas cosas aquí todavía aplican y sirven para caracterizar correctamente la importancia de los medios como centros de poder en el mundo a la vez que desmitifica y aterriza la forma en que son utilizados para ejercer este poder. Eso lo agradezco, que ya mi cerebro no aguanta una teoría de conspiración más.