Novela romántica sin edulcorantes.
No soy un lector habitual de novela romántica, si bien, de vez en cuando, me apetece leer algo de este género. Me animé a leer esta novela de Arwen Grey gracias a su premisa de novela romántica poco convencional, sin “pasteleos” y a contracorriente (en cuanto a lo que se publica hoy en este género). No es habitual encontrarse con una autora contemporánea que escriba Romántica en un estilo duro, seco, propio de otro tiempo, de otros territorios.
Diría que la novela tiene tanto de Romántica como de Histórica, oscila entre ambos géneros, lo que la hace más interesante que otras propuestas solo centradas en el romance y apenas en los demás aspectos de una historia. Aquí los personajes sufren, lo pasan mal (y nosotros con ellos), y hay poco lugar a la esperanza. Hay “clichés”, como no puede ser de otro modo, al fin y al cabo cada género tiene sus códigos, y a los lectores nos gusta tener algo en lo que agarrarnos emocionalmente, pero la autora se esfuerza en darle a su historia y personajes los suficientes giros como para que en ningún momento tengas la certeza sobre el desenlace.
Excelentemente escrita (y descrita), muy recomendable para aquellos/as que busquen novela romántica/histórica alejada de lo ñoño y lo superfluo.