En un mundo de soles inamovibles, un mundo en donde el ardiente océano de la luz pasó a llamarse Sija Marek y el gélido archipiélago de las tinieblas, Mrak Marek, un afamado torneo de cartas mantendrá pendiente a cuantos ven en él posibilidades de fortuna. Enanos, elfos, vampiros o magos son algunos de los habituales de la umbría podada “Los 7 Dragones”, situada en la desaconsejable franja crepuscular conocida por la Linde.
Todo un acierto. Una novela de detectives en un mundo de fantasía (nada convencional) que enseguida te sumerge en un juego en el que cada vez quieres participar más. Se nota que el autor tiene experiencia en lo fantástico, pues con sólo un par de pinceladas te planta un puñado de personajes totalmente bien definidos y de los que te enamoras enseguida. Tiene buenos giros y un final que no te esperas. Además, la construcción del mundo está muy bien integrada en la historia. Vamos, que disfrutas de ella tanto si te gustan las novelas clásicas de detectives a lo Agatha Christie o la fantasía tipo Señor de los Anillos, Dragonlance o World of Warcraft. Si es verdad que es posible que para los no habituados a leer fantasía, pueden perderse con los códigos típicos del género o no lleguen a comprender la profundidad de los personajes, pero si algo tiene fuerza en este libro son precisamente los personajes y sus muy bien explicadas interacciones o animadversiones. También me ha encantado cómo el autor ha sabido manejar el género con tramas que despistan y comportamientos de los protagonistas lo suficientemente desconcertantes y sospechosos como para disfrutar del juego hasta el final. Prosa fluida y diálogos soberbios. Sólo espero que el autor no tarde mucho en sacar la siguiente.
Tengo que reconocer que no soy lector de fantasía y que me llegó este libro por un regalo familiar. Lo que sí soy es un gran lector de novela de misterio y no puedo por menos que elogiar el trabajo de este autor al intentar juntar dos mundos tan complejos a mi parecer. Le doy 5 estrellas porque además de estar muy buen escrita me parece dificilísimo conseguir hilar una trama como la que este autor construye en un entorno con magia y otras cosas insospechadas sin salirse de los canones de la novela puramente detectivesca. Siempre pensé que la fantasía tenía ya poco que ofrecer, pero este enfoque es una buena manera de transcender los géneros.
Esta novela corta es bastante interesante y promete algo muy chulo: una historia de misterio pero en un mundo fantástico.
El concepto mola y cumple lo que promete: Esto sabe a novela clásica de asesinatos. Sin embargo, creo que el problema es que intenta hacer demasiado en muy poco espacio. La construcción de mundo se come un hueco importante para el desarrollo de la trama y la caracterización, aunque en la mayoría de los casos sirva de apoyo a las motivaciones de los personajes, hay demasiadas cosas que intenta explicar, y eso diluye la trama de misterio. También dedica algunas escenas de más a personajes que no la necesitan. El inquisidor tiene varios interrogatorios que no están dedicados en realidad a resolver los crímenes, lo cual a veces confunde y despista por el propio bagaje que ya trae el detective.
La resolución final del misterio está bastante bien, y la caracterización de los personajes ayuda a diferenciarlos muy fácilmente (¡lo cual hace manejable el mantener a los 10 personajes principales de la historia a mano sin confundirlos demasiado! Algo para nada desdeñable), pero a veces los personajes no queda muy claro por dónde cogerlos, especialmente al inquisidor, cuyos motivos ocultos nos distraen de lo que hemos venido a leer, que son los asesinatos. La novelita es entretenida y merece la pena el rato, aunque todavía queda refinar esta mezcla entre la novela policiaca y la fantástica.
Cumple con todo lo que una novela corta puede ofrecer, aportando incluso más de lo que se esperaría. Se editó tras ganar el concurso "Necromantia", organizado por la propia editorial, y muy probablemente que el autor tuviese que ceñirse a sus limitaciones han podido dejar algo corto el desarrollo de algunos aspectos como los personajes, pero están muy bien construidos, igual que el mundo y la trama. Un bicho raro del género, y nunca mejor dicho.
El libro trata de una historia detectivesca en un mundo de fantasía con elfos, enanos, vampiros, goblins, trasgos, dragones, etc. Muy al estilo de los mundos de Reinos olvidados, etc, tiene un tono ligero también y está escrito con ese lenguaje particular lleno de códigos específicos que abundan en este tipo de historias. Me gustó mucho la explicación que da el autor sobre por qué el mundo se divide en una región de sombras y otra de luz, sencilla pero estupenda, muy plausible y, además, la primera vez que la veo usar, y mira que hay mundos así. Mi problema con el libro y el motivo por el que tiene dos estrellas es que, aunque está escrito con evidente cariño por la historia, esta convierte a los personajes en un mero instrumento de la trama. Cuando esto pasa, o se tiene mucho cuidado o es fácil caer en contradicciones, cambios de carácter inexplicable, comportamientos erráticos o momentos de lucidez alternados con otros de absoluta ingenuidad. Además, hay errores por falta de revisión que podrían haberse corregido con un par de lecturas más. Hablo de errores gramaticales y ortográficos con la suficiente entidad como para desmerecer el resultado, sobre todo al final, que se acumulan.
Una novela de misterio y detectives que te mantiene en vilo hasta el final. Sus personajes son de lo más variopinto y la historia te transporta a un mundo de fantasía donde todo es impredecible.
Te deja con ganas de saber más, tanto de los personajes como de su mundo.
Me ha gustado mucho el mundo en el que transcurre, con una mitad de sombra y una de luz, y la forma en que se presenta. La lectura es fluida y la premisa muy interesante, pero creo que fallan los personajes. Ninguno me genera simpatía y no acabo de entender muchos de sus comportamientos que, como ya ha dicho Mauro, parecen erráticos y contradictorios. Además, eso me ha hecho perder interés en la resolución del conflicto.