El libro definitivo sobre el pueblo muisca, escrito por Carl Langebaek el más prestigioso arqueólogo colombiano de la actualidad.
¿Dónde estaban ubicados los muiscas? ¿Cuántos eran? ¿Cómo era su organización política? ¿Qué sembraban? ¿Cuál era su tecnología?, ¿Qué creían? El arqueólogo Carl Langebaek, ha estudiado desde los años 80 las antiguas culturas del actual territorio colombiano.
Los muiscas presenta todo lo que la ciencia ha logrado reconstruir sobre este pueblo, la comunidad prehispánica más influyente de su tiempo que ocupó un territorio del tamaño de Suiza y que vivió el primer contacto con los españoles durante el periodo de la conquista.
Este texto está pensado para todo el público y busca divulgar la historia de un pasado del que mucho se habla pero poco se conoce.
Si el lector busca leer un libro de divulgación de los muiscas no recomiendo este libro. Si lo que se busca es leer un texto muy académico y cientifico que ha recopilado y analizado con juicio la literatura arqueológica Muisca apegándose estrictamente a la rigurosidad del arqueólogo tal vez sí.
El problema es que el libro nos promete ser de divulgación desde su prologo. Sin embargo, a lo largo de los capítulos no logra desprenderse del lenguaje académico aburrido. Particularmente en la tercera parte, cómo lector me sentí leyendo para escribir una tesis de maestría o doctorado en arqueología. Muchísimo detalle de investigaciones de muchos autores en muchos sitios y con muchas muestras. El lenguaje científico y técnico no se deja de lado casi que en ningún momento. Apenas dentro del libro hay algunos retasos que delinean pequeñas generalidades de los Muiscas, pero a grosso modo el texto es en su mayoría académico.
Entiendo que describir al pueblo Muisca con sus particularidades y heterogeneidades regionales resulta bastante difícil. De allí que el autor se vea obligado a hacer múltiples referencias a investigadores y estudios que han aportado mucho al poco conocimiento que existe sobre este pueblo. Empero una de las cualidades de las que carece el libro es la facilidad que tienen otros textos de divulgación para trazar unas líneas generales, permaneciendo dentro de la sensatez científica. Ojalá el autor pueda compartir en otro texto más fácil de digerir, muchos más detalles la mitad de la historia que nos ha hecho tanta falta.
Existen pocos libros de divulgación sobre los pueblos originales de Colombia. Seguramente los expertos podrán enumerar decenas de libros escritos en el tema por antropólogos, arqueólogos o sociólogos pero no sé si hayan muchos que como esté hagan un intento por llegar a un público más amplio.
Fue por eso que lo leí. Quería (y todavía quiero) saber más sobre las culturas y las lenguas que habitaron por miles de años el país que resulto del desigual choque de culturas que se produjo en los últimos 5 siglos y que llevo a muchos de esos pueblos y a sus lenguas a la extinción total (o parcial en muy pocos casos).
Creo que el profesor Langebaek lo logra en este libro y esperaría que otros expertos en culturas diferentes a la Chibcha lo imiten para saber más sobre los habitantes originales de la amazonía colombiana, el sur de Colombia o las cordilleras central y occidental (donde vivo por ejemplo).
El libro hace primero un recorrido por la historia de los Muiscas, uno de los pueblos Chibchas con origen en centroamérica, que terminaron estableciéndose en la cordillera oriental en el territorio de lo que hoy es Colombia, especialmente en las regiones de Santander, Boyaca y Cundinamarca, incluyendo, naturalmente la extensa sabana en la que están hoy Bogotá, la capital de Colombia y las ciudades vecinas. A continuación hace una descripción pormenorizada de las costumbres, organización social, vida cotidiana, algunos detalles de la religión y la relación con otros pueblos, incluyendo los invasores colonos españoles.
Me encanta el enfoque del Profesor Langebaek de contar la historia tal y como la narra de un lado algunos cronistas cercanos al mismo pueblo Muisca y del otro la evidencia arqueológica (evidencia científica), en lugar de detenerse a repetir, literalmente, lo que los cronistas españoles repitieron por siglos sobre los pueblos que encontraron y que termino convertido en mitología sobre esos pueblos originales.
El mito más importante que creo que tumba este libro es el de la organización altamente jerarquizada (como las monarquías europeas) de los más poderosos pueblos indígenas originales de Colombia. No hubo tal. La idea de que los Muiscas estaban dominados por unos poderosos caciques, Bogotá, Tunja, Facatativa, a los que pueblos más débiles les servían y pagaban tributos (como se los pagaríamos los americanos a los españoles por siglos) es falsa y me agradó descubrirlo en este libro. Naturalmente no se trataba de sociedades completamente igualitarias, pero tampoco eran monarquías verticales como nos lo han vendido siempre.
Si bien aprendí cosas muy interesantes que no sabía sobre la investigación arqueológica, por ejemplo el valor que tiene la basura y los muertos (esto último más obvio que lo primero) o la manera como se estiman las densidades poblacionales a partir de las densidades de restos, me parece que hay apartes del libro excesivamente técnicos que podrían repeler a los lectores menos pacientes. Entiendo que al ser el autor un experto en el tema no pueda dejar de presentar estos detalles, pero también estoy seguro que precisamente por serlo podría haberlos presentado de una manera más digerible.
Encontré en el libro lo que busco en los buenos textos divulgativos: 1) una aproximación simple a temas de investigación científica normalmente inasequibles para los que no somos expertos; 2) reflexiones originales sobre temas ampliamente tratados por otros textos (¿estaban los Muiscas realmente dominados por grandes caciques de los que eran súbditos?); 3) claves sobre la manera como se investigan estos temas (no sabía que los isótopos de Carbono podrían decir tanto sobre qué tipos de plantas comían los pueblos); 3) datos curiosos que me permitirán recordar algunas de las cosas que aprendí mientras leía el libro (por ejemplo que los caciques mandaban a hacer nuevos objetos de oro para entregárselos a los españoles en lugar de usar los que ya tenían porque esos habían sido creados para un propósito muy distinto; que la elite Muisca comía arepas y los demás bollos de maíz; que Bogotá - realmente Funza - tenía 20.000 casas y decenas de miles de habitantes cuando llegaron los españoles; que los cargos sociales más altos llegaban por línea materna y no por la paterna; entre otros).
Como escribí al principio, espero que otros, incluyendo el mismo profesor Langebaek se animen a escribir más sobre nuestros pueblos originales y que lo hagan así, con un espíritu divulgativo, con un deseo de que un público más amplio en Colombia conozca mejor la historia y costumbres de algunos de sus ancestros.
Muy buen libro para quien quiera saber de los músicas sin haber leído nunca nada sobre ellos. Deja en el lector una buena imagen global, y es igualmente una gran fuente documental y estado del arte para el interesado en profundizar. Eso sí: empieza mejor de lo que termina. La tercera parte, al apegarse tanto a la evidencia arqueológica, es innecesariamente densa para un libro de divulgación. El estilo de Langebaek es claro, directo y ameno, hasta te hace reír. Pienso que es un libro obligado para toda persona interesada en el pasado prehispánico.
El libro Los muiscas de Carl Henrik Langebaek aborda con profundidad la organización social, económica y política de esta cultura prehispánica, ofreciendo una perspectiva que desafía las nociones tradicionales y eurocéntricas sobre las sociedades indígenas de América.
En esta reseña, destaco algunos de los temas más relevantes que aborda el autor y que me llamaron la atención.
Uno de los aspectos clave es la importancia de los cercados de los caciques, que no solo servían como espacios de poder político, sino también como centros para el comercio y el intercambio entre diferentes comunidades muiscas. El intercambio variaba significativamente según se realizara entre comunidades muiscas o con grupos externos, adaptándose a las dinámicas propias de cada interacción.
La tributación entre los vasallos y los caciques se presenta desde una perspectiva distinta a la occidental. Más allá de ser una simple relación de explotación, Langebaek muestra cómo estos tributos estaban profundamente vinculados a un sistema de reciprocidad y alianzas políticas que fortalecían los vínculos comunitarios.
Otro tema fascinante es la territorialidad muisca. Lejos de limitarse a un solo entorno, muchas comunidades mantenían viviendas tanto en tierras frías como en tierras cálidas. Esta dualidad les permitía participar simultáneamente en actividades económicas y políticas en diversas regiones, demostrando una notable flexibilidad y capacidad de adaptación. Esta flexibilidad territorial también influía en cómo los muiscas gestionaban otras dinámicas clave, como las relaciones bélicas.
El libro también examina las formas en que los muiscas se relacionaban con la guerra, tanto entre ellos como con grupos externos. De manera similar al comercio, estas relaciones bélicas se entendían de forma distinta dependiendo de si ocurrían entre comunidades muiscas o involucraban a grupos externos, reflejando las complejas interacciones políticas y económicas del territorio.
Un punto especialmente revelador es el contraste entre las narraciones de los misioneros y conquistadores españoles y la evidencia arqueológica. Mientras que los europeos interpretaban a los muiscas desde una visión eurocéntrica, los hallazgos arqueológicos muestran una realidad más compleja y menos sesgada, como la gestión del agua, el análisis de basureros y los rituales funerarios.
Además, el autor analiza las similitudes y diferencias entre los muiscas y otras culturas chibchas, subrayando el carácter único de esta sociedad en el contexto regional.
Langebaek cuestiona la interpretación tradicional europea de una élite dominante entre los muiscas, argumentando que estas jerarquías tenían características y significados propios, ajenos a las concepciones occidentales.
Por último, el libro aborda la percepción de la salud entre los muiscas. Aunque los restos óseos podrían sugerir altos niveles de enfermedad en comparación con estándares modernos, Langebaek propone un análisis más equilibrado: al contrastar la salud de los muiscas con la de los europeos y otras civilizaciones contemporáneas, queda claro que los muiscas no estaban en desventaja.
En resumen, Los muiscas ofrece una visión crítica y enriquecedora de esta cultura indígena, desafiando prejuicios históricos y revelando la complejidad de su sociedad a través de una combinación de fuentes documentales y evidencia arqueológica.
por ejemplo, algunos cronistas mencionan que después de la destrucción del mundo, que por supuesto los españoles asociaron con la idea del juicio final, los muertos volverían a vivir exactamente como antes del terrible suceso.
Muestra algunos análisis sobre diferentes sociedades muiscas con base a diferentes estudios sociales y médicos, sin embargo a partir de los mismos busca defender una perspectiva de la sociedad indígena en la cual no habían jerarquías de dominio como podríamos pensarlo a través de los cronistas españoles o de estudios menos recientes que llegaban a esas ideas fáciles de aceptar. Como texto es interesante tenerlo en cuenta aunque si me queda la duda de una presentación quizá forzada de una sociedad que pareciera ideal
Para el que no conoce su cultura y deseé comenzar a explorarla el libro es fascinante. Reconozco el trabajo serio académico y de investigación; pero sin duda lo que me encanta es que se deja leer. Muchas obras cuando tratan estos temas o no se les entiende nada o cuentan lo mismo y esas son dos grandes diferencias con este. Una cultura ancestral puesta en manos gracias al brillante autor Carl Langebaek quien demuestra su pasión por esta cultura, enseñandola de una forma realista y muy bien estructurada. Lo recomiendo.
Es un libro que todo colombiano debería leer! Cuenta de manera muy amena lo que sabemos hasta el día de hoy a cerca de los muiscas, compilando estudios arqueológicos en está narrativa. Es un excelente libro de divulgación de la historia muisca, de los andes orientales prehispánicos.
Es poco lo que los latinoamericanos sabemos a cerca de nuestra historia antes de la llegada de los españoles y muchas veces lo que sabemos es debido a las narraciones de los colonizadores quienes impregnaron nuestra historia con sus prejuicios y subjetividad, sin contar los detalles que se perdieron en la traducción. Este estudio compila investigaciones que han indagado en quienes eran los muiscas realmente, su cultura, su concepto de guerra, jerarquía, organización como comunidad, dieta, salud, etc.
Estoy muy feliz de haber leído este libro! Ahora quiero saber más, no solo de los muiscas, sino de las otras comunidades indígenas.
Una excelente guía sobre lo que conocemos hasta la fecha de los Muiscas, los habitantes de la sabana cundiboyacense (y otras partes de Colombia) en el momento de la conquista española. El libro ofrece una mirada fresca sobre la documentación de los cronistas en la época de la conquista, cómo su propio sesgo, de una Europa feudal de reyes y vasallos, pudo haber influenciado la manera que interpretamos e imaginamos cómo era la vida en la sociedad Muisca.
La primera parte del libro, es fácil de leer. La segunda parte, en donde el autor empieza a describir evidencia desde la arqueología puede resultar más compleja, y por lo menos necesité prestar más atención y leer con mayor detenimiento.
Buen libro para hacerse una idea como eran las cosas por el tiempo de la conquista principalmente en el altiplano cundiboyacense, el autor muy bueno, bastante rigor académico pero a veces se extiende demasiado para aportar pruebas arqueológicas que lo vuelven aburrido y que el autor mismo se compromete desde el principio en no convertirlo en un libro aburrido pero a mi punto de vista no se logra esto sino el efecto contrario con tanta redundancia de pruebas arqueológicas de difícil interpretación y para concatenar todas las pruebas y sacar conclusiones… se hubiera logrado algo increíble si le bajaran al rigor académico y se volviera algo más general y sin embargo aún así se aportaran todas las pruebas necesarias para justificar lo dicho y otras como algo opcional
"De los Muiscas todos hemos oído hablar alguna vez (...). No obstante, sobre su historia es muy poco lo que el público general logra conocer y profundizar. (...) Un libro fascinante que propone, de la mano de la arqueología, un viaje de descubrimiento de un pueblo milenario".
Un libro que demuestra que en realidad no hay nada del pasado que se pueda afirmar con total seguridad, pero que ciertamente entender la diferencia sigue siendo algo poco comprensible para el humano que lo quiere explicar todo.
El libro es bueno en la medida en que ofrece una mirada a la cultura muisca, cosa que es muy difícil de encontar. Luego de leer el libro conozco mejor a esas comunidades que habitaron en los Andes de Colombia, ya que el libro trata de forma rigurosa su historia y cultura siempre basado en evidencia científica. Sin embargo, el estilo de escritura sí es un poco esteril, más cercano al libro académico que al de divulgación científica.
Langebaek es un grandioso académico y científico. No obstante, erró el camino desde el extenso y farragoso preámbulo y de ahí en adelante fue incapaz de conciliar su mente de investigador con la buena divulgación científica que mantiene el rigor pero cautiva, entretiene y motiva. Pudo haber sido un maravilloso texto y un viaje fascinante... Pero fracasó irremediablemente.
Un excelente acecamiento a las ideas y dudas que han surgido al investigar las características de las sociedades chibchas. Que puede aclarar la manera rn que antiguamente se organizaron estos territorios.
Al explorar las páginas de "Los Muiscas" de Carl Henrik Langebaek, siento que otorgar tres estrellas es una calificación adecuada que refleja mi experiencia con esta obra arqueológica. Aunque el libro ofrece una valiosa mirada a la cultura de los muiscas, posee ciertos aspectos que impactan mi apreciación en general.
La obra se enfoca en la civilización muisca, una cultura precolombina que habitó en lo que hoy es Colombia. A través de investigaciones arqueológicas y antropológicas, Langebaek traza un recorrido por los diferentes aspectos de la vida, la organización social y las creencias religiosas de los muiscas. El libro ofrece una visión enriquecedora de esta cultura antigua, presentando hallazgos y teorías que han ayudado a desentrañar sus misterios.
Las características especiales del autor se revelan en su enfoque metódico y su profundo conocimiento en el campo de la arqueología. Langebaek demuestra una habilidad innegable para traducir sus investigaciones en una narrativa accesible, brindando al lector la oportunidad de sumergirse en una historia rica y fascinante. Su pasión por desentrañar el pasado y su destreza en la presentación de datos complejos son notables.
El contraste entre la vida del autor y el contenido de la obra agrega profundidad al relato. Como arqueólogo e investigador, Langebaek encuentra una conexión significativa con su tema, lo que se traduce en una exposición clara de su pasión por el estudio y el respeto por las culturas que investiga. Su dedicación a preservar y divulgar la historia es un vínculo crucial entre su vida y el contenido de "Los Muiscas".
Mi crítica literaria considera tanto los aspectos positivos como las limitaciones que contribuyen a mi calificación de tres estrellas. Si bien la obra proporciona una visión valiosa de la cultura muisca, en ocasiones el lenguaje puede volverse excesivamente técnico y denso, dificultando la fluidez de la lectura para aquellos que no son expertos en el campo. Además, la estructura del libro puede parecer desorganizada en algunos puntos, lo que podría afectar la comprensión global.
A pesar de estas consideraciones, "Los Muiscas" ofrece una ventana al pasado fascinante y es una fuente importante para aquellos interesados en la arqueología y la historia precolombina. La dedicación de Langebaek a su campo y su capacidad para comunicar hallazgos complejos merecen reconocimiento. Con tres estrellas, reconozco la relevancia y el valor informativo de la obra, al tiempo que señalo áreas donde la experiencia de lectura podría haber sido más fluida y accesible.