Un relato corto que está bastante bien. No me ha gustado tanto como "La singularidad" de esta misma autora, pero, aunque me deja con incógnitas, es buena lectura.
Dice la sinopsis:
En el jardín de infancia los niños y niñas cuidan de sí mismos, organizados en una estructura jerárquica basada en un código de colores y asistidos por un complejo sistema automático que les dispensa la comida, la ropa, los libros, los juguetes… Todo funciona así porque así ha funcionado siempre. Hasta que las rutinas empiezan a fallar y su pequeña sociedad comienza a desmoronarse.
Quizá haya llegado el momento de salir al exterior, si es que existe algo más que el jardín de infancia.
Mis impresiones.
Relato corto y bien escrito, que sin ser novedoso, mueve a reflexión. No voy a extenderme mucho, por su brevedad es fácil caer en un spoiler; sí decir que tiene más de un nivel de lectura, uno sería la trama como tal, otro los temas que pone encima de la mesa.
La historia en sí, está escrita con ritmo ágil. Engancha, quieres saber qué va a pasar con los niños del jardín de infancia, hacia dónde nos conducirá la autora y cómo concluirá. La trama me ha gustado, pero me deja con unas cuantas incógnitas como la filiación genética de los chicos, qué pasó en ese mundo que creó los jardines de infancia, cuál era realmente su objetivo antes de que todo se torciera, etc. Queda todo demasiado abierto. Es cierto, que con tan pocas páginas es difícil más desarrollo; tampoco creo que fuera la intención de Sara Sacristán ir más allá, pero desarrollo es justamente lo que me ha faltado. Es de ley añadir, que no soy muy de relato corto, lo que conlleva una componente subjetiva por mi parte.
Otra cosa es el poso que deja cuando rumias despacio lo leído. Es un relato crudo y tiene momentos bastante duros. Una metáfora que toca temas, que no son nuevos, que forman parte de nuestras sociedades desde siempre. Sacristán lo plantea bien, no lo cuenta, lo muestra. El condicionamiento desde la infancia (llámese educación), y lo que supone a la larga cuando el entorno cambia. La ley del más fuerte en sentido amplio, entendidos los más fuertes como los más aptos, la supervivencia casi en sentido darwiniano. Y el tema estrella, el fomento de la competitividad hasta límites que impiden el desarrollo de sentimientos tan humanos como la compasión y la empatía.
Me ha gustado cómo la autora ha trazado a los personajes principales. Todos ellos son arquetipos, el matón que se impone por la fuerza bruta, el inteligente práctico que aplica a su entorno lo que aprende, el carismático, que es capaz de mover a las masas y el político que negocia y manipula.
El final me deja con sentimientos encontrados. No digo más, hay que leerlo.
En conclusión. Un relato, a mí juicio demasiado corto, bien escrito y que toca temas de calado. Recomendable.