Primer libro de política que leo, y no será el último.
Que nadie se asuste xD, solo quiero entender de verdad los términos que tanto se usan hoy en día: fascista, liberal, comunista, libre comercio, ...; porque creo que están tan raídos que han perdido su significado original.
En 260 páginas, Rallo explica los 10 principios básicos del liberalismo (no sé si todos los liberales opinan que son 10 o tienen otro número en la cabeza) de una manera muy inteligente: empieza por los más ligeros, los más sencillos, y a partir de ahí le va metiendo chicha y densidad. Se va notando según pasan los capítulos.
He de decir que estoy muy de acuerdo con la libertad individual y con el derecho a la propiedad privada, pero alejándome un poco de preferencias ideológicas, voy a comentar algunos aspectos de esta filosofía con los que no comulgo o que creo que no resultarían. (Ojo, no sé si esto van a ser spoilers xD)
1. El liberalismo se basa en la buena fe, y me explico. Por ejemplo, uno de los principios consiste en que el gobierno limite su poder, y me da a mí que eso no va a ocurrir así como así porque la política consiste en la lucha por el poder, y cuando lo consigues no lo vas a soltar por las buenas. Y como este caso, hay varios más. En España, siendo como somos, haría falta una labor enooorme para conseguir que la gente no intentase buscar siempre la trampa y mirase más por la legalidad y la ética que por el beneficio propio o el ejercicio correcto de sus libertades/derechos.
2. Todos somos libres de hacer lo que queramos si no afectamos al proyecto vital de los demás. Aborto legal (estoy de acuerdo), suicidio asistido (estoy de acuerdo), drogas legales (NO estoy de acuerdo): aún siendo mayor de edad, puede que una persona no esté en sus plenas facultades para consumir según qué drogas, y no veo yo al liberalismo intentado controlar a quién se vende droga y a quién no.
3. Uso de la violencia. En alguna partes del libro se propone el uso de la violencia como medio para aplicar la ley, y se refiere a modos de violencia dirigidos a evitar que las personas cometan delitos (inmovilización, privación de libertad temporal, ...) y hasta ahí, bien. Pero en cierta parte, se indica que la violencia puede usarse para restituir el daño causado, por ejemplo, ante una agresión física. Es decir, si me rompes una pierna yo te rompo otra. Y aquí es donde discrepo, no estoy de acuerdo en que el posible castigo de cualquier agresión sea esa misma agresión u otra similar. En el libro también se indica que no sería el castigo más habitual porque la gente suele preferir la compensación económica al ojo por ojo, pero el hecho de que exista esa posibilidad no me convence.
Resumiendo, apoyo casi todo lo que cuenta el libro pero creo que el liberalismo espera lo mejor de las personas, y éstas casi nunca lo dan. Difícil llegar a tener una sociedad completa o mayormente liberal.