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Ni por favor ni por favora: Cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note

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¿Qué es el lenguaje inclusivo? ¿Es lo mismo que el lenguaje “políticamente correcto”? ¿Cómo hablar sin dejar fuera del discurso a la mitad de la población? ¿Es nuestro lenguaje sexista? ¿Y las autoridades encargadas de darle esplendor? Las masas de hablantes no han salido a las calles para reivindicar que cambien las preposiciones, los adverbios o quiten la tilde del solo; y, sin embargo, se han cambiado y se han quitado del diccionario. Bluyín está fenome¬nal, cederrón es el no va más, podemos beber güisqui y comprar un suvenir siendo perfectamente correctas. Pero, ay, las mujeres tenemos que apañárnoslas para nombrarnos como podemos. Por eso, en este libro encontrarás muchas herramientas para utilizar el lenguaje inclusivo de forma sencilla y amena. Porque la solución está en la punta de la lengua.

122 pages, Kindle Edition

Published May 6, 2019

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María Martín Barranco

7 books20 followers

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Displaying 1 - 30 of 84 reviews
Profile Image for Monica.
200 reviews74 followers
August 9, 2021
Lo primero para destacar en el libro es la redacción: a pesar de sustentar sus críticas con datos muy serios y muy estudiados, la autora los presenta con total desparpajo, hace burlas abiertas y comentarios chistosos, que aligeran la lectura sin restarle credibilidad a sus argumentos.
El libro es una crítica directa al machismo existente dentro de la academia que rige el uso del idioma español, señala con ejemplos concretos definiciones consignadas en el diccionario que están lejos de ser un trato igualitario, ni siquiera equilibrado, entre mujeres y hombres. Cita igualmente declaraciones en entrevistas y conferencias de diferentes miembros de la academia en los que es evidente una oposición directa a reclamos justos del feminismo para que se reconozca un trato igualitario en el lenguaje a ambos géneros.
Tales reclamos han sido tradicionalmente ridiculizados cuando se presentan como unas construcciones farragosas e imposibles, pero que en realidad ninguna feminista, nunca, ha exigido o sugerido que deba ser usada para que la inclusión de la mujer sea visible en el español.
El libro es, en suma, una manera divertida de aprendizaje sobre lo fácil, pero también lo necesario, que es el empleo del lenguaje inclusivo.
Profile Image for Sandra Miret.
Author 2 books1,249 followers
November 11, 2022
Me ha parecido un libro muy interesante.

Te da argumentos para defender el lenguaje inclusivo y para entenderlo. El lenguaje inclusivo es mucho más amplio de lo que se cree o se habla (sobre todo en los medios de comunicación y tertulias en televisión).

Pero, aunque me haya parecido un libro/herramienta/manual genial para tener cerca y aplicarlo los consejos y argumentos a nuestra vida cotidiana, me ha parecido un poco repetitivo. No creo que le sobre páginas ni temas, pero mientras avanzaba en la lectura tenía la sensación de que en algunos momentos ya “habíamos pasado por ese punto” o “ya me ha quedado claro todo esto”.

De todas formas, es un libro que recomiendo mucho para entender nuestros lenguaje, parte de su historia y, sobre todo, para entender, defender y aplicar el lenguaje inclusivo.
Profile Image for Jenny Jaramillo .
346 reviews91 followers
February 9, 2022
María Martin nos explica con datos y hechos que el lenguaje es político, que el machismo se ha perpetuado a través de la lengua y que hablar de forma inclusiva es sencillo si nos lo proponemos. Además, de una forma muy amena y a veces cómica, nos muestra evidencias de que la RAE es una institución que no se ha querido adaptar a los nuevos tiempos y que, por el contrario, sigue demostrando su posición contraria a los derechos de las mujeres. En la parte final del libro, María nos regala una guía para utilizar lenguaje inclusivo tanto al hablar como al escribir. Es sencillo de verdad, querida gente que me lee.
Profile Image for Jaime Carbajal.
32 reviews8 followers
April 7, 2021
El libro parte de varias falsedades.

En primer lugar, el lenguaje no es político es una construcción cultural que rebasa tanto la base como la superstructura. Un cambio en el mismo no va a tener influencia en ninguna de las dos. El lenguaje no puede ser modelado por la voluntad política, se genera históricamente. Un ejemplo de ello es que el esperanto no consiguió funcionar.

No es cierto que estemos usando el mismo lenguaje que usábamos en el siglo XVIII.

La lengua no es propiedad ni de la Iglesia, ni de la RAE como señala la autora, ni tampoco de quienes estén a favor del lenguaje inclusivo. Sólo la comunidad de hablantes puede cambiar el lenguaje.

Hablar en lenguaje inclusivo no garantiza que los derechos humanos se cumplan para las mujeres. Básicamente porque los derechos humanos son papel mojado, los derechos se tienen en cuanto que se es ciudadano de un estado y estos derechos, al menos, en España, no van en función del sexo. Además, en caso de que las mujeres no tuviesen derechos, el hecho de introducir el lenguaje inclusivo no garantizaría su cumplimiento.

La autora obvia que existen profesiones solo en femenino como logopeda, fisioterapeuta o jurista.

Es totalmente falso que el español sea un idioma de una pequeña zona de Castilla impuesta. Alfonso X es quién empieza a darle preponderancia al español como lengua de la nación en las Escuelas de Traductores y lo hace por la simple razón de que era la lengua que más posibilidades ofrecía para la administración de la nación en construcción. De hecho la mayoria de escritos de Alfonso X están en galaico portugués. Aún así el español poco tiene que ver ya con el castellano romance de esa zona de Castilla que dice la autora. Ella se refiere a una lengua romance castellana que poco tiene que ver con el idioma español internacional, más allá de ser su evolución histórica.

El lenguaje inclusivo es clasista, menosprecia las clases populares. La propia autora da un manual para hablar en inclusivo, por lo que sólo sería accesible para una parte de la población que tuviera el tiempo y las ganas de estudiarlo. Tendríamos entonces una parte de la población que habla en inclusivo y otra que habla en "lengua vulgar".

Por último, es totalmente falso que el lenguaje pueda cambiar el marco en el que nos desenvolvemos como dice la autora. Si la sociedad es machista, un cambio en el lenguaje no cambia la sociedad. En árabe el femenino se usa como neutro, por esa regla de tres Arabia Saudí sería el paraíso de las mujeres.

Para acabar una anécdota. Caesar non supra grammaticos, en una ocasión el emperador Tiberio pronunció una palabra y un gramático le corrigió diciéndole que esa palabra no existía. Tiberio le contestó que a partir de ahora sí y el gramático, muy acertadamente le contestó que el César no estaba por encima de la gramática.
Profile Image for Danielle.
50 reviews
January 17, 2021
¿El tema es interesante, necesario y relevante?

Sí, sí y sí.

¿Cumple lo que promete el título en el desarrollo de todo el libro?

Lastimosamente no.

Lo que esperaba era una sugerencia sobre cómo usar lenguaje inclusivo sin que se note (que literalmente está en el título) y para mi sorpresa me encontré con una larga crítica a la RAE (que al principio leí emocionada y concentrada, porque me identifiqué) pero que luego se tornó repetitivo y un poco tedioso. Hacia el final sí se desarrollan y se dan unas cuantas opciones para volver inclusivo el lenguaje, pero es muy poco.

No lo llamaría libro como tal, lo sentí más como una ponencia o un ensayo exponiendo el machismo por parte de la RAE.

AUNQUE las propuestas de solución que propone la autora hacia el final del libro son realmente buenas y creo en que si se aplicaran, cambiarían completamente el español como lo conocemos y habría un impacto social y cultural que nos llevaría a una sociedad llena de igualdad de derechos.
Profile Image for Jorge Zuluaga.
477 reviews402 followers
June 28, 2026
Acabo de terminar la excelente «trilogía» de María Martín Barranco sobre la exclusión de las mujeres en el lenguaje. Me refiero a la colección formada por los libros Ni por favor, ni por favora , Punto en boca y Mujer tenías que ser , entre los que se encuentra el texto al que está dedicada esta reseña.

He decidido que, en lugar de hacer tres reseñas diferentes, voy a escribir una sola para contarles mi experiencia de lectura de las obras de María Martín. Bueno, en realidad no espero que muchas personas se interesen por mi experiencia personal con los libros que reseño aquí; la inmensa mayoría de mis textos están dirigidos a mi yo futuro, pero si los encuentran entretenidos, informativos o útiles, ¡genial!

Violando una de las reglas del adecuado uso del lenguaje en relación con las mujeres —que he aprendido en este y otros libros—, en lo sucesivo me referiré a María Martín, autora de estos textos, simplemente como María. Aunque es una práctica común que llamemos a las mujeres por su primer nombre y a los hombres por su apellido —costumbre que ahora reconozco odiosa y con un tufillo paternalista que apesta—, la opción de referirme a la autora como Martín, creo que entenderán, tampoco es muy buena. Espero que, si ella lee algún día esta reseña, no se moleste. De verdad, lo hago con todo el respeto que me merece.

Lo primero que debo decir sobre los libros de María es que no tienen página mala. A pesar de tratar un tema tan serio y trascendental, están escritos con tanto humor, y sobre todo con tanta ironía, que se convierten en lecturas divertidísimas. ¡Qué gran comunicadora es María! Tengo mucho que aprender de ella como divulgador.

Pero, claro, no estamos hablando aquí solo de una lectura para entretenerse.

Es difícil ser indiferente ante los innumerables argumentos que María elabora y ejemplifica con humor e ironía, pero también con profundidad y erudición a lo largo de las páginas de sus tres libros. Estos textos son una verdadera declaración política sobre el lugar de las mujeres en el lenguaje; verdaderos tratados de filosofía feminista que, aunque no posen como tales, vale la pena atesorar.

Para mí, como hombre —por delante el privilegio—, pero especialmente como profesor universitario y comunicador de las ciencias, roles en los que debo usar permanentemente el lenguaje para hablar o escribir a mis estudiantes —la mitad de ellas, mujeres—, estas buenas páginas de divulgación han representado a lo largo de los últimos meses verdaderas lecciones sobre la forma en la que las mujeres han sido sistemáticamente excluidas del lenguaje (el primer libro, Ni por favor, ni por favora, lo leí a finales de 2022, hace cerca de seis meses).

Si todavía eres una persona que piensa que esta idea es exagerada, que por la «economía del lenguaje» no podemos incluir a todo el mundo cuando hablamos o escribimos, o que al hacerlo convertiríamos nuestra comunicación en una enrevesada colección de repeticiones innecesarias —todos y todas, ellos y ellas, tortuga y tortugo—, es el momento de leer a María.

He reconocido en estas páginas muchos errores que cometí a lo largo de mi vida y los he empezado a lamentar muy sinceramente. Para compensar un poco la exclusión sistemática de la que he participado como un hablante cualquiera, pero también desde la posición de poder que ocupo en el patriarcado por mis privilegios, he empezado a modificar la manera en la que hablo y escribo, siguiendo algunas de las recomendaciones de María. Busco incluir todas las experiencias posibles evitando siempre las excesivas repeticiones —aunque no siempre es factible—, pero, sobre todo, he empezado a incluir en mi campo semántico a las mujeres y sus vivencias, que es justamente lo que la autora recomienda con vehemencia.

(Tan solo les pido que lean nuevamente lo que he escrito hasta ahora y verifiquen que en ningún momento me he valido del masculino genérico o he caído en desdoblamientos innecesarios. Y si no lo he hecho hasta ahora, es porque he seguido las recomendaciones de María Martín. ¡Gracias, María!)

Solo les puedo decir que el resultado de mi cambio de actitud y de mis prácticas de comunicación ha sido espectacular. Primero, para mí —el burro patea por delante—, porque he entendido que en el mundo sobre el que pensaba y hablaba hasta ahora faltaban las físicas, las ingenieras, las genias, las presidentas… en suma, la mitad del talento humano.

Y segundo, y más importante, el cambio en la forma en la que he empezado a comunicarme ha beneficiado especialmente a las mujeres con las que me relaciono —sobre todo a mis estudiantes—; mujeres que ahora percibo que se sienten más incluidas en lo que digo, preguntan más y se involucran más en mis clases. Incluso, a diferencia de sus compañeros varones, encienden más a menudo sus cámaras en Zoom cuando hablo en una clase virtual —un vicio que quedó de la pandemia—. Claro que esto lo afirmo solo desde mi percepción —tal vez me engañe, no sería raro—; no lo he medido rigurosamente, y la verdad me da vergüenza indagar porque parecería que estoy haciendo un cambio forzado. Sea cierto o no, yo lo siento así y creo que eso me hace mejor comunicador, o al menos uno más empático con la experiencia del 50 % de mis estudiantes.

Pero estoy hablando mucho de lo que he experimentado y poco sobre los libros que vine a reseñar. Muchas personas que leen una reseña vienen para que les hablen de ellos —de los libros, digo, porque hay que aclararlo siguiendo el pegajoso estilo de María—.

De los tres textos, el que más disfruté definitivamente fue el primero: Ni por favor, ni por favora. ¡Qué vaciadón tan delicioso!

Este fue mi primer contacto con una defensa verdaderamente seria del uso de un lenguaje menos excluyente. Deberíamos empezar por ahí, por dejar de usar el término «lenguaje inclusivo», que los señoros de toda calaña han terminado por convertir en un epíteto peyorativo, y cambiarlo por «lenguaje no excluyente», tal como sugiere María.

El libro se divide en ensayos relativamente cortos, todos con títulos provocadores —y un contenido no menos divertido e impactante—, como «Vamos a contar mentiras, tralará», «Consejos vendo que para mí no tengo», «Las feministas y sus secuaces», «De oca a oca y solo te nombro si te toca» o «El misterioso caso de las vaginas mutantes». En cada uno de ellos, la autora aborda una de las problemáticas de la exclusión de las mujeres a través del lenguaje en la sociedad patriarcal.

Los análisis que hace María de las innumerables entradas del Diccionario de la lengua española (DLE), que presenta con rigor y, al mismo tiempo, con una divertida ironía —riamos para no llorar—, así como las críticas que dirige a la máxima autoridad de la lengua castellana, la Real Academia Española (RAE), no solo en este libro sino en el resto de la serie, son reveladores y simplemente indiscutibles.

Un ejemplo tomado literalmente del libro:


Matriarca. Mujer que ejerce el matriarcado, [que es, según el DLE, predominio o fuerte ascendiente femenino en una sociedad o grupo.]

¿Qué será patriarca? Huy, qué nervios, ¿no?

Patriarca. Persona que por su edad y sabiduría ejerce autoridad en una familia o en una colectividad.


Y aunque este no es el mejor ejemplo (son tantos los que analiza María en sus tres libros que me da rabia no encontrar fácilmente los más contundentes), las diferencias entre el masculino y el femenino saltan a la vista.

Sobre la ausente experiencia femenina en el DLE, el mejor ejemplo que cita María para mí es este (espero que no se me espante el público camandulero):


Cunnilingus. Práctica sexual consistente en aplicar la boca a la vulva.

Felación. Práctica sexual consistente en la estimulación bucal del pene.


Aplicar versus estimular: ¡no me jodan! Se nota que a quienes escriben el diccionario se lo estimulan y a las demás solo se la aplican.

Es una verdadera vergüenza lo que hace la RAE en relación con la exclusión sistemática y el trato asimétrico de lo masculino y lo femenino, no solo en su diccionario básico, sino a través de todas sus publicaciones y comunicaciones.

Lo que más me impresiona es que las evidencias están ahí; no hay que ser una genia o un genio —que miren que aquí sí hace falta un desdoblamiento por aquello de que la RAE está llena de genios, pero María, por ejemplo, es una genia y no pertenece a la RAE— para darse cuenta del sexismo rampante en los documentos oficiales de esa institución.

Después de leer los tres libros, me doy cuenta de que bastaría con sentar a un grupo de profesionales de la lengua, hombres y mujeres —aquí tampoco hay desdoblamiento porque describe correctamente quiénes deberían conformar el susodicho comité—, para revisar a fondo el diccionario, eliminar al menos los sexismos más evidentes e incluir la experiencia de las mujeres —¿hará falta recordar que son el 50 % de la humanidad?—.

El tema de las marcas lexicográficas («en desuso», «coloquial», «despectivo», etc.) en las definiciones del DLE, de las que solo supe al leer los libros de María, es uno de los aspectos que hacen más evidente el sexismo de la RAE. Para citar solo un ejemplo del libro Ni por favor, ni por favora, nos cuenta María que el DLE tiene más de 150 sinónimos de la palabra puta y solo dos de la palabra puto. Ya ahí tenemos un problema evidente. Pero lo peor es que, en la mayor parte de los 150 sinónimos de puta, no aparece la marca de «despectivo» o «en desuso», a pesar de que obviamente son despectivos y de que algunos de ellos no se usan desde hace siglos.

En síntesis, Ni por favor, ni por favora es un conciso y contundente manual de lenguaje no excluyente que no les dejará indiferentes y sacudirá muchas de sus nociones sobre lo que dice y no dice el español acerca de la mitad de la humanidad. Una guía indispensable para hablar en un mundo en el que debemos caber todo el mundo, con nuestras experiencias incluidas.

En su segundo libro, Mujer tenías que ser: la construcción de lo femenino a través del lenguaje (que en realidad fue el último que leí de los tres), María va más allá de la discusión sobre el lenguaje excluyente para adentrarse en los temas más álgidos del feminismo.

Aunque no deja de exhibir innumerables ejemplos de cómo lo femenino es tratado de forma absurdamente desigual en el lenguaje, los capítulos de este libro abordan temas que incluyen la sexualidad, el matrimonio, el trabajo de cuidados, la maternidad (¡tremendo capítulo!), las violencias contra las mujeres y el cuerpo femenino como objeto y mercancía en el patriarcado. El capítulo dedicado a la menstruación, «Por regla general», fue para mí una verdadera lección: ¡qué ignorantes hemos sido! (y seguimos siendo).

¡Tremenda lección de feminismo! Este libro es una verdadera declaración política como no la había encontrado en otros textos de la materia que he tenido la fortuna de leer durante estos años. Me quito el sombrero ante María por estas buenas páginas.

Resalto en especial los dos últimos capítulos («Y yo con estos pelos», «Hay cuerpos y cuerpos») y el epílogo: ¡simplemente espectaculares!

Aunque, naturalmente, muchas de las ideas discutidas allí están dirigidas a las mujeres que leen el libro y que comparten las experiencias que María describe, también son capítulos que debemos leer los hombres, tal como ella misma lo manifiesta explícitamente en al menos una frase. O tal vez deba decir que son capítulos que deberíamos leer especialmente nosotros.

Los libros de María —además y en especial para mí, que amo los «dinosaurios en un dedal», frases cortas que contienen grandes ideas— están repletos de citas fantásticas para guardar y reproducir.

Una de las cosas que me parecieron más perturbadoras de este libro fue la innumerable colección de dichos o refranes populares sobre las mujeres y el grosero, y muchas veces evidentemente violento, sexismo que los atraviesa. Si esa es la «sabiduría popular», ¿qué diremos de los aspectos más oscuros de la sociedad que no se nombran ni se expresan en ingeniosas frases? ¡Qué vergüenza! Todos y cada uno de esos dichos deberían recopilarse y exhibirse como una muestra de lo peor de nuestras sociedades pasadas. Una especie de museo lingüístico destinado a exponer, para no olvidar, las atrocidades que hemos cometido con las mujeres de todos los tiempos, de la misma manera que se exponen uniformes, bombas y fotos de las guerras mundiales.

El tercer y último libro de la serie, Punto en boca (que en realidad leí de segundo), me pareció una reiteración del tema del primero, Ni por favor, ni por favora. No quiero con esto decir que se trate de un esfuerzo baldío o repetitivo. Es tanto lo que se tiene que decir y escribir sobre el tema, como lo demuestra María a través de esta obra, que, si se escribieran otros dos o tres volúmenes más, seguiríamos desnudando la horrenda realidad de la exclusión de las mujeres en el lenguaje —y sin duda los compraría también, porque me enganché al estilo y a la genialidad de María para analizar el idioma—.

Si me preguntaran, sin embargo, en qué se diferencia este libro del primero, diría que en Punto en boca encontré algunas discusiones más profundas sobre la estructura del lenguaje, la gramática y la sintaxis. De resto, sugeriría que se leyeran, prácticamente sin solución de continuidad, los dos libros uno después del otro.

Pero ¿hay algo negativo en los libros de María? ¡No todo puede ser tan bueno! ¿O sí?

Puede que con esto pongan en duda mi escepticismo u objetividad, pero la verdad es que yo solo me encontré con un defecto. Y uno que tal vez únicamente nos afecta a quienes no somos de la península ibérica —bueno, que en realidad somos el 75 % de las personas hispanohablantes—.

El estilo desparpajado e irónico de María es delicioso, pero a veces muchas de sus frases pueden ser difíciles de leer porque están escritas con expresiones idiosincrásicas muy particulares. En muchas partes me pillé devolviéndome para leer de nuevo un párrafo porque no había entendido completamente el sentido de lo que decía. No ayuda tampoco que María use de forma muy repetida los incisos o las aclaraciones —como esta que estoy escribiendo y que yo también uso mucho— en medio del texto. Esto hace más difícil la lectura, o le obliga a uno a veces a leer en voz alta. Entiendo que María lo haga como una herramienta válida para hacer más cercano el lenguaje escrito al hablado, pero resulta algo pesado. O al menos lo fue para mí.

Aclaro: no todo el libro está escrito así. Hay capítulos completos bellamente escritos, que cualquier hispanohablante entenderá sin reparos y que se leen de una sentada.

Definitivamente hay que leer estos libros. Les recomiendo comenzar con el divertido y aleccionador Ni por favor, ni por favora ; continuar con el igualmente divertido pero más profundo Punto en boca ; y finalizar con el más político y filosófico Mujer tenías que ser .

¡No se arrepentirán de dedicarles las horas, días o meses que estas lecturas les puedan tomar!
Profile Image for AndreaLectora.
624 reviews46 followers
November 17, 2021
#nonfictionnovember
No me ha entusiasmado porque me he sentido un poco engañada por el subtítulo. Dice: “cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note demasiado”. Y disculpadme, pero de eso no va tanto el libro. Los consejos para hablar con lenguaje inclusivo son en el último capítulo.
No me entendáis mal: el libro me parece que está bien escrito, que lo que dice es muy importante, está bien documentado, etc. Pero creo que está enfocado a gente que dude si hay que hablar con lenguaje inclusivo. Yo ya estoy convencida de ello, sé todo lo estúpido de los argumentos en contra, sé que la RAE son una pandilla de “señoros” que nos dicen cómo hablar, y que el patriarcado ha creado todo un sistema de lenguaje con sesgos muuy sexistas. Y de todo esto es lo que trata el libro. Que insisto, me parece fenomenal, pero yo buscaba estrategias nuevas para hablar con inclusividad, y eso está al final del libro.
Pero como digo, si queréis saber más sobre el machismo en el lenguaje español, leed este libro.
Profile Image for Bea.
177 reviews18 followers
April 14, 2022
Nada nuevo si has escuchado las intervenciones de la autora en el podcast de Radiojaputa. Si no lo has hecho, entonces a leer a MeryMartin.

Me falta una estrella porque siento que el tema de cierto colectivo invisibilizado está en la sopa, digo, hasta en este libro.
Los finales de cada capítulo me matan. Un besi, Mery.
Profile Image for María Frutilla .
208 reviews
April 21, 2020
Simplemente no cumple la promesa del subtítulo, salvo en las últimas cinco páginas; la bibliografía es súper escueta y la citación débil, el humor no es tal, hay capítulos completos dedicados a ver acepciones machistas de la RAE, que es justamente lo que sí está cambiando, pero sobre todo creo que está atrasado cinco o diez años. Ni siquiera menciona la e como variante. Igual lo voy a usar, peor es mascar lauchas.
Profile Image for Marina Notario Binimelis.
36 reviews2 followers
June 14, 2021
Recomendado para todo el mundo.
Perfecto para incluir a todas las personas sin tener que decir "jirafos y jirafas"
Profile Image for Quique Castillo Aguilera.
360 reviews70 followers
July 31, 2020
Me encontré este ejemplar -que desconocía- en la sección de novedades de la biblioteca de mi ciudad natal hace unos días, y me lo llevé bastante ilusionado, interesado por el tema, porque desde hace unos meses quiero grabar un vídeo explicativo sobre él en mi canal de YouTube. Ahora bien, me ha decepcionado un poco, al menos hasta la última parte (concretamente, el anexo, "Lenguaje inclusivo: manual de uso práctico; ¡el anexo!, las últimas diez páginas), que sí ha atraído mi interés, pues en ella se encuentra por fin aquello que promete el título: una serie de recomendaciones, más allá de la duplicación del femenino y el masculino, para evitar el masculino genérico (o excluyente, como lo llama la autora). El resto del libro solo contiene una incendiaria diatriba contra la RAE y los miembros que la componen, tan continua y furibunda que sugeriría a María Martín sustituir el título por el de "Crítica ácida contra la Academia de la Lengua" para que los futuros lectores no se confundan. Y no es que yo sea precisamente un "groupie" incondicional de las medidas o reformas que propone la institución académica (reconozco que defendí a capa y espada la de la supresión de las tildes en los demostrativos y el adverbio "solo", pero reconozco que me han terminado de perder al aceptar la forma "iros" en perjuicio de "idos" -'no te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena; jamás'-). No, no exagero si digo que tooodo el libro contiene una constante crítica a la Academia y que esto se hace un poco pesado (se comprende que las posiciones están claramente encontradas, y que hay mucho resquemor por parte del sector feminista, pero bueno, si lo llego a saber, posiblemente yo -insisto, yo- no hubiera invertido el tiempo que he empleado para leer el libro; además de que resulta un poco ridículo que la autora solicite en un par de ocasiones la colaboración de la Academia para trabajar en esta dirección de comunicación inclusiva, conjuntamente, después de haberlos tildado con un tono ácido repetidas veces de "señoros", "viejunos", machistas, etc: no parece la forma más sensata de buscar su predisposición). Por otra parte, encuentro la línea argumental relativamente pobre (y con ello no estoy señalando que la tesis que defiende este sector resulte ridícula): la mayor parte del libro no la dedica a hablar del lenguaje inclusivo en propiedad, sino del sesgo sexista o de la asimetría de trato que se produce en la definición de algunas voces en el DRAE. Lo hace de forma muchas veces repetitiva, porque en varias ocasiones emplea ejemplos ya aducidos anteriormente o los recupera de nuevo (el libro en general es bastante repetitivo, tanto así que la segmentación en capítulos resulta a veces un tanto arbitraria, porque no encuentras claramente la diferencia de contenido entre unos y otros); para muestra un botón: habla en varias ocasiones, en distintos capítulos, de las marcas del diccionario para denunciar que en algunas acepciones se echa en falta una que aluda a un trato sexista o discriminatorio, y en todas estas ocasiones reproduce literalmente la explicación de la RAE en que recoge el funcionamiento y orden de estas marcas (con una vez hubiera bastado, digo yo). Asimismo, sin negar que en el diccionario la asimetría de trato existe, se recogen ejemplos en los que la Academia ha modificado para bien la redacción de la definición, por lo que solo hay que insistir y darles tiempo para que asuman los cambios, que no se caracterizan precisamente por la rapidez en que aceptan determinados cambios. En otros casos, simplemente, no puedo menos que estar en desacuerdo con la autora, o de acuerdo en que la Academia se limita a sancionar usos que se les dan a las palabras por parte de la comunidad de hablantes [punto para mí, que acabo de utilizar el lenguaje inclusivo "sin que se note demasiado"], y que, por tanto, el mal no está en el diccionario o en la institución que lo compone, sino en la sociedad que emplea estas voces (como cuando aduce la necesidad de eliminar la acepción de "trapacero" para "gitano" -¡yo he escuchado, lamentablemente, muchas veces esa palabras en contextos en los que cobraba ese sentido!- o propone que a "pechuga" con el valor de "pecho" se le elimine la marca de coloquialidad para añadir la de discriminatorio -yo también he visto emplear esta palabra con intención humorística, socarrona, incluso relativamente lasciva, tanto por hombres como por mujeres, y por ello creo que prevalece el carácter coloquial del término, pues cualquier voz, ya puestos, podría adquirir un carácter discriminatorio en función de la intención de quien comunica [otro punto para mí, que acabo de utilizar el lenguaje inclusivo nuevamente]-).

En resumidas cuentas, si te interesa conocer algunas estrategias de lenguaje inclusivo más allá de la manida reduplicación del masculino y el femenino, vete a la página 115 directamente; si quieres ver como le dan cera a la docta Academia hasta en el carné de identidad, entonces puedes leértelo entero.
Profile Image for Júlia.
63 reviews3 followers
November 27, 2021
Genial, ocurrente, con una redacción brillante e hilarante. Divertirse abriendo los ojos interiorizando todo ese lenguaje sexista que tenemos impregnado en el cerebro.
Lo recomiendo al 10000000% si quieres empezar a abrir las puertas de tu persona a otras gentes y abrazar con tu manera de expresarte.
13 reviews1 follower
April 27, 2021
En un tono relajado y algo humorístico, la autora expone algunos de los argumentos sobre el lenguaje inclusivo. En ningún momento propone que cambiemos drásticamente nuestra manera de hablar, y no apoya soluciones incorrectas o enrevesadas, salvo como mecanismo para dar visibilidad.

En realidad cubre dos grandes áreas en su libro (una burda simplificación, pues cubre algunas otras cosas, pero estas son las que verdaderamente profundiza): 1) las ambigüedades especialmente ocasionadas por el genérico masculino, y 2) el sesgo sexista de la RAE.

El primero es un argumento válido, que como hombre me era difícil imaginar, pero que claramente se presta para confusión si eres mujer. Con varias opciones válidas, parece algo que se puede corregir, pero seguramente seguiré cometiendo ambigüedades en el proceso.

En cuanto al segundo, algunos de los ejemplos hilan un poco fino, pero es claro que si hay una tendencia desde la institución a producir opiniones con sesgo masculino. Necesitan más mujeres participando pronto. Sin embargo, esta parte del libro parece menos práctica, pues la ciudadanía poco puede hacer ahora para cambiar la documentación que hace la RAE de nuestra lengua. Por fortuna, no vamos indagando la definición de la RAE para todas las palabras que usamos, por lo que la institución debería tener menos influencia que la que se asume.

El final cuenta con unas guía prácticas para usar un lenguaje que incluya a las mujeres sin ambigüedad y con economía de lenguaje. Más de esto haría el libro más útil.

El prólogo se puede saltar; su autora parece con más sesgos que la autora del libro, dificultando la entrada en el mismo. El libro en sí es mucho más balanceado en su postura.
Profile Image for Paula Lupiáñez.
Author 1 book16 followers
March 8, 2024
el "sin que se note" del título me daba algo de miedo... temía un libro bastante más conservador. por suerte no ha sido el caso. maría se explica divinamente, es mordaz y tiene argumentos para dar y regalar. lectura recomendada para cuidar nuestro lenguaje :)
Profile Image for Joan.
240 reviews
November 8, 2021
Un ensayo con poca sustancia. Al margen que uno pueda estar o no de acuerdo con que la lengua española es sexista y se necesiten cambios porque se discrimina a la mitad de la población -premisa ya de por sí cuestionable-, las soluciones ofrecidas resultan de escasa consistencia. Parece como si meterse continuamente con los académicos de la RAE y utilizar un humor que llega al tedio (no sale del clásico "mando un beso a mis detractores" y derivados) ya convenza a muchos lectores, porque de otra forma no me explico el éxito del libro. Las ideas que proporciona Martín Barranco podrían funcionar, quizá, en los contextos que describe la autora, pero en la vida real se dan un cúmulo de circunstancias tan variadas que no se pueden reducir los usos del idioma a esos extremos. Sí, ya sé que en el mismo libro se especifica que este librito no tiene otra intención que dar los primeros pasos, pero resultan estos unos pasos tan endebles que uno sospecha si se roza la categoría del panfleto. Además: ¿de verdad la autora piensa que todo el mundo dispone de los conocimientos y del tiempo para re-redactar toda frase que huela a supuesto machismo? ¿Por qué casi toda su escueta bibliografía se reduce a artículos de revistas y de blogs, siendo poquísimos los estudios aportados? Sí hallamos cierto fundamento en el análisis del diccionario, pero tampoco con ello se presenta respuesta alguna a la pregunta que da título a la obra: cómo diantres hablar con lenguaje inclusivo sin sonar raro. En fin, que si se pretenden cambios gigantescos, hay que ser un poco más serios.
Profile Image for Bárbara.
100 reviews7 followers
January 11, 2020
¿Qué es el lenguaje inclusivo? ¿De verdad el masculino puede ser el género neutro? ¿Tan difícil es añadir palabras nuevas al diccionario o modificar las definiciones que ya existen? ¿Es política el lenguaje y hacen política quienes «velan» por él?
Todas estas cuestiones se responden con mucha claridad en este ensayo breve, ameno, con mucho sentido del humor pero intachablemente argumentado.
Si no sabéis de qué va eso del lenguaje inclusivo, leedlo. Si creéis que el lenguaje no tiene importancia y que reivindicarlo es una chorrada, leedlo. Si queréis apostar por el lenguaje inclusivo, pero no sabéis por dónde empezar, leedlo. En fin, leedlo. 😄
Señoros de la @laraeinforma, relájense y déjense llevar por los nuevos tiempos, seguro que no les pasará nada. Señoros del gobierno, pónganse a trabajar en esto, porque el lenguaje SÍ importa. Colegas de profesión (y del mundillo en general) añadid este libro a vuestra biblioteca e intentemos, entre unas y otros, llevar el lenguaje inclusivo a la literatura, pues los libros han sido siempre reflejo de su época.
Profile Image for Adriana .
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July 31, 2025
Primera lectura hecha en 2019: No me pareció y conste que el tema me interesa. Siento que intenta demasiado tener humor y sus propuestas terminan siendo farragosas. Encontré poca sustancia y mucha repetición. 🤷🏻‍♀️

Segunda lectura hecha en 2025: Agradezco que se lee muy rápido y avanzo a velocidad porque lo tengo que leer para entregar un trabajo. Eso es algo q agradezco. Es claro, es breve, es de fácil lectura.
Profile Image for Carla Míguez Bóveda.
7 reviews
March 10, 2022
Si pretendes aprender a usar lenguaje inclusivo (especialmente no sexista), este no es el libro ideal. Como apuntan otras reseñas, la autora limita su "manual de uso práctico" a las diez últimas páginas del libro. El resto del libro es, casi en su totalidad, un análisis de diferentes entradas del diccionario y una retahíla críticas a la RAE. Tanto una cosa como la otra con fundamento, sí, pero desde luego no es lo que esperaba del título.
Profile Image for Andrea Vilar López.
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February 9, 2023
Introducción al lenguaje inclusivo sencilla y para todos los públicos. Con argumentos firmes sobre por qué el lenguaje es político y un espejo que marca los logros conseguidos y pero también los deberes pendientes de la sociedad (y, en temas de género, cuando pensé que ya no podría impresionarme más... Pues lo consigue).
Además, al final aporta una serie de herramientas fáciles de aplicar en el día a día.
Bien, útil, rápido, fácil, ameno. Pa acabar con más de un prejuicio.
Profile Image for Rosa PP.
233 reviews1 follower
July 30, 2022
Leer este libro es como estar escuchando a María Martín: escribe como habla - o habla como escribe.

Si la has escuchado unas cuantas veces, el libro es redundante; quizás, si es tu primera aproximación al lenguaje inclusivo, resulte interesante -y, probablemente, sea una muy buena manera de aprender y valorar la necesidad de utilizarlo siempre.

Muy útil, a nivel práctico, el último capítulo.
Profile Image for Sara Fdez.
27 reviews2 followers
August 24, 2021
Un libro para conocer más acerca del lenguaje inclusivo, con técnicas y recursos para poder utilizar un lenguaje inclusivo sin dejar de la lado a las mujeres, sin excluir a nadie y hablando con sentido.
Profile Image for Munchi.
133 reviews9 followers
February 5, 2022
Me ha gustado mucho. Muy bien escrito, de manera cercana y amena, pone en relieve el machismo en el lenguaje (no conocía muchos de los ejemplos que pone la autora) y lo que me parece más importante: propuestas y soluciones. Un manual para tener en la estantería de casa!
Profile Image for Jordana Simon.
Author 5 books24 followers
July 8, 2022
Al lectorado le hará bien aprender de este libro :)
Me encantó el prólogo, a partir de ahora diré que soy ingeniera en informática y el último 10% del libro es el que más aporta para mejorar la manera en que se escribe. (Shit hasta en estas tres frases tuve que pensar cómo hacerlo bien!)
Profile Image for Tania :).
105 reviews38 followers
April 26, 2022
4,5⭐️ Recomendadísimo. Una crítica directa y con humor a la RAE y consejos útiles y fáciles de poner en práctica
Profile Image for Marta.
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April 8, 2022
El último capítulo es el único que realmente aporta información útil.
Profile Image for Laura🌙.
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January 3, 2023
Tremenda maravilla de libro. Tiene capítulos tronchantes, la escritora es lo más.
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