Una muy buena puerta de acceso para concocer mejor la ciudad y tener un paneo general sobre la historia que hace a Montevideo y los estilos arquitectónicos de los que está impregnada la ciudad.
Queda un dejo de tristeza por lo que fue y lo que dejó de ser. Una ciudad pujante y efervescente, que tuvo lo mejor de la vanguardia europea pero que se deterioró con el pasar de los años. Una buena forma de comprender la realidad de la ciudad y de alguna forma de nuestro país. Fue imposible no hacer comparaciones entre ambos comienzos de siglo, y complementando con otras lecturas, nos permite sentirnos al menos en cierta medida como la aristocracia de época, la que forjó la identidad de Montevideo.
El arte de Ghierra complementa muy bien la narración de Martínez y transforma al libro en aún más especial.
Un magnifique hommage à Montevideo, riche en informations et anecdotes. Je le relirai, étape par étape, en parcourant la ville, pour pouvoir associer encore mieux les lieux avec leur histoire.
Es cierto que hay muchas guías turísticas sobre Uruguay y Montevideo, y también otros trabajos de relevo o acervo arquitectónico; pero ninguno era como este libro que, uniendo ambas aristas, arquitectura y turismo, se presenta además como un material con una excelente apuesta artística.
No voy a ser verborrágico en esta reseña. El libro es bueno. Por lo arrojado y destacado —en el sentido pleno de destacar, sobresalir— de la propuesta, merecería cinco estrellas. Por el trabajo de edición del texto, que necesita de algunas afinaciones (sobre todo de corrección de estilo, y tal vez algo de diseño editorial), merecería tres. Cuatro es un promedio justo, y además un gran puntaje.
Montevideo, la bella durmiente es muy reciente (2019 y reediciones), por lo que las informaciones sincrónicas que presenta —que igual son las menos, como decir: «tal lugar abre los domingos»— tardarán un tiempo en caducar. Por otra parte, se vende a un buen precio para lo que es y para los costos que se manejan en nuestro mercado (790 pesos en 2025, unos 18 dólares o 18 litros de leche descremada).
Siempre es importante saber dónde estamos. De dónde vienen las cosas que tenemos a la vuelta. Quiénes estuvieron antes. Qué hicieron y qué quisieron hacer. Este libro habla de arquitectura, de historia, de cultura, de economía, de inmigración y de políticas sobre la cultura. Todo esto lo hace planteado estructuralmente como una serie de recorridos turísticos que pueden hacerse casi todos a pie en jornadas no muy largas.
Además, el texto se acompaña a cada momento de ilustraciones a lápiz de una calidad que no estamos tan acostumbrados a ver, muchas veces a página completa o a doble página. Ver transformados en elemento artístico ciertos lugares que uno tal vez ve todos los días no deja de sentirse como algo nuevo: reconocer que Montevideo también merece —aunque esté en decadencia edilicia desde hace muchas décadas— ser un museo abierto, como las ciudades antiguas y emblemáticas que siempre hemos visto representadas en todos lados.
En fin, es un libro ameno de menos de 200 páginas que vale la pena tener, que permite conocer un poco más sobre la idiosincrasia —siempre entre ficcional y verdadera— del paisito, y que de principio a fin sorprende con sus ilustraciones a cada vuelta de página.