Escribí el siguiente texto para promover su lectura. Espero les agrade:
Los jueces del Premio Nacional de Novela Negra "Una vuelta de tuerca" 2016 declararon ganador a Carlos René Padilla por su novela "Yo soy Espáidermán", la cual fue publicada con el título "Yo soy el araña" por Reservoir Books hasta el 2019. Sin embargo, la obra debía presentarse ante el juzgado de "La Academia Letrada de Justicia", institución encargada de legislar los parámetros para aprobar o rechazar la relevancia y calidad literaria de las obras que se publican.
El pasado lunes 20 de abril, Anneth Marín, miembro del bufete jurídico, revisó los casos de los libros publicados durante los últimos dos años por autores de los estados de la frontera entre México y Estados Unidos y escogió el de Padilla para declarar en su defensa. A continuación se presentan los cargos por los que se le acusaron, la evidencia que la abogada encontró como prueba de su inocencia y los argumentos que presentó durante el litigio.
La novela negra ha sido clasificada como "género menor" por los miembros más conservadores de "La Academia Letrada de Justicia", por lo tanto, cualquier escritor que hace uso de los recursos de este tipo de literatura, recibe desde una multa por parte de la policía académica que deberá pagar con años de censura, hasta la cancelación total de todos sus derechos de autor. La falta de lenguaje rimbombante, la ausencia de estructuras complejas, la carencia de referencias "cultas" y la legitimación de la cultura oficial se consideran como delito. Durante los juicios, es común que los autores aclaren que no tienen y nunca han tenido alguna relación con organizaciones delictivas y juren que los criminales y las bodegas repletas de drogas, casas de seguridad y túneles clandestinos que aparecen en sus historias son ficcionales.
La abogada Marín señaló las inconsistencias en dichas acusaciones, ya que la novela negra, en primer lugar, no recibe aceptación debido a que es una manifestación contracultural que sirve como espacio de representación y denuncia del sistema corrupto en el que las redes de complicidad e impunidad son un lugar común de la realidad mexicana. En segundo lugar, porque en sus inicios y actualmente, es un producto para las masas que utiliza estructuras y narrativas digeribles para poder llegar a un mayor número de lectores, lo cual va de acorde con su función social de desenmascarar a los actores políticos que cometen abusos e injusticias y de plasmar la realidad compleja y oculta del crimen organizado a través de la literatura. El escritor Élmer Mendoza, dijo alguna vez en su defensa que “los escritores policíacos, sin deberlas ni temerlas, también somos hijos de Cervantes”.
La novela negra, pues, pertenece a una subcultura. Los escritores de este género tienen aficiones similares: les gusta la cultura pop, por ejemplo. En el caso de Carlos Padilla, se encontró muchas referencias a la música popular mexicana como a las canciones de Juan Gabriel y Valentín Elizalde, pero sobre todo destacó su gusto por los cómics: el personaje principal de su obra es Pedro Pérez, un policía estatal de bajo rango que después de recibir un golpe en la cabeza se empieza a creer El Hombre Araña. A lo largo de la historia se nos presentan otras referencias a The Amazing Spiderman. Tenemos personajes como El Tío Ben, quien es un estatal que es asesinado por incomodar al Rino y sus cómplices (también miembros de la policía), o El Duende, amigo de la infancia de Pedro quien es parte de un grupo de narcotraficantes que trabaja para Reynaldo Figueroa, alias “El Rey”, diputado plurinominal coludido con la mafia, el cual, junto a sus compañeros, secuestra a María Juana, esposa de "El Espáiderman", después de que este descubre un cargamento de cocaína y marihuana que esconden en una bodega, mismo que el "supérheroe" encuentra por casualidad y por creer que se trataba de su "María Juana" a quien supuestamente tenían resguardada.
Entonces, se acusó al escritor de escribir una novela negra con todas las de la ley (reglas y estructuras):
1) Los crímenes que se cometen durante la historia son producto de la violencia que se presenta dentro de un sistema en que el abuso de poder, la corrupción, la impunidad o el nepotismo son parte inherente de la estructura social. A lo largo de la historia vemos cómo algunos miembros del ejército, de la policía estatal y del congreso, están en la nómina de los narcotraficantes. El Estado tiene tratos con la mafia con tal de recibir de ellos un presupuesto extra, lo cual es una realidad no muy ajena a la de nuestro país.
2) El personaje principal es un antihéroe: Pedro Pérez no presenta las características del investigador clásico de la novela policíaca que era un profesional comprometido con su moral y su ética que seguía protocolos rígidos y legales. Si bien, "El Araña" trabaja para la policía, dentro de los estándares corruptos de la policía estatal, es todo lo opuesto a un agente “exitoso”: carece de ambición política, económica, mantiene un bajo rango, no cobra mordidas, no está “amafiado”. No está encargado de investigaciones, sino que simplemente cumple con funciones burocráticas, a diferencia de los demás, no sube de puesto por su honradez y lleva a cabo su trabajo con el único fin de conocer la verdad y atrapar a los culpables sin esperar remuneración o reconocimiento alguno.
3) Se presentan las artimañas y acuerdos que los políticos y narcotraficantes confabulan para esconder la verdad. Al final de la novela, vemos cómo "El Rey" negocia con el gobernador sobre las formas para legitimar sus crímenes. Este acepta con tal de que le pague la cantidad de dinero que le prometió para mantener su campaña. Además, a lo largo de la historia vemos cómo mantiene acuerdos con agentes del ejército y de la policía estatal que le dan información y le encubren sus movimientos ilícitos.
4) La historia se lleva a cabo en la ciudad de Hermosillo, Sonora, pues se hacen referencias a lugares, calles y colonias de esta, como la mención del hotel San Alberto por la que Pedro intenta escalar cuando cree que ha perdido sus poderes, de la bodega en la colonia Olivares y la de la Pimentel, la calle Rosales o el Cerro del Bachoco. Situar la trama en una ciudad descentralizada y con sus propias formas de organización, es característico de la novela negra.
5) El final es desesperanzador y no se logra castigar al culpable. En este caso, "El Espáiderman" no consigue evidenciar la red de criminales ni evitar que el crimen organizado cumpliera con su objetivo, pero por lo menos logra descubrir quiénes son los que estaban detrás de las máscaras de los culpables: El Rino, policía estatal, El Veneno, su principal cómplice, Jameson, militar que confabulaba con “El Rey” y amenazó a Pedro y María Juana para que guardaran silencio.
El escritor ya contaba con antecedentes por haber incursionado en este género con sus novelas Amorcito Corazón y Un día de estos, Fabiola. Entonces, se declaró culpable, pero no se presentaron cargos contra él pues, "Yo soy el araña", según la perspectiva de la abogada Marín, es una obra que merece la pena ser leída, ya que presenta una estructura narrativa consistente por los puntos mencionados anteriormente. Por otro lado, debido a que la construcción de escenas y espacios narrativos son descritos con destreza y claridad, por lo que el lector puede imaginarse perfectamente cada una de las peripecias en las que se involucran los personajes: las balaceras, las persecuciones, las disputas personales, los enfrentamientos de la policía con los narcotraficantes o la casa lujosa donde vive el gobernador. Por otro lado, es una novela que, aunque representa escenarios o conflictos comunes de este tipo de género como la caracterización estereotipada de los villanos tanto de la novela policiaca como del cómic, de los tiroteos exagerados, gestos, frases o escenas hollywoodezcas, las retoma con el fin de parodiarlas desde la caricaturización y con un humor negro. Esto no tiene por qué quitarle seriedad, pues a final de cuentas, reírnos de nuestras desgracias, es característico de los mexicanos y por supuesto es válido que esta perspectiva se introduzca en la literatura. Sin más que añadir, se cerró el caso y se invitó al público a que busque la obra y la juzgue por si misma.