Pasaron doce años y Obdulio Barreras está libre. Se propone rehacer su vida, conseguir un trabajo, un lugar donde vivir. Pero no es fácil para un tipo que ronda los cincuenta y acaba de salir de la cárcel. ¿Qué hacer? Lo de siempre, lo que mejor sabe, el trabajo de sabueso. Sin papeles, a menudo enfrentado con la policía, tratará de seguir ejerciendo su oficio.
Un hijo de la alta clase media desaparece y los padres temen lo peor, por eso creen que un tipo que conoce un poco de los dos mundos podría ser la clave para encontrar al joven. ¿Cómo se desaparece en una ciudad como Montevideo? Como en un truco de prestidigitación el heredero de los Fournier se esfumó sin dejar rastros. ¿Está vivo?, ¿lo secuestraron?, ¿fue engañado o es víctima de algún tipo de manipulación? Las preguntas se multiplican, pero las respuestas faltan.
Después de El simple arte de caer vuelve Barreras, un poco más viejo, un poco más desconfiado, listo para una segunda oportunidad.
El concepto de "saga" es parte fundamental de la novela policial. Desde sus orígenes lúdicos -como novela problema o novela de misterio- sus grandes personajes se aparejaron a la edición de los libros y así fuimos teniendo exponentes inmortales de este género que se conocen -y admiran- hasta nuestros días tales como el Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle o el Herculè Poirot de Agatha Christie. La revolución que significó la aparición de la novela negra durante la segunda década del siglo XX vino a cambiar muchas cosas de lo que se conocía como novela policial, pero no fue el caso de los personajes reincidentes, ya que los detectives privados protagonizando varias novelas se mantuvieron en variadas figuras tales como el Continental Op de Dashiell Hammett, Philip Marlowe de Raymond Chander o Lew Archer de Ross MacDonald. Y hoy día, con la literatura policial -o negra, ya es imposible diferenciar una de otra- como principal exponente en todas las librerías y casi que un atlas que recorre el mundo entero con un exponente por país, el mecanismo se sostiene con el Comisario Montalbano del recientemente fallecido Andrea Camilleri, Kurt Wallander de Henning Mankell o el Comisario Costas Jaritos de Petros Markaris. En nuestro país, que tanto años ha costado instalar la literatura policial sometida al prejucio durante prácticamente todo el siglo XX, la cosa demoró un poco pero por fin empezamos a tener esto mismo, sagas protagonizadas por un mismo personaje que se sostenga en el tiempo y en un arco argumental más extenso. Gonzalo Cammarotta presentó a su personaje Francisco Perrone -un policía con particular sentido del humor- en 2014 y lo ha utilizado en tres novelas; dentro de la colección Cosecha Roja el maragato Pedro Peña tiene una de las sagas más extensas con el periodista Agustín Flores (en cinco novelas y contando); también en Cosecha Roja, Mercedes Rosende desarrolla las desventuras de su particular criminal Úrsula López y allí, siempre en la colección coordinada por Marcela Saborido para Estuario Editora, es que tenemos a Obdulio Barreras, ese gran personaje creado por Renzo Rosello. Rosello (Montevideo, 1960) es uno de los más prolíficos autores de género negro en Uruguay y, sin duda alguna, de los mejores. Si buscamos la novela negra uruguaya clásica, por definición encontraríamos su "Trampa para Ángeles de Barro" (empatada con "El Vigilante", de Henry Trujillo) ocupando el podio. Y ahora, desarrollando la saga que hoy nos ocupa y su personaje, vuelve a mostrar sus mejores mañas. Barreras había aparecido ya a fines de los 80s, con la edición de "Blues del Raje" -un libro que necesita una reedición urgente- pero su reaparición y vigencia ocurrió en 2018 con la aparición de "El simple arte de caer". Allí recomenzaba la saga de este ex policía devenido en detective privado montevideano que encuentra en "Cien Veces Muerto" su continuación (cabe aclarar que son todas novelas independientes que no necesitan lectura previa). Aquí, Barreras retoma su vida luego del final de la novela anterior y se encuentra algo perdido en una ciudad que no reconoce, sin contactos o red que le sirva de sostén (bueno, algún amigo le queda). Pronto no tiene más remedio que volver a lo único que sabe hacer: la labor de sabueso. Así es que por intermedio de un abogado conocido es que comienza a investigar la desaparición de un joven estudiante de arquitectura, hijo único de una familia de muy buen pasar capitalina. Pero la gran virtud de Barreras -que hereda directamente de su autor, uno de los mejores periodistas policiales que ha publicado en nuestro país- es el conocimiento de las zonas complicadas de la ciudad, de sus códigos, de su marginalidad. Barreras sabe bucear en lo oscuro, en la mugre. Sabe encontrar lo que muchos prefieren no sólo no ver, sino que permanezca enterrado y escondido. Así, mientras el personaje se reacomoda a su nuevo statu quo, Rosello brinda una mordaz radiografía de nuestra ciudad y las condiciones de vida de zonas que el lector promedio sólo conoce de mirar distraído el informativo. Con su estilo contundente y directo -casi que se lo puede escuchar teclear en la máquina de escribir- Rosello no se anda con florituras para construir un misterio tan amargo como redondo. Acaso sí se le puede objetar la brevedad -aunque esto quizá tenga que ver con el entusiasmo que despierta- que se siente que cuando por fin tiene las cartas sobre la mesa, la historia termina (con total lógica pero bueno, deja con ganas de más). Rosello tiene programadas al menos tres novelas más sobre el personaje, lo que son sólo buenas noticias. Para los amantes del género negro, claro, pero también para cualquier amante de la buena literatura.
Incluye descripciones detalladas de violencia física y menciones de violencia sexual. Cien veces muerto es el segundo de cuatro libros del mismo autor, tratándose de Renzo Rossello, que cuentan la historia de Obdulio Barreras, un detective privado situado en la ciudad de Montevideo. Con una trama más sorprendente y cruda que el primer libro de la saga "El simple arte de caer" Obdulio se adentra en su viejo trabajo luego de salir de la cárcel, gracias a un viejo amigo. Una historia sobre una familia muy poderosa y el reencuentro de un amor llevan a nuestro protagonista al borde.
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Excelente, otra vez el autor se encargó de brindar una historia atrapante mezclando ávidamente la vida privada del protagonista con la historia que investigaba el mismo. Es intrigante, triste y al mismo tiempo esperanzadora. Recomiendo leer además es muy corto el libro, ideal para leer en verano.
No es el inicio de la saga, pero me dejó una tremenda ansiedad de leer las otras aventura de "Obdulio" Barreras. Es un duro como todos los detectives del género negro y además, arrastra sus demonios siempre en lucha. Recomiendo esta novela, espero las disfruten.