Los pañales y los pucheros forman parte de la vida de Salva las 24 horas del día. Este padre primerizo ha empezado a trabajar en un ambulatorio como enfermero de pediatría. Desde el comienzo, no solo se da cuenta de que la conciliación familiar es un unicornio con alas, también descubre los entresijos de los centros de salud, y no siempre de la mejor manera.
Las dudas sobre la lactancia, el debate sobre las vacunas, el sobrepeso o la desesperación de algunas «mombies» (aquellas madres-zombies que se identifican a una legua por los ojos de mapache) traerán a la consulta un abanico de pintorescos personajes. Además, este joven enfermero se verá en más de un aprieto cuando sienta que alguno de los médicos infravalora sus consejos.
Y como en casa del herrero, cuchillo de palo... en su vida familiar también tendrá que batallar con su propia madre, a quien le cuesta comprender que a un bebé no se le puede dar natillas, por mucho que a la hija de Salva le gusten. Aunque esa cruzada ya la puede dar por perdida.
Me ha parecido un cómic muy interesante y agradable. Muestra la realidad de diversos aspectos que se observan en los servicios sanitarios: violencia obstétrica, déficit de formación, conflictos de intereses de la industria farmaceútica, entre otros. No obstante, lo realiza a través de una perspectiva amena y comprensible para todo el público.
Muy interesante para profesionales sanitarios y cualquier persona interesada por la sanidad. Disponible en la plataforma eBiblio Andalucía. Viva la difusión de la cultura pública y la profesión sanitaria. No somos héroes, somos más humanos.
Un buen libro para padres, prospectos de madres y padres y profesionales de la salud para darse una idea de los gajes del oficio y un poco de crítica a la ética profesional. Una trama abierta, cotidiana y de cariño hacia los niños.