Cuando llegué a Florencia, encontré en la librería de la estación una oferta: dos libros por 9,90. Puesto que lo único que había leído de Stefano Benni me había gustado, ni corta ni perezosa cogí los dos de este autor. Hoy, con los pies en carne viva porque mi calzado de verano no es el más adecuado para las maratones museísticas, las piernas doloridas, una falta de sueño que me anula el cerebro y un cansancio extremo, he leído Dancing Paradiso.
Creo que en condiciones normales me hubiera parecido una paranoia inconexa, aunque solo fuera porque hay un hacker imitador de Elvis Presley (tan riguroso que está engordando para emular el físico del cantante cuando murió) que planea una matanza. Pero cuando estoy extenuada me vengo abajo y hoy ya no podía más, así que cuando he encontrado en la primera página un párrafo sobre cantos que se convertían en escritura y el pasar de las páginas como el batir de las alas de los ángeles he pensado que podría gustarme. Quizá lo de las alas no sea tan bonito como me ha parecido, ahora que lo pienso, pero yo ya me había decantado por un veredicto favorable.
Un pianista prepara una última actuación para un amigo que toca la batería y se muere en el hospital. Una inmigrante huye de la guerra en su país para enfrentarse al odio en un país distinto. Una poetisa lamenta no poder quitarse la vida porque no es ésta época para que los artistas hagan esas cosas, por más que lamente haber pasado su vida sin llegar a la excelencia a la que aspira. El loco Elvis del que hablé antes. Son personajes con soledades diferentes e igualmente espantosas y el Ángel Angélica ha decidido reunirlos en un magnífico show que puede o no ser redentor. El mundo se acaba: hazte un selfie delante del Diluvio.
Está escrito en verso. Mi italiano sigue siendo muy deficiente (aunque a la vista está que trabajo por mejorarlo) y por tanto no he podido apreciar las sutilezas del lenguaje que definen y caracterizan a cada personaje, pero me ha gustado mucho la cadencia. Hoy estaba predispuesta a la tristeza y desde luego que la he sentido.
Libro raro, que propone y no resuelve, pero me ha encantado.