Me gustó muchísimo leer estos relatos, sobre todo porque a los 15 no te leía nada que viniera de un diario, tradicional o digital, ni en pedo.
Dos críticas:
1) me hubiese gustado algunas notas al pie en ciertos relatos, para así poder evidenciar un discurso que en el 2012, ponele, era naturalizado, pero que hoy (o en el 2018, cuando se editó el libro) se considera dañino. En particular "condición sexual". Mi orientación sexual, con quién cojo y de quién me enamoro, no es una condición de nada. Eso tiene que quedar bien en claro.
2) hay un relato, el de los primeros extranjeros residentes gay que se casaron, que me hizo muchísimo ruido. Se casaron a los 18 y a los 31 "después de varios años de noviazgo".
Si esos "varios años" son 3, un pibe de 15 estaba saliendo con un hombre de 28. Si son 5, un pibe de 13 estaba saliendo con un hombre de 26. Y a nadie durante la edición de este libro le hizo ruido.
Entiendo que es importante contar esta historia por el peso político de lo que se cuenta, pero normalizar la pedofilia y sobre todo en una comunidad cuyo deseo y formas de amar hasta hace no mucho se daba en la clandestinidad me parece horrendo e hiriente.
Salir con menores y casarse apenas se pueda en términos legales es algo que debería existir en libros del siglo XIX, no en uno de este calibre, tan actual. Es delito en todas las "relaciones", sin importar los componentes de sexo y género que se vean involucrados en ellas.
Veintiún testimonios en primera persona, seleccionados de casi 400 relatos compartidos en el blog Boquitas Pintadas entre 2010 y 2018; cada relato fue actualizado por sus autores para reflejar su presente.
Este libro ya se los he recomendado en el pasado pero quierio volver a traerlo porque me parece quees un lbiro que pone en primer plano las vidas, los vínculos, los dolores, y las subjetividades de personas de la comunidad LGBT+ que han sido muchas veces silenciadas o excluidas.
Lo que distingue a este libro no es sólo el valor testimonial (que ya de por sí conmueve muchisimo), sino la forma en que los relatos son presentados con trayectorias abiertas, complejas, atravesadas por contradicciones y también por resiliencias.
Este libro también hace visible cómo la violencia estructural, la discriminación y el rechazo atraviesan las experiencias de vida, incluso (y a veces especialmente) en los vínculos más íntimos y cotidianos como la familia, la escuela, el consultorio médico, los amores, etc.
En el libro hay dolor, sí, pero también hay alegría, humor, orgullo, y sobre todo, una enorme potencia vital. Leer cada una de estas historias no solo interpela, sino que también transforma.
Cada historia. Cada persona. Cada lágrima. Cada alegría. Cada sonrisa. Cada camino. Son un gran paso para aceptar la diversidad y entender las particularidades de les humanes.