Luisa Carnés Caballero (Madrid, 1905-Ciudad de México, 1964) fue una destacada escritora y periodista perteneciente al grupo de narradores sociales integrantes de la otra generación del 27. El reconocimiento alcanzado por la calidad literaria de sus primeras novelas –Natacha (1930), Tea Rooms (1934)– no impidió que, junto a otros escritores del exilio republicano de 1939, padeciese un inmerecido olvido al término de la Guerra Civil. Los dos volúmenes de sus Cuentos completos, recopilados ahora por vez primera, dan a conocer una parte fundamental de su obra, dispersa hasta la fecha en periódicos y revistas españoles y mexicanos. Rojo y gris, el primero de estos volúmenes, recoge los treinta y cuatro relatos escritos en España hasta 1939. Dueña de una potente prosa, cruda y sin filtros, Carnés repasa en estos cuentos el conflicto armado, la condición infantil, la miseria y las desventuras de los represaliados, la lucha de clases y, de forma singular, la condición de la mujer, castigada por la desigualdad y condenada a una pelea permanente para ocupar su espacio. La producción cuentística de Carnés, ahora recuperada, la convierte en uno de los narradores más importantes de la literatura española del siglo XX, a la altura de sus coetáneos ya reconocidos, como Max Aub.
Como unos cuentos tan breves pueden expresar tanto dolor. La primera mitad de la novela me ha encantado y sorprendido a partes iguales. Eso sí, la segunda parte se me ha hecho un poquito larga. Pero a grandes rasgos, una autora estupenda que sabe plasmar, con pocas palabras, un sinfín de sentimientos. Lástima que no se conozca su historia (perteneciente a la generación del 27 y escribe este libro desde e exilio en México).
Este volumen me ha gustado un poco menos que el anterior. Mientras que los cuentos españoles me los bebí en un día, los cuentos mexicanos se me atragantaron un poco: son más largos y tienen una prosa más pesada. Aunque tengan genialidades como "El ujier" o "Fraccionamientos Juárez", se me han hecho más pesados. Aparte de eso, todos los relatos son historias profundamente humanas, la mayoría tristes, pero siempre muy perspicaces, y algunas de ellas con puntos de optimismo y humor que rompen la monotonía.
Eso sí, la edición llena de notas al pie innecesarias sigue siendo molesta. Incluso en los casos donde desconocía la palabra, se puede entender por contexto: si en los cuentos mexicanos se habla de comida, animales o ropa extraños en España, no es necesario saber exactamente qué es cada plato, cada pez y cada prenda mencionados. La lectura también es ritmo, y que te lo rompan cada pocos minutos con llamaditas al pie fastidia la experiencia. Al final acabé ignorando las notas, y quizás así me perdí información interesante que había en las pocas que fueran de utilidad.
Porque vamos, no tiene ninguna justificación que en los cuentos españoles, ambientados en el franquismo, se aclaren términos como "facha", "régimen" o "movimiento". O que en los cuentos mexicanos se explique qué es el guacamole, qué son los tacos o qué son los frijoles. O que en los otros cuentos se explique qué es el KKK o se haga una disquisición sobre si un cuento está ambientado o no en la guerra de Vietnam (cuando está obviamente ambientado en la 2GM; hay hasta una referencia a Hitler).
Pero, de nuevo, no quisiera que los errores editoriales empañaran un libro tan interesante. De verdad que merece mucho la pena.