El genocidio del último hombre del planeta. El primer acto de terrorismo pornográfico en la historia. El amor prohibido entre un hombre y su tostadora. Un ritual arcano para cultivar los últimos dientes en una abandonada nave espacial.
En El pornógrafo, el escritor colombiano Hank T. Cohen explora los límites del terror corporal, la fantasía y la ciencia ficción en una primaveral pesadilla de terror extremo: el equivalente literario de una película de John Carpenter llena de humor, un homenaje a las películas cine B que inaugura el bizarro y el splatter punk colombiano.
Camilo Ortega a.k.a. Hank T. Cohen a.k.a. metafisicoculturista (Bogotá, 1990) es el autor del libro de cuentos El Pornógrafo (Ediciones Vestigio, 2019), Traumatismo pancreático (Ediciones Vestigio, 2022), La magia en la época de su reproducibilidad técnica (La plena noche, 2024) y co-autor de Balazo fecundante. Es literato y magíster en Escritura de la Universidad Nacional de Colombia. Sus relatos han aparecido en las antologías Criaturas artificiales, Contaminación futura, Quiero la cabeza de Bram Stoker, Cromosoma Splatter, además de las revistas Phoenix, Amalgama, Ficciorama. Puede que sea Thomas Pynchon.
En este libro de 116 páginas el lector se encontrará con 15 cuentos que por lo menos a mí me parecieron extraños, entretenidos y muy llamativos. El último y el que le da el nombre al libro es el más largo de todos, sin embargo, como mencioné anteriormente, todos son extraños porque parecen tener un aire a cine B, en el que el sexo y la sangre comparten espacio (no necesariamente al tiempo). Este es el tipo de libro que me habría gustado leer en mi adolescencia por lo visceral, violento y a la vez por esos mundos tecnológicos y místicos que nos presenta. Algunos de los cuentos me recordaron mi primera vez leyendo a Irvine Welsh y se siente muy bacano retornar a dichas sensaciones. Me pareció curioso que no aparecieran muchas mujeres en roles protagónicos en estos cuentos.
Quizás el mayor de los méritos de este libro sea reconocer, en las variedades que la cotidianidad presenta, generosa, a nuestros ojos, el germen del terror. La potencia de lo escalofriante reptando con tranquilidad, paseándose a plena vista como si nada ocurriera, como si no llevara sobre la frente el signo espurio de la destrucción y la decadencia. Quizás el mayor de los méritos de estos cuentos sea ese: romper con la normalidad aparente de ciertos gestos culturales para revelar que en su centro anidan sierpes caóticas, plagas bíblicas, dolores inevitables.
Cohen consigue una antología macabra. Cada cuento, y el epígrafe que lo antecede, marca una forma distinta de lo aterrador. Desde la obsesión romántica que secuestra al objeto del deseo para aprovechar su carne en construir un maniquí (y cuya referencia es Helga y la escultura de chicle de Arnold) hasta la máquina que es capaz de entregar placer total al mundo a través de la pornografía. Son cuadros normalizados por la televisión, por la costumbre, por el aparato de la cultura, que revelan aquí, por fin, al perder su máscara en el peso de la hipérbole, su potencia de desastre y herida. Su rostro de deformidad a fuego vivo. Durante algunos días, tras terminar la lectura, vi esas grietas en lo real donde se manifestaba lo espantoso. Ese es otro mérito posible.
La prosa del autor es cinematográfica, clara en la creación de sus escenas, deudora de elipsis propias del cine de aventura. Consigue mantenernos, llevarnos de la mano, pasearnos a gusto por las imágenes que propone. Consigue también, a fuerzas de palabra, confrontarnos con lo escatológico: cuerpos desmembrados, brutalidad en serie, fuerza monstruosa en criaturas con tentáculos, dientes, y hambre. Sobre todo, hambre. Aquí hay deseo de devorar, deseo de no dejar sobre los huesos carne.
Eso, quizás así esté bien terminar estos párrafos. Escritura para descarnar. Lecturas para descarnarse. Buen provecho.
Catorce relatos cortos y una novela corta que lleva el nombre del libro es lo que nos tiene preparado este pequeño y perturbador libro de un escritor colombiano muy peculiar también. Con el solo nombre yo ya estaba picado, pero luego comencé a leer y ver reseñas o las mismas entrevistas que le hacían a Hank y tuve que conseguirlo. Ahora lo he leído y he descubierto un mundo que me tiene muy intrigado.
Cada historia nos saca de esta realidad y nos muestra o un mundo apocalíptico o una cotidianidad en donde lo extraño unido al sexo y la desmembración son los protagonistas.
Muy recomendado, ya quiero leer más de este señor.
En la charla de lanzamiento Hank T. Cohen señaló que escribió esta antología pensando en aquellas historias que le hubiera gustado leer. En el contexto colombiano es una afirmación totalmente válida: entre tanta literatura que cae en lugares comunes, es un placer encontrar historias creativas que por su exceso divierten a sus lectores. Me da un enorme gusto recomendar una obra no sólo de un amigo sino de un escritor local que se arriesga a cambiar exitosamente nuestro panorama. Para evitar caer en comparaciones innecesarias, basta con decir que cumple con lo que promete: elevar a la literatura B para hacerla un género propio.
Mis historias favoritas: "Muntag el Magnífico", "Sánscrito eléctrico" y "Daniel Carnal".
No es una lectura ligera, en el sentido de que tienes que digerir todo lo que está sucediendo en cada uno de los relatos. En este libro se explora el terror, la ansiedad, el porno, tragedia, lo grotesco, la ciencia ficción y lo bizarro. Además, las ilustraciones son increíbles. Personalmente, lo disfruté mucho.
No esperaba sorprenderme con esta, la primera obra de Hank T. Cohen, o mejor dicho, Camilo Ortega. Es decir, por conocerlo de antes sí esperaba algo parecido a las historias de "El Pornógrafo", pero nada me había preparado para todo lo que contiene el libro. Acá no sólo hay ciencia ficción, hay horror y fantasía llevados al extremo del cine de clase B, unos seres extraordinariamente bizarros y perturbadores, junto a unas situaciones que sacuden a cualquier lector.
Ortega logra una mezcla de asco, extrañeza e interés en su obra. Es imposible no retorcerse desde el comienzo con la primera historia, pero no es algo que espante. Todo lo contrario, es un abrebocas a esa exploración de los límites del lector ante historias muy a lo Cronenberg, una profundización de las pesadillas literarias en historias crudas y salvajes. Vale la pena y es necesario leerlo.
Las historias en esta compilación son:
- Agujeros de gusano: Gracias por las pesadilla tan gráficas. Efectivo y perturbador.
- Muntag El Magnífico: Extraño, retorcido, raro... Bien jugado.
- Parque de atracciones: ¿De esas historias con giros retorcidos que uno sospecha pero no cree que el autor vaya para allá? Pues sí, así.
- Sánscrito eléctrico: Un amor poco convencional, entre un hombre y su tostadora, a la que llama Gloria y le da vida.
- Lo que comen las estrellas muertas: "La culpa no se transmite en el vacío", los angustiosos últimos minutos de un astronauta en el espacio.
- La carne descubierta: Hermanos siameses que se quieren separar ellos mismos con un cuchillo, pero que además tienen un amor incestuoso... Raro e incómodo.
- Krogor y la licuadora: Krogor es un visitante alienígena que viene a invadirnos y el narrador es alguien que se ha dado cuenta de esta situación, quiere deshacerse de Krogor, sacarlo de su sistema... Muy frito.
- Hagamos juntos lo que siempre has soñado: Charlotte cumple los deseos de la gente, pero cuando se trata de un viaje en el tiempo muy extraño, las cosas cambian...
- Terminauta: El genocidio del último hombre del planeta por parte de Tres, un robot asesino. Una historia un poco... Convulsiva.
- Las palomas lactan: La versión explícita y más aterradora de "Los Pájaros", de Daphne Du Maurier (Sí, la que adaptó Hitchcock).
- La vida dentata: Otra pesadilla, está vez en el espacio y por cortesía del hada de los dientes.
- Este producto contiene carne humana: La historia de Wait, un devorador de hombres. Literal.
- Micosis: La triste y corta vida de un hongo invasor.
- Daniel Carnal: Un maniquí a imagen y semejanza de Daniel, incluso con partes de él...
- El Pornógrafo: Una historia de terrorismo pornográfico, bien compleja y extraña. Un cierre con broche de oro a una recopilación visceral, exploratoria y muy, muy original.
Un libro muy recomendado que peca de ser corto. Aunque, me parece a mí, como la pornografía, quizá está hecho así para dejarnos con ganas de más. Es una antología de cuentos grotescos e interesantes en exceso, que dejan al lector divagando en las ideas del autor. Esperaba encontrarme con relatos pornográficos, de la talla de Marqués de Sade; esperaba encontrarme con un libro plagado de sexualidad y erotismo. Fue una grata sorpresa que no fuera así. No hubiera estado mal, y obviamente sí hay de eso en el libro (En muy buena medida), pero explora más detalles extraordinarios y carnales que me fascinaron en estos cuentos que, más que eróticos, los definiría como ciencia ficción y fantasía sin censura. El mejor exponente de esto sería, precisamente, el último cuento, homónimo del libro. Aspectos desgarradores y detallados, expresados en cuentos breves, dan nota y punto de calida a este libro y su escritor. No es un libro de humor, y a lo mejor yo tengo un sentido del humor extraño, pero escenas grotescas de los relatos me hicieron reír o sonreír varías veces mientras lo leía. Si eres geek, o tienes una breve noción de la cultura popular, este libro tiene lo justo para ti.
Con morbo e intriga Hank T. Cohen nos aprisiona a sus letras hasta el final del libro. Y su longitud nos permite leerlo en una sola tarde.
Puntualmente, si eres de Colombia, este libro no te estallará en la cara con una ruana y un sombreo paisa, con los modismos y expresiones que eso acarrea, pero no se ocultan palabras propias de nuestro dialecto particular.
Como ya dije, un libro muy recomendable y obligado si eres de Colombia. Una obra que me gusta más que toda la literatura ortodoxa y anticuada de García Márquez.
Como dice esa frase popular: "Esto es mejor que la pornografía".
Un libro impresionante. Cuentos increíbles que te mantienen con los nervios de punta y siempre expectante. El elemento de impacto te dejará siempre con la boca abierta.
Leí este libro hace meses, pero no lo había registrado vol. 3. Llegué a este libro por el stand del país invitado de la FIL Monterrey 2025. La portada fue mi principal gancho, no voy a mentir, pero la contraportada me terminó de convencer. Es un libro loquísimo. Es gore, y se enorgullece de serlo. Se mete con bastantes tabúes y se propone lidiar con las cosas más bizarras. Aunque claro que siento que está más lleno de recursos efectistas (puestos ahí sacrificando la historia en sí misma, en algunos casos) que otra cosa. Si tuviera más fresca la lectura pondría aquí los cuentos que más me gustaron. Tal vez después lo haga.
Dentro de las narrativas del horror en sus múltiples variables, considero que algunas tipologías como lo es el splatterpunk y el horror corporal siempre se están moviendo en una linea muy delgada entre expresar lo inconcebible para la imaginación y caer ya en lo meramente grotesco y burdo. Creo que Hank T. Cohen hace un gran trabajo en manejar la sutileza de una narración poética mientras describe monstruosidades inimaginables, haciendo de estas historias perturbadores e interesantes sin caer en el morbo crudo sin significado. Son historias muy extrañas, muchas con un enfoque de horror cósmico muy interesante, y capaces de volarte la cabeza por sus universos únicos e inquietantes. Me encanta, además, que sin mencionar en ningún momento un lugar específico en el universo, los cuentos se sienten muy locales, muy propios, y que responden a realidades diferentes a las que estamos acostumbrados en la ciencia ficción. Historias muy recomendadas especialmente para quienes quieren empezar por adentrarse en el mundo del splatterpunk.
Sí, sí y sí a El pornógrafo de Hank T. Cohen. Este libro de relatos explora, incomoda y extraña, y eso lo convierte en una experiencia muy chévere de leer, eso sí, con la cara arrugada todo el tiempo. Tal vez haya más escritores en Colombia que se muevan en esa línea de ciencia ficción desde lo extraño (y seguro me estoy perdiendo de varios), pero Cohen logra un tipo de extrañeza particular: esa que se siente como un escalofrío en el cuerpo ante situaciones que no entendemos del todo.
Es la extrañeza de las fijaciones, de los instintos, de los deseos, de intentar comprender el mundo en el que vivimos y preguntarse qué fuerzas o inteligencias están detrás del código que lo hace funcionar. Son 15 relatos, siendo El pornógrafo el más extenso, y en la edición de Vestigio aparecen ilustraciones que complementan la lectura como la cereza del pastel.
Mi cuento favorito fue definitivamente Hagamos juntos lo que siempre has soñado. Me dejó con esa sensación de extrañeza, de no saber leer bien, pero con ganas de hacer otras cosas bien también.
El Splatterpunk es un género cada vez más olvidado y denigrado, por eso el encontrar estos relatos se siente fresco y necesario. Algunos de ellos logran pintar imágenes tan grotescas que su cometido de incomodar al lector es incluso superado. Quiero destacar el relato de “la carne descubierta” todavía me persigue
Un cuento impactante con un humor negro que te hace no querer parar la lectura. Ciencia ficción, gore, weird se vuelven uno para dejarte con la boca abierta, con una risa atravesada por el asco y el miedo. Excelente.
Interesante recopilación de relatos, a medio camino entre el terror grotesco y la ficción especulativa. Me ha recordado a (en parte) Mariana Enríquez o (más) a Luis Carlos Barragán. Recomendable.