En una ciudad del este de Europa devastada por la guerra y la miseria moral sobrevive Razha, una mujer que trabaja como limpiadora en una fábrica de medicamentos para mantener a su madre y a su hija. Hace tiempo que Razha no siente miedo. Acosada por un hombre violento y temiendo por la desaparición de su hija, no dudará en emplear cualquier método para salir a flote. La poética de la violencia se mezcla con los recursos clásicos del thriller para crear una novela llena de suspense que retrata el derrumbe moral de Europa. Cristina Cerrada despliega en esta novela un pulso narrativo fuerte e impactante, unos personajes tallados con precisión y unos diálogos magistrales, propios de una autora que domina tanto lo que se cuenta como lo que se oculta tras su escritura.
Cristina Cerrada (Madrid, 1970) es licenciada en Sociología y coordina varios cursos de narrativa corta y novela. En los últimos años ha obtenido el premio de novela Ateneo Joven de Sevilla por Calor de Hogar, S.A.; el premio Casa de América (otorgado por un jurado formado por Clara Sánchez, Jorge Volpi y Héctor Abad Faciolince), el premio Caja Madrid (en cuyo jurado se encontraban Soledad Puértolas, Julio Llamazares, Javier Reverte y Juan Manuel de Prada), el premio NH al mejor cuento (con Espido Freire, José María Guelbenzu y Gustavo Marín Garzo en el jurado). Sus relatos han sido incluidos en diversas compilaciones, entre las que destacan Todo un placer. Antología de relatos eróticos femeninos (2005) realizada por Elena Medel, Antología de cuentistas madrileñas (2006) y Contar las olas. Trece cuentos para bañistas (2006) publicado en Lengua de Trapo. Lengua de Trapo también ha publicado sus libros de cuentos Noctámbulos, en 2003 Compañía en 2004 y La mujer calva (2008),novela ganadora del XIV Premio Lengua de Trapo
Te vas a encontrar violencia en ésta historia ,consecuencias de la guerra y,el mercantilismo que la acompañas sobre el derrumbamiento de los códigos morales y la necesidad de sobrevivir ,el contexto y el pasado traumático pero muy acentuado en las circunstancias del ser humano ,que son las de Europa si se quiere desde luego mirar más allá del ombligo ....... Todo ésto es en formato de thriller y suspense : Hindenburg- De Cristina Cerrada - Con un estilo directo y férreo sin disfrazar la realidad y mostrarla como es ,vamos a disfrutar y cuándo digo disfrutar es realmente de ésta magnífica prosa ágil y amena ,que a pesar de poseer casi 300 páginas ,287 creo, que crea un ritmo vertiginoso acompañado de capítulos cortos .La ambientación podría ser porque no lo veo claro ,Ucrania 2014 0 2015 ,un escenario típico de Europa donde la gente vive y no lo pensamos porque desde luego ,creo muchas veces somos egoístas y no vemos más allá como expuse al principio .Me ha cautivado como a través de ésta historia ,presenta lo cotidiano de las personas ,como salir a sus trabajos o demás vida normal , cayéndoles o pudiéndoles caer una bomba en cualquier momento ,no muestren ese miedo y vivan adaptados ,ahora seguro pensarán ustedes...........que gente amoral .Pues no ,es que o vives o aprendes a vivir con lo que tienes o ,¿que haces?....... Claro ejemplo de la protagonista ,abrazando la violencia como a un viejo amigo, pues el dolor le recuerda que está viva. Aunque la realidad se le escape como arena entre los dedos. Sin más que nunca soy de extenderme mucho ,decir que me ha encantado descubrir a ésta autora donde podría en su historia emplear el discurso fácil y lo que intuyo ,porque siempre es mi percepción ha dejado que el lector entre en la historia sin apenas otra mediación que la perspectiva de la protagonista ,donde lo narrado imponga mucha su contundencia y desde luego no salgas ileso como me ha pasado a mí ,pensando que las propias batallas muchas veces están tan cercas o hasta en historias ficticias ............. PD: La guerra¿ es ausencia de códigos morales? ¿Vale todo/todo vale? ¿Cuánto vale una vida y cuáles son sus límites? ¿Y la muerte? ¿Cuáles son los límites de la muerte?
Razha es una superviviente. Desde siempre. Desde niña. Y ahora más.
La guerra lo ensucia todo.
Vive en Yensen. Una ciudad como otra cualquiera de un país del este de Europa. Todas las ciudades en guerra se parecen. También sus gentes. Seres grises que devuelven miradas animales, que se mimetizan con los edificios y tratan de hacer lo que haga falta para seguir adelante un día más.
La tristeza lo cubre todo como un manto de ceniza.
La violencia también.
Antes de la guerra, Rhaza era química. Ahora limpia en una fábrica de productos farmacéuticos.
<< Enciendo un cigarrillo y dejo Yensen atrás. Echo a andar por la pequeña explanada del aparcamiento y me quedo contemplando el puente de la autopista. Un kilómetro más allá podría tomar el autobús, pero prefiero atajar por el subterráneo a caminar por la autopista. Los camiones militares suelen detenerse allí. Si registraran mi bolso no podría explicarles lo que hay en él. Veinte botes de anabolizantes y una docena de cajas de ansiolíticos. Al principio me repugnaba robar, pero en Yensen todos lo hacen. Es fácil. Nadie en su sano juicio rechazaría la oportunidad de negociar en el mercado negro. He vendido aspirinas. Antibióticos. He vendido betabloqueantes. Hasta líquidos para disecar >>.
Rhaza no ha tenido una vida fácil. Ha vivido cosas que la destruyeron Que la anestesiaron. Que la transformaron. Si la guerra lo destroza todo, ¿qué no hará con alguien que ya está roto? Pero ella sigue en pie. Contra todo pronóstico. Haciendo lo que sea necesario. Al borde del abismo. Abrazando la violencia como a un viejo amigo, pues el dolor le recuerda que está viva. Aunque la realidad se le escape como arena entre los dedos.
Un día más. Y ella sigue allí. Como las rocas, como las cucarachas, como los que no tienen ningún sitio a donde ir… Ni nadie que los espere.
Capítulos cortos que no te dan tregua. Estilo crudo y directo. Mundos encerrados en cada línea, en cada palabra, en cada coma, en cada espacio… Cristina Cerrada escribe como si fuera fácil.
Si con Europa descubrí que era una narradora diferente y extraordinaria, Hindenburg me lo confirma. Pocos escritores son capaces de transmitir tanto en tan pocas páginas.
Con Hindenburg me ha pasado una cosa curiosa y es que me metí tan de lleno en la historia que es tan sumamente dura que he tenido que digerir el libro para saber si realmente me ha gustado o no. La historia se sitúa en el este de Europa que se encuentra en plena guerra y Razha, nuestra protagonista se ve empujada a dejar su carrera para trabajar como limpiadora en una fábrica de medicamentos para poder mantener a su madre y a su hija además de comercializar en el mercado negro los medicamentos que roba de la fábrica, todo para poder subsistir y llevar una vida lo más "digna" posible. No puedo contar mucho más sin desvelar la trama del libro que pese a ser una novela con muy poquitas páginas (288) no necesita más para dejarnos encandilados. Aviso, no es apta para todos los públicos, es increíblemente dolorosa y trata de intentar reflejar aquello de que "en el amor y en la guerra todo vale", si os decidís a leerla tened en cuenta que vais a vivir una experiencia más que intensa.
Hindenburg presenta una historia dura en un tono de aceptación, frío y distante, como la propia protagonista, superviviente gracias a su dolor.
Pese a ello, no siempre llego a conectar con el dolor de la historia, se lee "demasiado" fácil. Y esa facilidad hizo que lo leyera de una sentada. Una historia de dolor (físico, emocional, psicológico, social) no deberías poderlo leer en una tarde, no cala, no te retuerce las fibras como debería.