Imaginemos una niña que debe hacer un camino en busca de un padre que bebe sin coartadas. Imaginemos también una madre cuyo embarazo es ensimismamiento y hueco después del alumbramiento. Imaginemos finalmente una mujer que se diluye en una memoria entregada al amor que nunca más volverá. Socorro Venegas es una voz conmovedora, poderosa y bella, precisa. Su libro es una contracción continua para un lector agitado en medio de una infancia desubicada de niños enfermos y ciegos, niños aislados, niños que no son niños. Un vaivén a lo largo de una maternidad negada desde su gestación, de una maternidad que no lo es. Un viaje dentro de una memoria, perdida y lejana, de aquello que una vez fue lo más deseado. Un libro desgarrador, infinito, que nos habla de la música de la soledad, de la risa de la infancia acosada o de la huida de una madre que escapa dejando una cuna durante cualquier noche. "En su claridad estilística pulsa la ambigüedad, lo incierto, la fragilidad y las sutilezas entre el silencio y lo sobreentendido. Los espacios en los que se construye la literatura llamada a perdurar", Sergio González Rodríguez, Reforma "La obra narrativa de Venegas apunta a varias entre esas otras posibilidades de la escritura que cada vez se vuelven más raras y la insistencia en lo variado y lo rico de la experiencia en el mundo, la recuperación de la intimidad, la imaginación sin trabas ni instructivos", Alberto Chimal, Excélsior "Difícil encontrar en esta época un narrador con tanto impulso poético", Agustín Cadena, La Jornada
Es escritora y editora mexicana. Entre sus libros están las novelas La noche será negra y blanca (2009, Premio Nacional de Novela Ópera Prima «Carlos Fuentes» y mención especial en el Premio de Literatura «Sor Juana Inés de la Cruz» que otorga la FIL Guadalajara) y Vestido de novia (2014); los libros de cuentos Todas las islas (2002, Premio Nacional de Cuento «Benemérito de América»), La muerte más blanca (2000) y La risa de las azucenas (1997). Sus cuentos se han traducido al inglés y al francés, y han sido recogidos en varias antologías. Fue escritora residente en el Writters Room de Nueva York, becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y del Centro Mexicano de Escritores. Escribe la columna «Modo Avión» en la revista electrónica de literatura Literal Magazine. Ha dirigido proyectos editoriales en el Fondo de Cultura Económica y la Universidad Nacional Autónoma de México.
No hubo un solo cuento, más que posiblemente el primero, que haya realmente disfrutado. Son planos y superficiales. Hay algunos con temáticas interesantes pero que comienza a desarrollar y se siente que dejan de hacerlo; nunca profundiza. No entiendo el propósito.
Terminé el libro, de 19 cortos relatos, y ya los olvidé. Si, suena muy mal pero son historias “olvidables” pues nunca se profundizó en nada y no hubo un solo personaje memorable.
Insisto, habían buenos temas para explorar pero al final se dejaron de lado.
Disfruté de la lectura. Es muy fácil de digerir y cada cuento te hace sentir como si estuvieras dentro de una película. Había marcado los cuentos que más me gustaron pero olvidé anotarlos antes de devolver el libro a su dueño. El único título que se me viene a la mente es "Los Aposentos del Aire". Creo que es el más largo y el que más me produjo una sensación de vacío. Definitivamente lo añadiría a mi colección :)
Relatos poéticos, melancólicos y un poco de suspenso. Temas intensos de maternidad abarcando miedos y depresión posparto, infancias rotas y la viudez dolorosa y difícil de enfrentar.
<< un día todo será posible. hasta puede que se encuentren el modo de clonar también el alma, cuya ausencia parece ser el gran defecto del experimento. >> . Si hay algo de lo que no carecen estos cuentos de #socorrovenegas es alma. todos y cada uno de ellos tienen pequeños fragmentos de un alma que se rompió en mil pedazos y decidió instalarse a vivir en ellos. cuentos dotados del coleteo de un ya etéreo realismo mágico pero que tienen una chispa que una vez se prende ya no se apaga nunca. cuentos que son como cartas que llegan sin remite y en su interior sólo contienen un pedazo de tela que poco a poco conformará el universo literario que recorre #socorrovenegas cada vez que arranca a poner en papel las historias de sus personajes, náufragos en mitad de la vida, a la deriva entre la decisión certera y la deseada. deseo, pérdida, duelo bajo el umbral de un México que se mantiene impertérrito a lo que ocurre a su alrededor. . Me decanto por el nadador infinito como uno de esos relatos que es como << una isla rodeada de un extraño océano negro.>> una mujer gesta un hijo que la vuelve una desconocida, que no encuentra eso de lo que siempre le han hablado, mientras recibe cartas del lugar donde la esperan. Los aposentos del aire me puso la piel de gallina porque nunca un cuento desprendió tanto amor para reparar una vida en fuga porque << Lucía siempre mira directo a los ojos y cuando lo hace uno tiembla. nunca le podré mentir. >> Un viaje con dique junta tres generaciones de mujeres y sus maneras de ver el mundo en el momento en que la muerte comienza a caminar a su lado junto con la pérdida de la lengua primitiva por el miedo a lo que pueda pasar. . La narrativa hispanoamericana escrita por mujeres siempre me lleva hasta páramos desconocidos de los que no quiero volver y Socorro Venegas me ha creado un micromundo por el que me muevo a mis anchas. Con una prosa tan lírica que bien podrían ser estos cuentos poemas narrativos #lamemoriadondeardia es un libro exquisito e imprescindible. .
Una voz desde la tristeza en donde sin querer o tal vez intencionado, se descubre la belleza donde el dolor está instalado. Una buena recopilación de cuentos para una tarde de verano.
Me gusta la particularidad de esta obra. No se parece a ninguna ni en el estilo, ni en la temática, ni en la prosa llena de poesía y de silencios. Necesita leerse poco a poco, es inútil tratar de comprenderla o dejarse tocar por el universo que plantea en una sola sentada. Distintos personajes deambulan por aquí en diecinueve relatos donde el duelo y los infantes son protagonistas recurrentes. Todo lo que narra duele, pero curiosamente la lectura no lastima. Más bien hay dolor, pero también la habituación a ese dolor que se convierte en cotidiano, y por eso baja la intensidad de su pulso hasta hacerlo soportable. Me quedo silenciosa después de cada cuento, necesita tiempo para acomodarse. Quizá lo más importante es que sucede allá, entre las páginas. Quizá esa sea la mejor noticia que tenemos después de terminar el libro. Saber que de algún modo estamos a salvo. #México #Escritoras #Cuento #Maternidades
Solo logré conectar con dos cuentos de 19. Unos aburridos, otros mehhh, otros con finales inconclusos. No fue una lectura para mí. Si resalto la escritura de la autora, la cual me pareció muy bonita.
En algunos cuentos, de una belleza que hiere, la memoria arde y nos consume. El duelo es un golpe que se vuelve denso, pesado como una piedrecita que no para de crecer, como la criatura en el vientre cuando no se desea o se teme su deseo. Hay cuentos, pienso, que aún me arden en la memoria. No todos, porque es difícil que en un libro de relatos todos nos muerdan, pero los suficientes como para dejar la marca de su quemadura.
Mis favoritos: Como flores Los aposentos del aire Pertenencias El nadador infinito Y el final de 'El aire de las mariposas'
A los cinco años decidí que me iba a ir de casa. Cogí lo imprescindible para una fuga, mi muñeca. No era una niña alta o grande, la muñeca pesaba mucho, pero nos fuimos. Salimos decididas y subimos la cuesta que había detrás de casa. Atardecía, recuerdo el ocre del asfalto y el horizonte abrasador. Caminamos sin mirar atrás y llegamos a un parque que conocíamos muy bien. Nos sentamos en la hierva. Lo siguiente que recuerdo es estar caminando de vuelta a casa, en plena oscuridad, con un brazo adulto dándome tirones. Recuerdo gritos y malas palabras. Sin embargo, en mi cabeza este no es un recuerdo negativo, es emocionante y liberador. ▫️ A veces recordamos porque algo nos empuja a ello, algo nos succiona y escupe en ese pozo cerrado. Otras veces los recuerdos nos sorprenden y llenan sin que nos demos cuenta. Las remembranzas nítidas, las olvidadas. Todo está ahí, dentro de nosotras. “¿Estaremos hechos más de lo que olvidamos que de aquello que recordamos?” Incluso los recuerdos felices nos pueden engañar y recubrirnos con melancolía. ▫️ Este libro está compuesto por narraciones que se abrazan y acurrucan unas contra otras. La mayoría de libros de relatos no me gustan, a veces quedan inconclusos, pequeños, mal solapados. No es el caso. Todos conectan, todos tienen algo. La prosa de Venegas me ha parecido asombrosa, rica y cuidada. Una narración llena de metáforas para saborear. Este libro es un ejercicio excelente para profundizar en la mente humana, en el dolor ajeno y a veces incompresible. En una maternidad alejada de los ideales impuestos. Es un libro lleno de verdad, oscura y pegajosa.
Este es un libro sobre pérdidas, sobre soledad, sobre "la voraz memoria de los objetos" y de quienes nos rodean. Venegas elabora personajes que habitan el pasado o la incertidumbre del presente y del futuro y los coloca en atmósferas y situaciones sofocantes. La autora recrea momentos como si filigrana, la atención al detalle y a esas las puntas de iceberg que llamab Hemingway se establecen aquí. Me pregunto, eso sí, si es precisamente este ambiente de premura en la vida de los personajes lo que empuja a la autora a precipitar los finales. ¿Será que también a nosotros-lectores nos quiere dejar sin aire? Hay un par de cuentos que, al menos a mí, así me dejaron.
Qué libro La memoria donde ardía, de Socorro Venegas. Una serie de cuentos donde las historias de amor, desamor, desolación, de afectos y desamparo, de la vida, pues.
Espacios liminales, atmósferas suspendidas, un tinte de suspense y llovizna de infinita ternura: eso hay en estos cuentos de Socorro Venegas, marcados por la pérdida y la esperanza ✨️🌘 Debo resaltar su lenguaje poético espectacular, el uso de recursos como metáforas y símiles; la construcción de ambientes oníricos mediante el uso de la palabra correcta y también la palabra más evocadora 🌌
"Se sentaron uno frente al otro, entre ellos había un tronco viejo, y en su superficie oscurecida caían los caracoles y las adivinanzas. A Ian se le antojó que ese tronco era un remolino estancado, y que en cualquier instante se pondría a girar con sus designios y constelaciones adentro."
Mi principal problema fueron los finales abruptos y crípticos, pues estos siempre dejan una sensación perpetua de que faltan palabras y por eso hay que leer entre líneas. Esto funciona en unos, mientras que en otros sentí pereza de regresar.
La memoria donde ardía se compone, más que de cuentos, de escenas; cuadros, parajes de aquel sueño que ya olvidaste. Justo como en los sueños, las tramas comienzan ya deshilachándose, y nunca podremos ver el final. Esa incertidumbre, esa añoranza por volver, perdurarán.
"Cubierta por la luz de las fogatas yo le prometí que iríamos juntas al mar. Echábamos a la lumbre pedazos de madera y en seguida saltaban chispas que parecían estrellas salidas de nuestros cuerpos. Sé que esos ojos llameantes de la abuela no dejaron de esperar el viaje nunca."
Sí, las las tramas son un barranco por el que algo se cae y no tenemos el valor de seguirlo al abismo. De nuevo, es como cuando estás despertando del sueño y la cohesión, la lógica, se difuminan. Quizá por eso todo se siente sin resolución. Penumbra, soledad, viudez, maternidad fracturada, padres alchólicos y lagos/mares oscuros, abandonos y ausencias tan potentes que son casi agujeros negros. Sentir la liminalidad y el luto calándote hasta los huesos. Una sensibilidad total.
🪔"Yo no quería parirlo. Me gustaba sentirlo moviéndose, un contorsionista infinito. Soñaba que en mí se gestaba un navegante, un vadeador de abismos. Solía sentarme a contemplar el jardín y él comprendía ese momento de paz, se quedaba quieto para convertirse apenas en una vibración, en un presentimiento. Llegué a creer que sería así siempre."
🧠📌¿Estaremos hechos más de lo que olvidamos que de aquello que recordamos?
🧠📌No encontrarán en este libro juegos con las palabras que pretendan rehuir y esconder la tristeza, sí hallarán algunas manos levantadas que nos hablan de adioses que llevan esperando la vida entera para ser dichos. También encontrarán mapas secretos que servirán de soporte para recorrer los recuerdos y la memoria, interpelando al lector sobre cuánto de ficción hay en la memoria con la que cargamos, que nos acompaña.
🧠📌La escritora y editora mexicana Socorro Venegas ha escrito un libro repleto de poesía, sin oquedades. En los diecinueve relatos que componen La memoria donde ardía (Editorial Páginas de Espuma, 2019) la autora tiende la mano al lector para que sea su cómplice, para que éste despliegue la empatía necesaria con todas esas almas a la deriva, vidas azoradas en estrepitosos naufragios sin posibilidad de redención. Muchos de los protagonistas de estos relatos son supervivientes que tienen que aprender a vivir con la herida abierta provocada por la ausencia de los seres amados. Explica Socorro Venegas que el pasado se convierta en memoria no significa que deje de doler.
🧠📌Madres sin hijos, amantes que intentan evadir la voraz memoria de los objetos, hijas sin madres, la fragilidad, el silencio, el lenguaje secreto de dos niños desahuciados que apenas comienzan a hacerse preguntas de las que nunca obtendrán respuesta. El grito que se queda dentro, ahogado mientras leemos estos cuentos puede que nos queme, seguro que lo hará, pero hay que tomar partido y atreverse a mantener la mirada y saber que lo que esa mirada nos devolverá puede ser algo limpio, o casi seguro algo que nos dejará por unos instantes sin aliento. Atreverse a leer.
Los recuerdos vuelven, como si se tratara del movimiento de las olas. Si uno se deja llevar, corre peligro de verse arrastrado por su fuerza, mar adentro. Objetos cotidianos, lugares, estímulos que se convierten en detonantes...quizás por este motivo los protagonistas de Pertenencias hacen cajas y se las intercambian, para mitigar el dolor de la pérdida. Sin embargo en Los aposentos del aire sucede todo lo contrario. Los niños protagonistas viven con intensidad y comparten juntos momentos llenos de luz, crean el más precioso recuerdo, tratando de engañar al tiempo. “Nos abrazamos, tenemos miedo, te abrazo más fuerte, aquí, aunque sea aquí, un día de temblor, un día en que todo se detiene porque todo se viene abajo, aquí van los trapecios columpiándose solos, el circo en movimiento, los caballos desbocados y alegres...” (Los aposentos del aire) Y es que estos cuentos nos decía Socorro, son de ellos, de los niños. Con un estilo poético nos habla de la infancia, de la realidad de la maternidad lejos de los edulcorados estereotipos. Magníficos relatos, que en mi caso he ido dosificando, porque sacuden emocionalmente. “Tal vez los trece cielos no se abrirían para mí, pero yo había construido las arterias de ese mar, su corazón nuevo y ardiente. Un vaivén me arrullaba. Lograba aliviar la angustia de no pertenecer a ese cuerpo ni a su fruto.” (El nadador infinito) Leí La memoria dónde ardía a la vez que Vindictas y me di cuenta de la relación entre Un viaje con dique y la inclusión de La sangre florecida de Susy Delgado en la antología. Hay una preocupación por conservar estas lenguas orígenes (náhuatl, guaraní). El miedo de que se acaben perdiendo con las nuevas generaciones.
"Estaba callada, pero yo sentí que en ella se encimaban muchas palabras"
"Se dice a veces que uno se deshace en disculpas o en lágrimas. Yo me deshacía en memorias"
"De modo que así es como regresan los recuerdos, para decirnos quiénes somos. Un encuentro fortuito con un objeto extraviado, yo misma, era lo que me sucedía. Pero no era solo eso. También tragaba fuego.”
"Por primera vez en muchísimo tiempo un abrazo no me suscitaba la idea de la muerte. No me obligaba a decir «gracias». En ese cerco quisimos detener el hundimiento de la criatura funesta en que nos habíamos convertido.”
“Nos despedimos con mucha cortesía, sin mirarnos a los ojos. Extremadamente delicados y atentos, sabíamos que lo único que teníamos para cuidar era nuestra fragilidad.”
“A veces despierto y no abro los ojos. Pido con todas mis fuerzas: ¿podrías volver? Me opongo a la tumba. A sus deudos. A un epitafio.”
"Se ha ido, pienso cada mañana con asombro, al abrir los ojos y ver el blanco del techo. Minutos después, confirmo: se ha ido. Y ya no es un estilete abriendo zanjas sin fondo en mi corazón. Ha pasado. Llega la urgencia de decir: he cambiado. Rogar porque así sea. He aquí el nuevo orden de la vida: él ha muerto/yo he cambiado. Pero, porque la transformación se impuso, abrupta, cambiar duele. Era innecesario convertirme en esta afanosa solitaria.”
La lectora o el lector especializado se podrá jactar de analizar este libro de cuentos como una colección de cuentos integrados; es decir, que se trata de un ciclo cuentístico (narradores y espacios similares, así como la repetición de temas), pues su reiterada sucesión de temas es clara: la pérdida y la desesperanza; además de las delicadas líneas que la autora traza sobre la concepción de la maternidad desde un cuerpo femenino retraído de sus quehaceres como ente que ha de procrear y mantener en vilo a la humanidad. Los cuentos, entonces, mantienen una conversación entre páginas literalmente para, de esta forma, crear un universo propio a manera de una totalidad que da fondo y sustancia a estas narraciones. Vidas lloradas integran el miedo, la pérdida y la desesperación en el universo que propone Socorro Venegas en La memoria donde ardía, dando cuenta de su potente escritura y forma para plasmar lo que la condición humana -aquella que tanto pensó y debatió Hannah Arendt- nos hace sufrir, pero también encontrar el punto de equilibrio en medio de la fatalidad. Un espejo, una sonrisa en medio de la oscuridad. Me gustó mucho.
Hasta los objetos exudan el dolor de una muerte temprana.
Una niña que va al rescate de su padre borracho tirado en una calle.
Una mujer llena de recuerdos, de memorias, que despiertan cuando mira a un joven tragafuegos delante de un semáforo.
Una mujer embarazada que recuerda a un amante a través de trozos de lienzo que éste le envía. “Nadador infinito”, de mis relatos preferidos.
Qué bonito “Los aposentos del aire”, que refleja el amor infantil de unos niños enfermos en un hospital.
La crueldad de unos niños que hacen gamberradas a unos compañeros de clase invidentes.
Una madre que se convierte en un hueco, después de parir.
Maternidad vivida con miedo, con incertidumbre, niños enfermos que maduran a la fuerza, ninos hijos de padres problemáticos, niños en contacto con la muerte, niños pobres. Niñas embarazadas.
Se respira miseria y desolación en estos relatos escritos de forma poética y descarnada, donde la infancia no es bonita, donde la maternidad es dolorosa.
Un libro de cuentos muy breves y directos. Por tener unas cortas 100 páginas y en ellas 19 cuentos decidí leer uno o dos al día para que me durara. Me gustaron menos de la mitad pero los que sí, me gustaron mucho. Por su brevedad se prestan fácil a la relectura y nuevas interpretaciones.
Me llamó la atención la desesperante sensación de mujeres embarazadas de solo ser la portadora de una nueva vida aún si ella misma no la desea o de madres que se sienten fantasmas, que dejaron de ser útiles ya que el bebé estaba fuera de ella. Habla mucho de niños, de la inocencia y de la pérdida.
Mis favoritos al momento de escribir esto: -El nadador infinito -Los aposentos del aire -Vía Láctea -El fuego de la salvación
“Se dice a veces que uno se deshace en disculpas o en lágrimas. Yo me deshacía en memorias.”
“No hay ofensa, nada que reprochar si se acaba el amor.”
“…como si de pronto hubiera decidido irse y supiera, como cualquiera sabe en el fondo, que lo único indispensable para huir es levantarse.”
“No me devolvías lo que o misma no tendré más, sin importar cuánto viva: la ilusión de un presente perpetuo. Ya sé que se acaba.”
#bookquotes
Diecinueve relatos protagonizados por personas que aunque no podrían ser más diferentes entre ellas comparten aspectos tan fundamentales en su vida que se antojan homogéneos. Pese a que todas estas desoladoras historias no están relacionadas entre sí, la autora las conecta con un hilo invisible dando una experiencia distinta a tener breves entradas inconexas. Esta podría ser una gran manera de materializar esos recuerdos que viven en nuestra memoria sin importar si somos o no consientes de ellos.
Es bien sabido que los cuentos no son el género favorito, pero esta ha sido una gran lectura. Una lectura que incomoda pero envuelve en la misma medida. Un éxito con E mayúscula el descubrimiento de esta autora; leerla novelada debe ser una maravilla. Los relatos están llenos de sutilizas y detalles que transportan y transmiten. Los favoritos: Los aposentos del aire, Historia de una lágrima, La isla negra y La música de mi esfera.
En estos cuentos, me gustaron mucho las tramas tan ingeniosas. Son historias aparentemente ordinarias, pero tratadas de manera muy creativa, muy ingeniosa. Una característica común a todos los cuentos es que no hay final, apenas se menciona algún contrapunto que en realidad no concluye la historia. La gran cantidad de cuentos tan breves y la falta de final en cada uno de ellos, me dificultó recordar las historias que iba leyendo. Las historias se engarzaban y se confundían entre ellas. Muchas historias eran tan buenas que de verdad lamentaba que el cuento ya se hubiera terminado. Me quedaba con ganas de conocer más al respecto. Muchos de los temas daban incluso para desarrollar una novela.
El nombre es perfecto para este libro! Pese que no soy fan de los cuentos siento que este año he leído muchos buenos y este libro clasifica perfectamente en ese listado! . La memoria donde ardía aborda historias relacionadas con la muerte, la ausencia, la maternidad no deseada, los niños, la soledad y la depresión postparto. En mi caso es la primera vez que leo algo similar ya qué hay temas que no se suelen abordar. Siento que @socorrovenegas72 hizo un gran trabajo narrando con crudeza y mucha honestidad ciertos temas tabú como los relacionados con la maternidad y la añoranza que puede producir la infancia . Siento que es un libro que se encuentra muy bien estructurado y que en dos hojas logra contarte una historia y cerrarla a la perfección dejándote con nostalgia y con algunas historias que a hoy siguen retumbando en mi cabeza 🤯! Me gusto mucho que las historias te dejan pensando y analizando en los escenarios y en los personajes . Tengo claramente mis favoritos que son: . Los aposentos del cielo 👩🏻🤝👨🏼 . Vía láctea . Un viaje con dique . Real de Catorce ❤️ . El aire de las mariposas 🦋 . Historia de una lagrima 💚💜
No soy el tipo de lector/a al que va dirigido este libro. Son relatos llenos de fuerza, pero su mensaje no me cala, me inoportuna, me agota.
Socorro desarrolla un universo trágico y denso en apenas pocas páginas en donde el dolor, la frustración, pero, por encima de todo la soledad, son el nexo común.
La vivencia y el recuerdo se diluyen en Venegas, la memoria y la ensoñación se funden para crear diminutas pero complejas historias en las que la autora nos pone ante el espejo de nuestras propias miserias, nuestro yo más íntimo y reservado.
Diecinueve brevísimos relatos, cuyas ambientaciones bordean lo lírico y lo inquietante, que nos hablan de la pérdida, la viudez, la ausencia, el duelo, la memoria… una variopinta multitud de temas, visiones, presencias y conjeturas, vistos desde un punto de vista muy íntimo, mientras relega las cuestiones socioculturales a un segundo plano. Hay mucha calidad en su estructura, mas, para quien esto escribe, los “meollos” lo dejan a uno impasible: ninguno causa impacto, simplemente queda la anécdota de que están bien escritos.