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Chicago, 1893. Una feria internacional, un asesino en serie… La historia real que ha entusiasmado a millones de lectores en todo el mundo.
Los dos eran tozudos e inteligentes, y muy dispuestos a triunfar en la tarea que tenían por delante: Daniel Hudson Burnham, un arquitecto de prestigio, había recibido el encargo de dirigir el diseño y la construcción de los pabellones de la Exposición Universal de Chicago, que abriría sus puertas en mayo de 1893; Henry H. Holmes era médico y decidió aplicar sus conocimientos durante el evento expositivo de la manera más cruel. Mientras Burnham levantaba a ritmo endiablado las paredes de unos palacios espectaculares, Holmes erigió su propia mansión cerca del recinto ferial y, en los sótanos de lo que sería un hotel, mandó construir unas salas de tortura equipadas con mesas de disección, cámaras de gas y hornos crematorios. Ahí un sinfín de mujeres jóvenes, seducidas por los dulces modales del médico, encontrarían el dolor y la muerte.
Lo que parece la trama de una novela de horror fue a finales del siglo xix una realidad que conmovió a un país entero, y que tuvo como testigos de excepción a hombres tan dispares como Buffalo Bill, Theodore Dreiser y Thomas Edison. Las tribulaciones del arquitecto y el médico, el afán que los empujó cada vez más lejos para triunfar en una ciudad donde los primeros rascacielos asomaban entre el humo del carbón y las madejas de raíles, llegan hasta nosotros gracias al magnífico libro de Larson, un investigador riguroso y un narrador capaz de Erik Larson es un reconocido periodista y contar la historia de una locura.
576 pages, Kindle Edition
First published February 11, 2003






Reading about B. H. Burnham's construction of the fair during a time of deadly diseases, grotesque environmental conditions and bank failures was certainly enlightening, but most intriguing for me was erection of the monstrous "Ferris" Wheel with enclosed glassed-in seats. (googled some amazing photos)
And this dude Dr. HHH.....Picture a young, handsome prosperous man with mesmerizing big blue eyes who is in fact an evil psychopath, sniveling cheat and conniving polygamist. This devil incarnate killed on a whim and caused turmoil in so many families with his slithering knack of preying on the weak and vulnerable; and while I wasn't too surprised at the naivety of the young women, the men falling for his sleazy schemes really shocked me.
This work of non-fiction is jam-packed with interesting facts, faces and descriptive details that are too numerous to even begin to mention here, but now, whenever I see Cracker Jack, I'll sure remember where it originated.
“I was born with the devil in me,' [Holmes] wrote. 'I could not help the fact that I was a murderer, no more than the poet can help the inspiration to sing.”

“His weakness was his belief that evil had boundaries.”