Un escritor publica un lbro que lo consagra. Durante una década lcha con la escritura y la popularidad. Fracasa. Inicia una vida de aislamiento y silencio en Nueva York. Se emplea en un trabajo rutinario y pasa las tardes en su casa. Nunca deja de escribir. Hasta la fecha de su retiro puede armarse una minucisa cronología de hechos: muertes, nacimientos, mudanzas, estudios, viajes, casamientos. Pero ¿quién es M? ¿Y qué hizo durante el largo tiempo que permanenció oculto? Eric Schierloh compone un relato fascinante basado en cartas, memorias, libros con anotaciones marginales y subrayados, fotografías, artículos periodísticos, todos materiales con frecuencia relegados, como rosas salvajes olvidadas por la mano del hombre.
"Evita la llegada de la sorpresa: quédate donde la posteridad se quedará; quédate donde los antiguos se quedaron antes, y sumergiendo tu mano en solitarias fuentes bebe del saber que nunca cambia: sabio una vez y sabio para siempre."
En pocos días más, se cumplirán 200 años del nacimiento de Herman Melville. Este escritor tan particular, profundo y atrapante ha influido en mí de la manera más positiva y atrayente y ha logrado que yo lo admire desde lo más profundo de mi ser. Dueño de una prosa impecable, de una sabiduría eterna y de ese don de escribir novelas de aventuras con trasfondo filosófico, psicológico e histórico, nunca pudo conseguir un reconocimiento verdadero de parte de sus contemporáneos, lo que lo llevó a retirarse, a bajar los brazos, recluirse e increíblemente a transformarse en un auténtico Bartleby, uno de sus personajes, deteniendo su creación literaria prácticamente a cero. Su último refugio fue la poesía, donde nunca pudo hacer pie ni mucho menos lograr cierto interés en el ambiente literario de su época. Tal vez, no supieron entender cuál era su objetivo en las letras: nada más y nada menos que el hecho de ser original. Fue él mismo quien acuñó esa maravillosa frase que tanto le identifica y que siempre me gusta traer a colación: "Es preferible fallar en la originalidad que tener éxito en la imitación." Herman Melville, fiel a sus principios, arriesgó y aunque en su momento perdió, fue unos veinte años después cuando luego de su muerte la literatura lo rescató, lo salvó y lo puso en el sitial que se merece junto a los más grandes escritores de todos los tiempos. Tengo la obra completa de Herman Melville y conocí al compilador de M, Eric Schierloh a través de otra compilación, casualmente de la poesía melviana llamada "Lejos de tierra y otros poemas" en la que Schierloh rescata del olvido una buena cantidad de poemas, mayoritariamente sobre la guerra como temática, pero realmente bonitos y poderosos. Para este libro, Schierloh se aferra de la frase ya citada de Melville y nos ofrece una alternativa realmente distinta a lo que uno acostumbra a leer, puesto que a partir de extractos de la biografía de Melville, de sus cartas, conferencias, de cartas de otros y de anotaciones, marginalia y frases realmente geniales logra ensamblar este libro tan... original. Y no me sorprende el acierto de Schierloh porque se nota que es un estudioso y una admirador puro de Herman Melville y me siento identificado con él porque también lo soy, y en demasía. Con notable destreza hace especial hincapié en esas frases que resumen su período postrero, el de su vida de ermitaño, de hermetismo y aislación, así también como de aquellos que marcaron su vida, más puntualmente el del suicidio de su hijo Malcolm y de la muerte de su otro hijo, Stanwix, lejos de su casa paterna. Tomé nota de algunos extractos y los anoté. Da la sensación que Melville justificaba su forma de vida y trataba de hacerlo a partir de aquellas frases escribía o que anotaba de otros textos y guardaba para sí. Cito algunas:
"Y así cada uno está bajo la influencia –el robusto y el débil, todas las constituciones- de la propia fibra de la carne y el polvo del hueso. Somos aquello para lo que fuimos hechos." "Para mí un hombre solo puede ser una multitud incontable, y una multitud innumerable apenas un solo hombre." "Estuve cerca de tomar mi vida con mis propias manos. Pero el arte me retuvo. No podía dejar el mundo hasta que hubiera revelado lo que estaba dentro de mí." "Emerger detrás del oleaje del último mar, y probar esa muerte que victoriosa derrota a la vida." "El arte consiste en vivir todos los días de nuestra vida, y no con un celo ansioso que rompa la dulce hora que la vida enfrenta, el presente."
Celebro esta admiración que tengo por Herman Melville, que es la misma que la que le profeso a Kafka, Dostoievski y Poe. Los grandes genios, como decía el mismo Melville sobre su amigo Nathaniel Hawthorne son parte de los tiempos y desde que se van de esta vida quedan en el corazón del lector por siempre. Y agradezco el trabajo de Eric Schierloh por mantener la literatura de Herman Melville en el lugar que verdaderamente se merece.
Asedio compulsivo de la obra y la vida de un poeta fuerte por parte de otro poeta fuerte. Schierloh trata de fagocitar a Melville, el hosco hombre-ballena. M se vuelve nodo algebraico de una persecución estética que trasciende lo poético, lo prosaico, también a la obra y al autor. Todo es devorado por una dialéctica que parece cristalizar en un ensayo biográfico, en un fetichismo del detalle. Schierloh insiste en el aislamiento, las noticias necrológicas, la opresión del trabajo, la intermitencia de la vida cuando se la mira desde la literatura. Es prosa extraña, saturada de cortes poéticos. Hay iteraciones, frases obsesivas, fotos de personas, de manuscritos, hay grabados. Creo que Schierloh escribió este libro para poder olerlo, tocarlo, escuchar el sonido del papel. Hay frases terribles, como escritas por una ballena asesina, que a la vez mueven a un entusiasmo adictivo, lleno de vida. Como todo libro-fetiche exige una lectura desplazada, un deslizamiento hacia ese universo privado del fetichista. O se lee desde esa escritura, o su lectura se vuelve imposible. La cacería de la muerte con el arpón de la literatura. ¿Quién mata, quién muere? ¿Habrá un núcleo universal de lo poético en esa dialéctica letal? ¿Será por eso que acusaron a M de místico?
Es curiosa la forma en que nos acostumbramos a leer o a escuchar una palabra y a asociarla con una idea estructurada y permanente, como si no pudiera transformarse en otra. “Biografía” siempre me ha remitido a una vida “narrada”, no sin cierta ficcionalización, de una manera lineal, respetando la temporalidad y los hechos comprobables. Schierloh construye en M un período de la vida de Herman Melville, autor de Moby Dick (libro que todavía tengo pendiente, debo confesar con algo de vergüenza), a través de otras biografías y de documentos. Particularmente me encantó conocer al escritor a través de las frases que marcaba en los libros que leía, de los libros que regalaba, de las cartas que enviaba, de las cartas que hablaban de él, incluso de los artículos que lo mencionaban. Me parece una perspectiva dinámica y que ofrece una luz distinta, que no se limita a los hechos que se pueden encontrar en cualquier enciclopedia (y con esto me refiero también a sitios de internet). Recomiendo muchísimo este libro.
"1963. Tras esto me desperté y desprecié la popularidad, había escrito en una novela. En otra, que la multitud representa la seguridad para el hombre perseguido, pues es el verdadero desierto. Y entre la muchedumbre de la capital, él iba a desaparecer durante más de cuarenta años, como alguien que penetra en la espesura de la noche. Catorce años antes había escrito: Me mantendré alejado & solitario. Como quien dice de las escuelas se retira hacia la playa. Inicia una vida de retiro y silencio en Nueva York. Vive oculto"
"Allí tumbado en el pasto, M contempló un cielo cubierto de nubes. Y acaso las nubes tomaron para él una forma extraña, aunque esto M no lo comentó con nadie"
"Los últimos versos de Clarel dicen: Emerger deberás del oleaje del último mar, y probar esa muerte que victoriosa derrota a la vida"
"De una carta de M: Quienquiera que no esté en posesión de una cierta ociosidad difícilmente pueda decir que posee independencia. La gente habla de la dignidad del trabajo. Patrañas. El trabajo es solo una necesidad de esta pobre condición humana nuestra. La dignidad está en el ocio"
"M, el del aspecto tristemente peculiar que acaso podría sugerir un remordimiento condenatorio por alguna mala acción del pasado"
"De un artículo: Estaba satisfecho de haber caído en el olvido, y entre sus libros más preciados pasó el resto de su vida"
"De una carta de M:(...) cuanto más avanza nuestra civilización en su actual curso más baratas son las cosas que quieren 'fama', especialmente las cosas literarias"
"M una vez escribió: En las naturalezas fuertes y rudas, especialmente aquellas cuya vida transcurrió entre los elementos, como la de los granjeros o los marineros, esta decadencia animal afecta sobre todo la memoria, arrojando sobre ella una neblina"
"Miraba hacia el océano. Los ojos abiertos mantenían, tras la muerte, la mirada vital clavada en las aguas brumosas y en las velas casi indistinguibles que iban y venían o fondeaban por allí. ¿Cuáles habrán sido sus últimos pensamientos? ¿O acaso no hubo ninguno" —De: "Historia de Daniel Orme"
Particular acercamiento a figura de Melville mediante un juego literario de citas fragmentarias y aportación esporádica de daros que acaba siendo un poco fatigoso, tras la fascinación inicial.
Lo que sorprende de "M", sin desconocer la titánica tarea de recopilación de datos sobre Melville, es la propuesta de un relato que se arma por los bordes, con las voces circundantes, no solo de personajes y personas, sino de fechas, de fragmentos, de textos leídos, de fuentes incompletas, partes de correspondencias y memorias, intuiciones que destellan sentido sobre la figura del escritor y que lo valora por fuera de la fama póstuma. Es sorpresa y desconcierto porque la lectura es un interrogante constante, pero el relato llega al lector si es paciente. Se habla con escepticismo de la "autoría" del ser escritor, de la fama, de la búsqueda de algo que puede ser la obra o puede ser la vida y cómo allí asistimos al avistamiento de una imagen colosal. (Son inevitables las metáforas navales). El juego literario es intrincado sin duda, pero valioso. De otra parte la edición es magnífica, un libro en toda su potencia, tal vez solo superable cuando sea parte de Barba de abejas.
Una bella biografía de M, autor de Typee, Moby Dick y Billy Budd. Pero va más allá, Schierloh de algún modo nos muestra los hilos, cisuras de una vida inmensa y olvidada por todos. Un autor que buscó perderse en la multitud en un tiempo en el que EEUU estaba dejando atrás una economía poscolonial para situarse como potencia. En todo ésto hay un concepto que rescato: la multitud es el desierto. Amo la escritura de Schierloh, en la que escribe sentimientos de modo preciso y matemático, en la que nos conmovemos sin mayor artificio que la presencia de los hechos en sí. La edición de Eterna Cadencia es además un acontecimiento en si mismo.
Interesante propuesta. Buen trabajo recopilatorio y buen trabajo de post-edición a esos documentos y fragmentos. El autor no se obnubila con su ya conocida admiración por HM pero quizás le faltó referirse por completo a las obras. Tratándose de un autor que es considerado una piedra angular de la literatura estadounidense moderna, pues es ahí dónde encuentro una única falencia. Lo demás y viniendo de un autor / hacedor (el autor del libro) que teoriza con la fuerza de sus ideas, pues es un libro interesante.
Me pareció interesante la propuesta de escribir una biografía a través de transcribir fragmentos de cartas, notas y subrayados en sus libros, etc. pero por momentos me aburrió. En ningún momento se menciona su libro Las Encantadas y me dio pena porque es uno de mis favoritos.
A veces saber qué pasa es lo peor que puede pasarle a lo que pasa. Con retazos y flashazos este libro retrata la vida de un hombre en forma de un reporte casi poético, y no por las cantidades de poemas que cita. Luego al final se devela que todo está prácticamente tomado de otro libro y la magia desaparece.
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