Como una compleja maquinaria, en Anticitera, artefacto dentado, de Aura García-Junco, se eslabonan las narraciones de aparatos que leen los astros, vapores hirvientes, manuscritos secretos e inventores enloquecidos, para crear una atmósfera mágica y misteriosa. A partir de la configuración de una ficción consciente y honesta, como ya se anuncia desde el epígrafe que abre la novela, el lector se adentra en un universo imaginativo con reminiscencias a las leyendas antiguas y los referentes clásicos.
La estructura fragmentaria, relatos individuales que componen un conjunto, funciona a su vez como un sistema solar o, mejor dicho, como los engranajes de un artilugio complejo. Así, cada capítulo, aunque en apariencia independiente, es una pieza más que gira alrededor de una sola historia: la del artefacto capaz de predecir el movimiento de las estrellas y los planetas. Inspirada en aquellos maravillosos objetos inventados en la antigua Grecia, esta narración es también un mecanismo de relojería.
Para acercarse a la presente novela, no hace falta ser alquimista ni pionero de la técnica y la ciencia, ni tampoco anticipar las posiciones astronómicas, pero si tener una mente abierta. Al igual que Arquímides imaginó instrumentos que recreaban el momento en que “el sol y la luna bailan en una partitura perfecta, matemática, de proporciones y doblajes”, en estas páginas los elementos ancestrales se reinventan.
Aura García-Junco (Ciudad de México, 1988) Estudió Letras Clásicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Escribe narrativa, ensayo, es guionista y traductora. Ha colaborado en revistas y proyectos sobre la literatura clásica y medieval. Fue becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA y de la Fundación para las Letras Mexicanas. Su primera novela publicada es Anticitera, artefacto dentado (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2018). Su segundo libro publicado es un ensayo sobre el amor y las relaciones sexo-afectivas desde una perspectiva critica que lleva por título El día que aprendí que no sé amar (Seix Barral, 2021). En este mismo año fue seleccionada por la revista Granta como una de los 25 jóvenes narradores más destacados en español. En este año publicó su segunda novela Mar de piedra (Seix Barral, 2022).
La historia de la literatura como la historia de los secretos íntimos. De los momentos de soledad. De los besos a escondidas. Me sentí como en los trances a los que me lleva la obra erudita de Pascal Quignard. Así mismo. Gracias.
Me gustó. Los relatos breves que contiene son pulcros y emocionantes: la visión sobre el tiempo, el cosmos y la violencia resulta retadora, además de ese profundo interés por el conocimiento. También es un libro para leerse despacio, darse el tiempo de ir colocando cada pieza del entramado, una narrativa que al mismo tiempo emula el artefacto del que habla. Si les gustan los textos enigmáticos, de fuerte tradición clásica y los viajes en el tiempo, creo que les puede gustar mucho.
Anticitera, artefacto dentado, de Aura García-Junco, es un tremendo rompecabezas literario, conforme avanzas en la lectura va haciendo sentido en tu imaginación la imagen ¿incompleta? de algo, algo que intriga, que atrae, sin que tengamos certeza de qué es.
Hay una mirada que se adivina inquisitiva, desde las epígrafes el lector no tiene duda de que se va sumergiendo textualmente en páginas que buscan responder a preguntas que logren realizar un ensamblaje literario, construir un artefacto histórico que cuente más allá de la letra.
Considero más que justificada su estructura fragmentada, para que la idea de piezas, de engranes, de partes de un todo terminen formando una idea del relato en la imaginación de quien lee: nosotros vamos armando la ficción en nuestras mentes.
Por lo tanto, quien accede a este gran libro, termina siendo partícipe de la narración, lo que lo hace aún más disfrutable aún.
Una excelente lectura, definitivamente; una autora a la que hay que seguirle el paso de cerca, pues estoy seguro que continuará con paso firme su ecritura, ya que no se descubre nada flojo en su texto, todas las herramientas se encuentran claramente dispuestas, la lectura funciona como una maquinaria bien lubricada, los engranes embonan a la perfección y nada se siente suelto... solo la imaginación de su autora.
«Entre esas dos hojas, las instrucciones, recopiladas por un anónimo, para construir una serie de aparatos que predicen el movimiento de los astros.»
Como ejercicio de escritura, como proyecto experimental que quiere empatar la forma con el fondo, como rompecabezas que juega con el misterio alrededor del mecanismo de Anticitera, la verdad es que me llamó mucho la atención. Es un libro a pedacitos que se va reconstruyendo poco a poco; una serie de textos enigmáticos que se mueven entre la novela corta fragmentaria y la colección de cuentos. Y quizá, lo que más termina por caracterizarlo como libro, es su tratamiento tan contemporáneo e intimista de temas añejos (en el mejor sentido lo digo) y de referencias históricas y de literatura clásica.
Hay muchas obsesiones que mueven a la escritura, y el esfuerzo de Aura García-Junco por conjuntar cada una de ellas es interesante: temas como la locura, la obsesión, la memoria, lo trágico, la violencia, lo roto, la censura; géneros como lo especulativo, lo histórico, el romance, lo fantástico, y, a toquecitos diminutos, la ciencia ficción; referencias que van desde el mundo antiguo (Herón de Alejandría, Arquímides de Siracusa), hasta la literatura medieval (De tribus impostoribus, Historia Calamitatum, las cartas de Abelardo y Eloísa); una escritura que recuerda a la de cuentistas como Edgar Allan Poe, Lovecraft, Borges e Ignacio Padilla.
En Anticitera, artefacto dentado la imaginación se despierta por los vacíos, por lo que se sabe perdido. Pero en lugar de aventurarse a dar respuestas que se pretenden fijas, la narración nos invita a reconstruir con el riesgo de que habrá pedazos que nunca embonen, que habrá cosas que, de tan rotas o de tan atravesadas por el paso del tiempo, siempre dejarán interrogantes a su paso. Es algo curioso para quedarse pensando, sobre todo cuando una se ha acostumbrado a vivir entre textos compilados luego de años de rastreo, de literatura clásica que perdura hasta nuestros días pero que depende de los manuscritos encontrados a medias, de las menciones en otros textos, de la referencia dentro de la referencia dentro de la referencia.
Sin embargo, por más erudito, intrigante y humorístico que llegue a ser, el libro se tambalea y, en mi opinión, hizo falta pulirlo un poco más. Es intencional que el mecanismo parezca fracturado, pero llega un punto en el que las fronteras que quiere desdibujar parecen muy arbitrarias y algunos de los fragmentos (capítulos, partes) se sienten flojos. El balance es raro: algunos relatos terminan antes de conseguir captar a quien lee y otros se extienden sin razón. Entre tantos personajes y tantos esfuerzos por sujetarlos entre ellos la potencia de las voces narrativas y de la atmósfera se pierde, y, aunque la propuesta es original, el estilo aún no encuentra su propia musicalidad.
Aún con esto último, me quedo con lo bueno y con las ganas de leer más de la autora.
«¿Qué es lícito hacer cuando tienes entre las manos la posibilidad de decidir la completa desaparición del conocimiento? En ocasiones, he llegado a creer que equivale a una especie de crimen, una suerte de asesinato. Pienso ahora en cada uno de esos tratados que, mencionados en otros textos, se perdieron en el pasado y ahora lamentamos no tener.»
Entre toda la narco-narrativa joven que desborda los anaqueles, que nos repite una y otra vez en forma de glosa la misma realidad de desaparecidas y niños sicarios en la que nos movemos y de la que estamos empapados de abajo para arriba, me parece admirable un libro que reniega la moda. Sin embargo, no pasa de las buenas intenciones. Los especialistas en literatura, escritores y escritoras jóvenes como la autora y que saben mucho, la definen como una novela fragmentaria cuya forma es igual a su fondo; o sea, el tema es el misterio irresoluble de una maquina, y tal tema es tratado en la forma de un texto formado de varios textos pequeños independientes, como cuentos. Con tales florituras intelectuales nos la justifican. “¿Acaso no te gustó (no le entendiste a) Anticitera? pues mira, es que se trata de una novela fragmentaria experimental interesantísima cuyas partes son un engrane que mueve a otro y bla bla bla…”. Los lectores que han leido poco y cuyo criterio es, digamos, débil y moldeable, se dejarán intimidar y de inmediato fingirán estar de acuerdo para no desentonar de la discusión y parecer tontos. Otros sabemos que la polifonía, lo fragmentario y lo poético son características, NO cualidades. Yo discierno un libro de cuentos malogrado que la autora hizo pasar por “novela fragmentaria”, para no tener que tirar todo el trabajo al cesto de las ideas encalladas. Y sin embargo, si lo tomamos como tal, igual es pobre, porque incluso uno solo no alcanza el nivel de una buena narración. Escenas en la historia y en la leyenda, estampas de ambientes, de situaciones intimistas, de acciones que apenas y se ven. Cada “capítulo” de Anticitera es la descripción de una escena o situación que involucran al extraño artefacto (o émulos del artefacto u otro, no sé) con diferentes personajes alrededor de él. Y ya. Sin una acción final que defina el planteamiento: solo son escenas que concluyen sin más. Adolece de esa marca tan de escritor novato, la de escribir cosas bonitas por escribirlas nomás, buscando lograr la maravilla sólo por acumulación. “Un niño gira una perilla del mecanismo: las estrellas rotaron; luego más rápido: la noche se hizo día; más rápido: LOS CAMPOS SE CUBRIERON DE COSECHAS PARA LUEGO MORIR”. Inmediatamente pasa un maremoto y el barco en el que van naufraga. O sea, puede ser implícito en la máquina (una placa con formas grabadas de estrellas y sol y luna que se mueve dentro de ella); pero si nos está hablando de campos con cosechas, qué? eso pasó? pasó dentro de “el lenguaje poético de la prosa”, o dentro de la cabeza del niño? No sé; me parece que la autora se burla de nosotros con ambigüedades (ambigüedades poéticas y muy hermosas, dirían los especialistas). Tan sencillo hubiera sido ofrecernos un pacto ficcional bien trabajado (sin arbitrariedades), como una máquina del tiempo mágica! Pero para eso hay que tener verdadera imaginación. El cuento que describe a un tipo bocetando sobre papel el diseño de una máquina despachadora de agua bendita, le echa unos cuantos “arcanos” que la autora no se toma la molestia de desarrollar, de imaginar, de hacer verosímiles en el conjunto, y pum: de pronto el boceto sobre papel ES la máquina y ya da agua. O sea, si vas a poner magia, tómate el trabajo de construirla para que la podamos ver; no solo la enuncies. Y no me digan que es cuento fantástico porque no lo es. Al no tratarse de una novela, ni de un conjunto de cuentos, es un libro difícil de leer, que se siente como una subida cuesta arriba que jamas termina, sin puntos apoyo en los cuales puedas detenerte y hallar sentido al recorrido y una promesa a futuro. Al final te hace abandonarlo con la certeza de que no te perderás de nada. Pensé en que compararla con el Diccionario Jázaro de Pavic dejaría en claro mi punto, pero sorprendentemente descubrí que era mejor compararla con el simple placer de leer algo que es interesante porque mueve tu mente o tus emociones. Todas las obras publicadas son comparables a todas y todas a una. Unx escritorx que publica su obra, lo hace con tácito acuerdo de entrar en el conjunto de la literatura universal. No encuentro razones para disculpar a un artista que diga que sólo escribió "para expresar mi personalidad", "para probar que podía", "lo hice en una editorial pequeña o del Estado", "me acabo de graduar en Letras; es literatura joven, déjenme en paz (emoji llorando)”.
La novela que tenemos aquí emula las secciones y engranajes conformadores de la máquina griega que lleva el nombre de la obra, el artefacto de Anticitera, una invención clásica diseñada para predecir el movimiento de los astros, incluidos fenómenos como los eclipses, considerándose así, como una de las primeras computadoras en la historia, siendo análogo incluso de la máquina diferencial, que nunca pudo construirse y verse funcionar y de la cual solo quedaron sus planos y innumerables especulaciones que la ciencia ficción de ucronías ha sabido aprovechar bastante bien. Pero lo que contiene esta obra no es ciencia ficción, sino más bien un compendio de relatos tanto fantásticos como históricos, todos girando alrededor de un núcleo, que es el artefacto de Anticitera, su génesis y su destino. Desde las primeras páginas se puede dar certeza de la singular narración de la novela. Numerosas referencias y abundante erudición histórica. Sin embargo, un punto fuerte de esto, es que la autora logra que la lectura sea ágil y rápida, sin caer en terminologías abrumadoras o reflexiones filosóficas que conlleven un mareo mental; el lenguaje empleado es muy claro y conciso, ello sin descuidar la erudición antes mencionada. Por ello, quienes sean ajenos a la historia de la antigua Grecia, o a lo referente a la mecánica helénica y los hechos políticos y sociales ocurridos entre la edad media y el renacimiento, no debería sentirse atemorizado. Sin ser especialista o gran conocedor, las historias de este mecanismo se desenvuelven con naturalidad, con una prosa contemporánea que logra transmitir sin problemas lo que ocurre en las épocas tan remotas que describe Aura García-Junco. La obra se divide en tres partes: 1) Invención del cosmos: aquí, una serie de relatos nos pone al día de cómo, a raíz de numerosos sueños, Nichola Boldini quien fabrica diversas invenciones comienza a trazar los planos de una máquina cuya función desconoce, es decir, la Anticitera. La realidad se vuelve difusa y el género fantástico bien se desenvuelve sin ser excesivo, más bien es mensurado y equilibrado. El peronaje anota estos planos, cada vez más claros en un cuaderno donde plasma sus pensamientos con caligrafía perfecta. Después encuentra en un mercado local un manuscrito muy similar al suyo, sin embargo, con variaciones en algunos mecanismos, como si alguien más hubiera soñado el mismo instrumento. 2) Del otro lado del mar: Un loco, extranjero vive en un pueblo y ha delatado un adulterio que le cuesta el encierro de la mujer involucrada. Se cuenta la soledad de este loco. Además se cuenta el origen de este ser apartado de la sociedad. Aquí aparece el artefacto de Anticitera cuando el loco decide morir y despierta en una cueva donde es alimentado, en lo que es toda una historia de misterio. Ahí, en la cueva, se encuentra con un mueble que contiene los planos y el artefacto, ¿qué reacción tendrá si pudiera ver el interior de este mueble? 3) Orígenes: Se aclaran varios puntos huecos que dejó la primera parte en relación al destino final del libro manuscrito con los planos del artefacto de Anticitera y sus posteriores portadores. De Grecia pasó a Roma y de Roma al mundo cristiano que considera esas creaciones como herejes y demoniacas. Se relata todo lo que pasaron estos escritos hasta llegar a su último portador y lo que pensó respecto a esto. Esto ha sido una revisión muy general y superficial de la obra en cuanto a sus 3 principales partes. Hay que aclarar que es una novela fragmentaria, compuesta por pequeños relatos que poco a poco nos van contando una historia. Cada parte funciona como un apartado del mecanismo, que funciona de manera diferente y se concentra en un lugar y tiempo distintos. En conjunto forman la obra completa, sintiéndose que los pequeños relatos, como los astros de un diagrama planetario, giran y se manifiestan alrededor de un tema central, en este caso, como ya lo mencioné, la máquina de Anticitera. Como experimento en cuanto a formas, me parece que se ha logrado una interesante propuesta. En cuestión de narrativa, tengo mis puntos encontrados, sintiendo que la novela pudo haber sido un poco más larga y aclarar varios puntos que salen volando y sin resolverse en todas las partes. Tal vez eso sea completamente natural, tratándose de la emulación de un artefacto que se mueve, en él no podemos ver todas las cosas al mismo tiempo. Unos elementos emergen mientras otros se ocultan, como una función sinoidad, nada está estático. Como el mismo artefacto de Anticitera no nos permite ver el firmamento completo y los confines del universo, sino que este se centra en algo específico, como las órbitas celestes, podría decirse que esta novela es un artefacto centrado específicamente en las tres secciones narrativas antes mencionadas. Podría decirse, hasta cierto punto, que la obra es fría como el mecanismo que trata de emular. Una novela, bien puede decirse que similar al artefacto, a un planetario, o una novela de relatos anidados. Como algunos otros autores se han referido, se puede considerar a esta novela como un artefacto literario. El ambiente general de la obra es misterioso, intrigante y en ciertas partes oscuro. Me parece que es una novela que se lee bastante rápido y que no causa ningún problema a los lectores. Además, para quien le gusta la historia, será muy disfrutable, por todas las referencias, además de las literarias. Recomiendo leerla dos veces para entenderla un poco más, aunque en la primera lectura creo que es suficiente atisbar su naturaleza: 1) Primera lectura: para explorar la obra, el lector se sentirá confundido y sentirá que falta algo o que la obra no resolvió en su totalidad. 2) Investigar los temas que se tocan en la novela para comprender ciertas referencias históricas y literarias que podrían confundir al lector en su primera visita a la obra: a) vida, obra y muerte de Arquímedes (este es un punto primordial, por que se habla de esto en la primera parte). b) la historia del artefacto de Anticitera (con esto se puede entender la naturaleza de la obra misma). c) la invasión romana a la Grecia Magna d) la biblioteca de Alejandría y su quema 3) Leer por segunda ver la novela, o simplemente relacionar el contexto histórico con la primera lectura. En conclusión, esta es una obra de lectura sencilla, abunda en referencias históricas y literarias, y cumple su cometido de ser un artefacto literario homólogo al artefacto griego. Me sorprende ver una propuesta de tal naturaleza en la literatura mexicana actual; arriesgándose Ana García-Junco en presentarnos una propuesta cuyo género está a caballo entre la ficción histórica y la ficción especulativa.
Excelente novela fragmentaria, su autora construye un artefacto literario memorable que inspecciona con genuina pericia los mecanismos de la realidad, del devenir, visto en retrospectiva como una máquina cuyos engranes no alcanzamos a comprender.
En este libro nos cuenta el caso del artefacto de Anticitera, a través de relatos cortos y narraciones de los personajes que interactuaron a través de los tiempos.
Me parece un excelente ejercicio de ficción histórica y ucronías, que le pide al lector poner de su cosecha para enlazar las historias y llenar las incógnitas porque como suele suceder en la vida real, no tenemos todas las respuestas.
En cierto sentido me recordó a las narraciones de Lovecraft con las que ando obsesionado últimamente, ya que vemos a personajes que tienen una obsesión con lo desconocido y no terminan con buen fin por su propia manía. Lástima que está tan corto porque me tenía atrapado.
Construido como un artefacto en sí, a partir de piezas muy breves de erudición sobre mitología medieval, la novela aborda el tema de los límites del conocimiento frente a la fe, el universo y la imposibilidad de interpretarlo. Muy buena primera novela, en la línea de la literatura serbia más o menos reciente. Borgeana en sus cimientos.
"Anticitera: artefacto dentado" es una novela corta por su extensión pero enciclopédica en su contenido más profundo; géneros literarios entremezclados así como sus subtramas bien detalladas. Es un viaje a multiversos a partir de la maquinaria ancestral de la palabra escrita. Sus engranajes son el cómputo de la memoria humana.
Tan extraño y complejo como el nombre será estructurar la reseña de lo aquí escrito. Comenzaré diciendo que es un libro engañoso, desde diferentes perspectivas. Tenía entendido que era una novela y cuando lo abrí y lo comencé a hojear me pareció más una colección de cuentos, y minificciones. Comencé a leerlo con esa idea y luego encontré personajes recurrentes, algunas ideas conexas, y redefiní que sí era una novela. También considero que es un libro engañoso porque la prosa con la que está escrito, es muy poética, lleno de frases encantadoras, pero tiene todo un trasfondo lo que describe, las escenas tan violentas, las temáticas que aborda tan complejas, evitaré enumerarlas para no hacer spoilers, aunque considero que advertir que el libro no es lo que aparenta ya es per se destripe. Mejor les cuento la anécdota. Este libro lo anduve buscando por tres años. Se estaba convirtiendo para mí como un Grial. Ya tenía todos los libros publicados por Aura García-Junco Moreno , incluso todos firmados, menos uno, me seguía faltando su ópera prima. Y ocurrió que una tarde donde tenía otros planes que fueron cancelados, recordé que hace no mucho en Puebla habían abierto una librería ( Inédita. Librería - café ) que se veía tenía un contenido muy selecto que llamaba mucho mi atención pero que aún no me había dado permiso de conocer. Cómo es común en mi, estuve alrededor de dos horas revisando libro tras libro, ya había encontrado unos diez prospectos, pero mi presupuesto solo me daba en ese momento para un libro, en lo que seguía revisando los títulos, mentalmente iba delimitando cuál sería el libro que me llevaría. Al darme cuenta que ya era muy tarde, que ya casi tenían que cerrar la librería, pensé una última revisión a esta sección y cuao libro salvaje apareció ante mí. No pude evitar gritar de emoción y como si el mundo se fuera a acabar y la salvación dependiera de comprar ese libro, le indiqué, por supuesto de manera amable, a la dueña de la librería que me cobrara. Fue tanta mi emoción que prometí que esa librería se convertiría en mi favorita, en la vida he faltado a muchas promesas, pero la que hice esa noche no es una de ellas. Por el contrario cada vez me enamoro más de esa librería, ya hasta cometí la osadía de pasar un día entero en ella. Se volvió canon la burla que siempre me habían augurado. Y regresando a lo que corresponde a hablar del libro, en compensación a quienes se interesaron por leer mi anécdota completa, tengo que decirles que al principio tenía mucho miedo, tenía altísimas las expectativas, quizá por eso dejé pasar alrededor de medio año para abrirlo, confío en que Aura tiene muchos libros aún por escribir, y también está su blog (aunque a veces tarde en actualizarlo), así que tengo la certeza de que seguiré leyendo novedades de ella, pero justo de lo que está publicado este era el único libro que me faltaba por leer. Además se sabe que las óperas primas en ocasiones se nota la inexperiencia y hace no mucho me ocurrió leyendo a otro de mis escritores predilectos en sus pininos. Pero ahora después de leerlo puedo dar el veredicto final, que el artefacto que Aura logra, es una excelente obra, se trata de un rompecabezas, de esos tridimensionales que encuentras en puestos callejeros donde aparentemente la solución es muy fácil pero resulta ser muy complejo, si bien a primera instancia es un libro muy breve, 115 páginas, en dónde algunas solo se trata de un párrafo, es un libro bastante amplio, logra conectar lo clásico con lo contemporáneo, lo efímero con lo permanente, lo breve con lo eterno. Y luego descubres que el rompecabezas, está incompleto, le faltan piezas, y no todas embonan bien, y ahí es donde el lector descubre que está así a propósito porque le corresponde, aunque solo sea mentalmente, completar la imagen. Tan engañoso está el libro que pensé que la presente reseña sería una de las más breves. No está de mas decir que aunque es un artificio ficticio, hay toda una reconstrucción de algunos personajes históricos reales.
Me costó mucho trabajo la narrativa de este libro, no estoy acostumbrado al estilo de narrativa o algo que busca ser tan estético, pero conforme me fui adentrando se fue poniendo más interesante, es justo como armar un rompecabezas: si empiezas a ver las piezas una por una no les puedes hallar sentido, pero si las vas observando y juntando eventualmente podrás ver la figura completa.
Lo chistoso de este rompecabezas es que le faltan piezas que tú tienes que llenar, justo como a la realidad misma, tal como dice el prólogo: la percepción y la realidad son discontinuas desde nuestro punto de vista. Nuestras narraciones y lógica son una forma de darle sentido a nuestra experiencia discontinua y justo como en la novela, en las piezas que faltan la rellenamos con extrapolaciones, interpolaciones o a veces hasta invenciones.
Es un libro que sólo puedes apreciar hasta haberlo leído completo y si le das una releída es una experiencia completamente diferente en la que mientras vas leyendo vas dándole sentido a las cosas que antes no entendías.
Me alegro de haberlo encontrado, conseguido y terminado.
Este es el primer palimpsesto que leo (o al menos eso creo) y, como diría Paty Chapoy: "un espectáculo muy interesante pero muy extraño". Anticitera, artefacto dentado convierte cada capítulo en un engranaje dentro de una máquina, con piezas distintas en extensión y estilo. La lectura resulta sorprendentemente fluida para un tema que abarca siglos de historia y salta de una época a otra. Aura García-Junco pone al lector frente al reto de armar esa máquina y buscar su funcionamiento, aunque al final no se llegara a comprenderla del todo.
Me encanta la narrativa, muy apegado a la historia de unos curioso engranaje y un pergamino dónde se armaba este aparato . Me gusta el énfasis que recalca como el conocimiento por máquinas antiguas se pierden en el tiempo más cuando llegan a épocas tales como la edad media donde la ciencia y tecnología es vista como sacrilego Un relato corto que dice bastante
"Sucedió que el loco se hizo al mar y nadie lo buscó(…)Sólo gritaba: cuando él día y sus humores le oprimían el pecho, cuando los palpitares ajenos se volvían insoportables, cuando la soledad hacía necesaria una prueba de su propia existencia o cuando el "nadie, nadie, nadie" lo envolvía en una nube de desolación"
No cabe duda que es una propuesta interesante, culta e intrigante. Es bueno saber que autores mexicanos se atreven a hacer este tipo de experimentos literarios
El juego de historias independientes que juntas cuentan una trama llena de amor, espionaje e invención medieval es bella. Fragmentaria y a ratos poética con tintes de novela histórica. Grata lectura. Buena pluma. Gran ópera prima de #AuraGarcíaJunco.
La obra, contada por partes, asemeja a los cuentos de Ignacio Padilla y de otros tantos más que se interesan especialmente en el "lado B" de la historia: esoterismo, cábala, maquinaria, etc. Además, la autora tiene un talento enorme para escribir. Es un libro que se disfruta mucho.
Es un libro excelente, un viaje libresco e ingenioso. Como "El nombre de la rosa" pero si Eco hubiera tenido poder de concisión. Una prosa excelente y una estructura exquisita. ¿Qué más se puede pedir?