En la segunda entrega continúan con la confección del “Menú definitivo”. En ésta ocasión les toca a las bebidas. Aquí, y una vez más, se nota en Narcisismo de los autores respecto a los deleites de lo que supone entregarse a la gastronomía sublime de la cocina y cata Oriental (XD); con más ímpetu si cabe. Ya en el primer capitulo nos mostrarán como cambia de opinión el director del periódico que lleva a cabo la labor de dicha confección. Él es un admirador de los vinos Franceses (tela también..) y odia el Sake, pero una vez le han mostrado la pureza de los primigenios y lo bien que casan con el Marisco y los Caracoles, que no les enfatizan el sabor sino al contrario, se vuelve admirador de éste. A ver, dónde se ponga un buen vino (hasta Francés y todo), que se quite un mejunje a base de arroz, digo yo.
Y otro tanto pasa en siguientes capítulos, como en el que un admirador del Bourbon, Whisky y Brandy que odia las bebidas “Espirituales” Orientales. Pues ahí tenemos nuevamente al enterado de turno (Shiro), para mostrarle que hay agua ardientes ( ¡agua ardientes!) más viejos que muchos Brandy de 10 años.
Tras el fondo de todo ése exceso de Pavonería y prepotencia Nacional, se derrama (ya me permitiréis la licencia, xd) a modo de mensaje crítico el maltrato que ha sufrido la esencia del Sake, que a raíz de la guerra vio cómo su base de elaboración fue alterada deliberadamente para economizar gastos y rentabilizar en mercado; práctica que aún en día se sigue haciendo, con la consecuencia de la pobre repercusión de la bebida Nacional y el desconocimiento de su verdadero sabor.
Lo bueno, o aceptable de tal parodia egocéntrica, es que ya a éstas alturas te lo lees más cómo una curiosidad (o como una curiosidad solamente) para conocer un poco ése mundo y sus elaboraciones, y no tienes tan en cuenta lo insufribles y pedantes que son.
Además, al contrario de lo que pensé, ha sido una segunda entrega que me ha entretenido más que creía previamente; sobretodo al tratarse de básicamente bebida.
Eso sí, cuando no hablan de las veleidades del Sake, sólo lo hacen de vino Francés...y yo digo, dónde se ponga un buen Blanco del Penedés, un tinto de la Rioja y el Cava, que se quiete todo lo demás. Amén.