El número de asesinas españolas ha crecido en los últimos veinte años. Así empieza este interesante relato que une crimen y mujer y repasa casos muy recientes de mujeres asesinas, mujeres ladronas y mujeres que han investigado estos delitos vistiendo el uniforme de policía. Firman esta primicia informativa, Manuel Marlasca y Luis Rendueles, dos periodistas que ya cosecharon un gran éxito en Así son, así matan, una obra que comparte con esta nueva entrega su ritmo trepidante propio de los mejores títulos del thriller.
Manuel Marlasca García (Madrid, 15 de octubre de 1967), más conocido como Manu Marlasca, es un periodista español. Desde el 18 de septiembre de 2023 es colaborador de TARDEAR, programa conducido por Ana Rosa Quintana en Telecinco.
Trabajó de 2012 a agosto de 2023 para todos los informativos de La Sexta y colaboró en el programa Más vale tarde, de dicha cadena.1
Ha colaborado para Interviú, Espejo Público u Onda Cero, entre otros.23
Todo va bien con el libro hasta más o menos la mitad. Lo que quiere decir que tenemos nuestra dosis de almas humanas devastadas por unas u otras razones, presentadas por unos autores con oficio que resuelven su trabajo sin mayores alardes.
El problema viene cuando, en un momento dado, se interrumpe el hilo de la obra para colocarnos un pegote tremendamente convencional, casi caricaturesco, de tres largos capítulos de duración donde se muestra a otras tantas supermujeres que están más allá de toda duda, presentadas como burdos estereotipos tallados en mármol pentélico: la superpolicía azote de los malos (hay una nacional y una guardia, para que no se enfade ningún gremio) y la superdelincuente que va por libre y traiciona a unos y a otros según le convenga. Y, por si a alguien se le ocurre pensar que ya será menos, los escritores incluyen testimonios de compañeros de trabajo de las susodichas del tipo "sí, efectivamente, mi compañera es una policía cojonuda, y mejor persona, por cierto". Da la sensación de que, tras el carrusel de monstruos que se presenta en la primera parte, los autores se sintieran en la obligación de dejar bien claro al lector que también hay mujeres extraordinarias, no vaya a ser que nos pensemos que todas son Noelias de Mingo o Margaritas Sánchez. Menos mal, así me quedo más tranquilo al mirar a mi madre, a mi mujer, a mi hermana o a mi abuela.
Luego el libro remonta cuando volvemos a ocuparnos de lo que habíamos venido a esta obra. En este caso en forma de varios casos de robo expuestos con la misma eficacia que los anteriores de asesinato.