Tras varios años de esterilidad creativa, el pintor Ismael G. es invitado a impartir una asignatura de Historia del Arte en la misma universidad donde, hace 23 años, estudió la carrera de Bellas Artes. Inseguro y lleno de dudas, acabado como pintor, decide repetir, palabra por palabra, el curso que él mismo recibió en el pasado del que fuera su antiguo profesor, hoy desaparecido en extrañas circunstancias. Durante esa clase, habla con sus estudiantes de que ninguna obra de arte puede existir de modo aislado, sino que todas, de un modo u otro, están entrelazadas y forman parte de un mismo tejido referencial. Y mientras lo hace, Ismael cree reconocer, entre los estudiantes de las primeras filas, a un muchacho idéntico a sí mismo, como si, al igual que ocurre en el arte, también la vida se repitiera buscando los mismos paralelismos y patrones.
Me recomendó mi hermana este libro y lo leía en tres días. Tiene partes un poco densas, pero merece mucho la pena pararse pensar. Hacía tiempo que no me encontraba con la LITERATURA de este modo, de frente, en estado puro, en una terraza frente a la playa sin que el tiempo tenga importancia.
Un libro muy interesante que habla del proceso creativo en toda su magnitud, a la vez que homenajea a pintores y escritores. Tiene mucha tensión, con lo que la lectura te arrastra, pero a la vez reflexiona sobre temas complejos de la creación artística.
Me encantó el principio. Creí que Ferrando y yo nos entendíamos bien pero poco a poco nos fuimos distanciando. A medida que avanza se separa de lo que me interesa. Transiciones largas y pesadas, de contenidos superfluos para mí. Ya lo siento.
Un libro destinado a convertirse en un clásico. El juego de referencias que desarrolla magistralmente Ignacio Ferrando te atrapa hasta el final de la obra.
La tenía en una lista de libros para leer, creo que de un periódico (?). Relato narrado en primera persona por Ismael, pintor frustrado que comienza a dar clases en la universidad, momento en el que empieza.a obsesionarse con su antiguo profesor y a ver repeticiones de su vida en las relaciones de dos estudiantes. Esta obsesión, su relación con su hija suicida y con su mujer, le lleva a una espiral autodestructiva en la que repite en bucle retazos de su pasado y termina difuminando la línea entre realidad y obsesión. Ligeramente deprimente.