En la pequeña ciudad de Dárbona nunca nada sucede, por eso los tenientes Javier y Daniel Carrasco sintieron un gran alivio, acompañado de algo de excitación, con la llegada del detective Santos Herrera ante aquel descolocado homicidio que los alarmó. Santos es un hombre serio y perspicaz, como todo detective, pero tendrá que ver cómo se las arregla con unos archivos que solo han acumulado polvo en los últimos cincuenta años. Junto a su asistente, Melina Cuesta, vivirán una experiencia laboral única que los hará replantearse el concepto de justicia y cambiará sus creencias para siempre.
Sonia Pericich nació el 20 de mayo de 1981 en la localidad de El Socorro, provincia de Buenos Aires (Argentina). Comenzó escribiendo poemas en su adolescencia, quizás como muchos, pero pronto supo que necesitaba más. Sin aferrarse a un género en particular, debido a su afán de desafiarse, sus historias giran en torno a los eternos conflictos entre la naturaleza humana y las leyes impuestas por la sociedad —creencias, tradiciones y costumbres—, evidenciando su espíritu analítico y crítico, carente de fanatismos. Tanto en escenarios realistas como fantásticos, las acciones de sus personajes intentan provocar en el lector ese mismo espíritu.
Fundadora de "Hoja en blanco", sitio para escritores independientes que buscan su crecimiento. A través de un taller literario, actividades y la organización de antologías, se busca incentivar la creatividad y llevar la obra de independientes al mundo sin intermediarios ni límites.
Lees el título y crees que la historia va de santos, lees la sinopsis y ves que no va por dónde creías, sino que es una historia de suspense y te apresuras a leerla. Sin darte cuenta vas viendo que por más que van saliendo personajes, por más que van apareciendo cadáveres, eres incapaz de averiguar quién es el autor de ellos y hace que sin darte cuenta llegues hasta el final sorprendida por la historia. La recomiendo al 💯❌💯
8 Santos , de Sonia Pericich. El detective Santos Herrera y su asistente, Melina Cuesta, viajan Dárbona, una ciudad imaginaria, para resolver un extraño crimen. En un lugar en el que casi nunca sucede nada extraordinario, aquel acontecimiento causa alivio entre los hermanos Carrasco (dos agentes locales hastiados por la falta de acción, poco perspicaces en la obtención de pruebas y ajenos a los archivos) porque, al fin, tendrán algo interesante que hacer. Con la investigación estancada por falta de pruebas, todo se complica con la aparición de otra víctima más cercana al entorno policial. Se trata de una muy buena novela policíaca, amena, intrigante, fácil de leer y con un final inesperado. Una narrativa sencilla, clara, sutil y muy ágil, (gracias, sobre todo, a que la trama avanza a través de unos diálogos muy bien trabajados) en el ambiente flota un halo de misterio que rodea a algunos de los personajes, te mantiene en tensión y te anima a seguir leyendo. Aunque, poco a poco, te va mostrando pistas, que al final descubres como muy evidentes, la identidad del asesino queda muy bien disimulada, obligándote con ello a seguir cavilando sobre: ¿quién es el causante de los repetidos asesinatos? y ¿a qué causa obedece aquella extraña manera de causar el terror entre la población? Supongo que por los matices del lenguaje y las diferentes maneras de expresarnos entre los españoles y los argentinos, hay una serie de tiempos verbales del narrador y algunas expresiones cotidianas de los personajes que me resultan insólitos. Subjetividades lingüísticas al margen, la novela está bien escrita, me ha gustado como están desarrolladas la trama y las subtramas y me ha resultado muy entretenida de leer. El desenlace es muy original e interesante. Muy recomendable su lectura. Enhorabuena, Sonia.
8 Santos, es una impactante novela de intriga que te va llevando de un asesinato a otro, sin darte margen ni ocasión a decidirte por quién puede ser al asesino. En medio de un aburrido pueblo, unos policías recién llegados se tienen que amoldar a los usos y costumbres del lugar a la vez que intentan resolver unos crímenes que se suceden unos a otros con un patrón común. Una buena novela con final insospechado y que te deja con ganas de conocer esa horrible ciudad jajaja. Un libro que recomiendo
Me encanta el desarrollo de los personajes y también lo difícil que les resulta que la vida no se detenga en absoluto en medio del caos y terror de un asesino serial...
Dárbona una ciudad donde nunca sucede nada hasta que... Dos detectives de una pequeña ciudad alejada de los grandes conglomerados de gente, tranquila y casi idílica, pero es misma tranquilidad la vuelve monótona y aburrida, para los agentes de policía locales que no tienen nada interesante que hacer en sus horarios de trabajo, hasta que un día, un extraño y horrendo crimen sacude a los pobladores y los coloca en un callejón sin salida a los hermanos Carrasco, por ese motivo deben llamar a dos agentes más avezados para que logren dilucidar el caso. El detective Santos Herrera y su asistente, Melina Cuesta, viajan Dárbona, para comenzar con la investigación, pero las víctimas se multiplican, y esta vez será alguien muy cercano al ámbito policial. Pistas y más pistas que nos llevan a conjeturar una y otra vez entre posibles sospechosos e interrogantes, ¿quién es el causante de los repetidos asesinatos? ¿Por qué razón alguien querría de esa manera causar el terror entre quienes habitan Darbona?
En la noche sus calles en penumbras le recordaban a uno historias como "Jack El Destripador" o "El Jinete Sin Cabeza", sin embargo nada sucedía; sus calles, casas y paisajes parecían estar siempre dormidos, inmunes, inamovibles, ajenos al peligro que creían inexistente.
Santos es un hombre serio y perspicaz, como todo detective, pero tendrá que ver cómo se las arregla con unos archivos que solo han acumulado polvo en los últimos cincuenta años.
Junto a su asistente, Melina Cuesta, vivirán una experiencia laboral única que los hará replantearse el concepto de justicia y cambiará sus creencias para siempre.
Una nueva muerte no era algo bueno, mucho menos si todo indicaba que era obra del mismo asesino. Era pronto aún para asegurarlo, pero por la descripción de Javier sobre las heridas, a Santos le pareció casi seguro.
Muy buena novela policíaca, amena, intrigante, fácil de leer y con un final inesperado. Una narrativa sencilla, clara, sutil y muy ágil, sus personajes están muy bien estructurados y sus diálogos impecables, con la dosis justa de suspenso, acción y algo de fantasía que la vuelve entretenida. Sólo puedo decirles que cuando descubran quien, y porque realiza estos crímenes van a sorprenderse y no exagero.
El detective Santos Herrera, viudo, serio y profesional y su ayudante Melina Cuesta deben resolver un caso difícil de asesinatos múltiples en el pueblo de Dárbora. Para ello cuentan con la cooperación de los policías Javier y David, los forenses Ariel y Florencia y otros ayudantes que van apareciendo conforme va avanzando la trama. El conflicto queda planteado desde el inicio de la novela. Asesinatos que se van sucediendo uno tras otro, ante la frustración e impotencia de Santos. Estos muestran un patrón patente. El asesino es fuerte, cruel y espantoso y al parecer lo mueve un afán de venganza. A medida que progresa la investigación, el lector, (sucedió en mi caso), difícilmente querrá pausar la lectura. Aparte del conflicto principal, Santos y Melina luchan con sus conflictos internos. Por un lado Santos, policía recto y sagaz, desea mantener una moral intachable al punto de guardar fidelidad a su esposa fallecida y vacila en entregarse al amor que le ofrece la bella Caterina. Por otro lado Melina inconscientemente espera que aparezca el gran amor de su vida. Pero el horno no está para bollos y los candidatos la decepciona y la atmósfera agobiante de Dárbora amenaza con asfixiarla. Como sea, el amor siempre se abre paso. Una novela policial (con un guiño a novela negra) apasionante que no te la puedes perder., ni su sorprendente desenlace. Ah, y al final comprenderás el significado del “8” del título de la novela.