Palomo toda la trayectoria del enfant terrible de la moda española.
«Diseño para chicos que no quieren renunciar a llevar volantes, pedrería o muaré, sobre todo después de descubrir que les hace felices.»
Hablar de Palomo Spain es hablar de un universo creativo inagotable, mágico, festivo y único. Palomo diseña prendas fastuosas y delicadas, de cortes arriesgados y mezclas a priori imposibles, combinando las piezas más vanguardistas con detalles tradicionales, buscando siempre que el hombre se sienta especial.
Pero, sin duda, el mayor acierto de Alejandro es haber reinventado la forma de vestir del hombre, un hombre que no solo no teme sino que potencia su lado más femenino y sensual.
Yo no soy ningún experto en moda, pero sé reconocer a un genio cuando lo veo. Desde que empecé a ver prendas de Palomo Spain supe que ahí había algo interesante, algo que cambiaba las reglas del juego. Me encantó su actitud, su imagen y sus referentes en un talent show de costura de TVE, y cuando vi su libro en la entrada del Carrefour supe que tenía que ser mío.
Este libro, escrito de forma sencilla y directa, cuenta la gestación de una marca de modas. Así de sencillo. Desde los primeros pasos (su formación académica, su proyecto de fin de carrera) hasta su triunfo y consolidación mediática. A lo largo de ese tiempo hay una actitud que se repite en todos los genios: trabajo, trabajo y trabajo. La historia de Palomo me parece muy inspiradora porque es la de alguien que tiene una visión particular del mundo y que se empeña en triunfar siendo fiel a sí mismo y con la única ayuda de su propia cabezonería. Esto es especialmente relevante en un mundo en el que endiosamos a gente que no ha dado golpe en su vida.
En su texto, acompañado de multitud de fotos de todos los elementos más icónicos de sus colecciones, Palomo le presta mucha atención a algo que a mí me obsesiona: cuáles son las referencias de los artistas a la hora de inspirarse para llevar a cabo su obra. Y Palomo no decepciona: en su imaginario conviven Sánchez Cotán, Virginia Woolf, Jane Birkin, Rousseau, la imaginería religiosa, el Hotel Plaza y la feria de su pueblo, entre otros muchos.
Me ha encantado comprobar en este libro que, cómo ya intuía, que Beyoncé se ponga una bata tuya para anunciarle al mundo que está embarazada o que Almodóvar no se pierda ni uno de tus desfiles, no es cuestión de suerte, sino que es cuestión de trabajo duro, trabajo en equipo y talento.