Rodrigo García Marina (Madrid, 1996) estudió viola en el CPM de Las Palmas de Gran Canaria. Actualmente estudia el grado de Medicina en la ULPGC y el grado en Filosofía en la UNED. Segundo premiado en el premio relato corto de la ULPGC. Ha publicado La caricia de las amapolas, ganador del premio Saulo Torón 2015, Aureus (Bandaàparte Editores), ganador del I Premio Irreconciliables y Edad (Ediciones Hiperión) ganador del I Premio de Poesía Joven Tino Barriuso.
"quiero que escribas que tú también quieres algo que no tienes quiero que digas que tienes miedo pero sólo un poco quiero que me escribas (tal y como te he enseñado a escribir)".
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"¿nunca te has enamorado de un profesor de universidad? ¿nunca te has enamorado de alguien más mayor? ¿mejor que tú en algo?
en qué radica el amor sino en la admiración".
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"por qué cómo en qué momento mi tatarabuelo, Anna piensan que no hay nadie más en el mundo ni un solo ser humano capaz de entender capaz de abrazarse capaz de desnudar"
Me quedo sin palabras, Rodrigo ya las ha utilizado todas. Mucho corazón, lágrimas, amor, incomprensión y misterio.
"a la duda le brotan tallos y piernas, cuando camina hace ruido con sus zapatos de goma y por qué negarlo, resulta incómodo verla crecer en la lengua que todavía es joven, y aún así no puede negar la parte, no puede"
El discurso hace la realidad familiar; García Marina trabaja esta idea con frescura (conversación y reflexión, juntas) para señalarnos que el lenguaje construye la memoria, transforma la vivencia, como un rosario de Jerusalén que no se usa para la oración, sino "para salir de fiesta a lugares peligrosos".
Tras leer los primeros cinco poemas tuve que parar para levantar la voz diciendo "esto es otra cosa". No creo que, durante la lectura, haya habido una sensación más alta que el asombro; como una lona de plástico, haciendo efecto invernadero.
"la monotonía puede ser un gesto
o una enfermedad de la esencia y de la carne"
está la enfermedad, la familia, lo fisiológico lo emocional el gesto el amor la palabraaaaaaaaaaaaaaaa. Está todo.
No creo que haya un poeta que contenga mejor la rabia, o la trate con mayor dulzura, que Rodrigo. No es menos efectiva, se clava más lento, pero llega más profunda. Bueno, qué demonios, no creo que haya un poeta vivo que me interese más que Rodrigo. La devoción la trato a mi manera, y esta es con procrastinación, pero con efectividad.
No decir nada más de su poemario es, igualmente, una razón más de mi admiración. No puedo añadir nada, no soy capaz de analizarlo; solo decir: leedlo. LEEDLO, POR FAVOR. Y y
Una voz reflexiva que, confío, desea golpear con su martillo los oídos del lector, su lengua.Creo que me recuerda a algo, a algo que he leído, y no sé bien...
«una sensación subjetiva de cansancio asfixia opresión en el pecho que en medicina denominan disnea y que en el lenguaje de los que mueren todo el mundo reconoce como la vida misma»
"quiero ser heredero directo del jardín de mi abuela porque fue bello quiero que no olvide para que no riegue siete veces las petunias quiero que mi abuela no ahogue su jardín por amor y por olvido"