A ver... ¿por dónde empiezo? Estoy enamorada. No, enamoradísima.
Este tomo es fantástico. La amo, lo adoro, ojalá pudiera tatuarme su final en toda la cara. Costó llegar a dónde Yuzu quería, pero gracias a sus buenas amistades y a la gente de su alrededor, finalmente pudo conseguir llegar hasta Mei.
Admito que es algo que me encantó más que nada, porque, de haberse rendido; las dos hubieran terminado en un lugar en el cuál estarían tristes toda su vida.
Harumin, Matsuri, Nene, Shiraho y Himeko fueron las mejores amigas del mundo; incluso Nina y Sara por escuchar a Yuzu y estar atenta a ella cuando lo necesitaba. Estas chicas se han ganado un lugar muy preciado en la vida de Yuzu y Mei, y en la mía tambien, porque son tan adorables que es imposible no amarlas.
En cuánto a Yuzu y a Mei... bueno, me alegro de que hayan terminado juntas, porque no podría sorportar que este manga tuviera un final triste cómo ellas dos separándose de por vida.
La boda fue un detalle muy maravilloso, si bien Yuzu se había estado imaginando la idea en tomos anteriores (cuando compró los anillos), que el momento en sí llegara... bueno, ambas dos dicen que no se esperaban que el momento llegara tan rápido.
De nuevo, y cómo dije en el anteúltimo tomo; si estas escenas salieran en el anime, todo el mundo acabaría llorando. Sí, duele, porque lo que han tenido que pasar las dos (aunque se nos cuente principalmente desde el punto de vista de Yuzu) es muy horrible y duro..., con el final que tuvieron, valió la pena.
Me atrevería a decir que todos los tomos de “Citrus”, para mí, son un lugar seguro. El amor que se tienen las dos es súper puro y muy bonito, por eso creo que lo amo tanto. Gracias Yuzu y Mei por tanto, me disculpo por tan poco jskajd
¡Qué vivan las novias, carajo!