Para ser la quinta (!) novela de esta autora según su biografía en Amazon, me ha parecido muy floja, inflada y decepcionante. Igual debí dejar pasar más tiempo después de terminar de leer una obra maestra como "Los asesinos del emperador", de Posteguillo. Pero como la publicidad ponía "El bosque sabe tu nombre" por las nubes (debí desconfiar de entrada), pues la cogí con ilusión, y la verdad es que empieza con intriga y un ambiente poético muy especial. Eso es lo mejor, por no decir casi lo único bueno de la novela: la ambientación inicial en el norte de España a principios del s. XX, y el misterio de la abuela con el que arranca.
Pero pronto empezó el deja vu: zona rural misteriosa con mansión palaciega aislada donde vive el cacique machista, opresor y tiránico, criados y vecinos aplastados por la explotación del cacique, una esposa abnegada con dotes sobrenaturales heredadas por línea materna, dos hijas superespeciales también superdotadas (una se llama Alma y la otra Estrella, una habla con los muertos y otra con la naturaleza; ya con eso es predecible quién es la muerta, y quién habla con ella), de las que una muere adolescente, la durísima vida de la bellísima, inteligentísima y superdotadísima heroína, totalmente Mary Sue, sobreviviente y triunfadora en un mundo de hombres, dictadura, violencia, odios y traiciones...
¿Les suena todo eso? Pues claro: esto es una versión descafeinada y casi paródica (por lo mala) de "La casa de los espíritus". Igual que "La casa de los espíritus" era a su vez un calco mediocre de "Cien años de soledad". Esta novela quiere subirse a ese carro, pero no lo consigue. Y es que para escribir una obra con elementos de realismo mágico, éstos tienen que encajar en la novela, tener sentido, ser indispensables para la historia, y hay que saber convencer al lector de que en ciertas circunstancias sí que son posibles. Pero aquí se le va la mano: fantasmas y muertos por todos lados, poderes descabellados que envidiaría WonderWoman (desde comunicarse con fantasmas hasta manipular los elementos de la naturaleza, pasando por dotes de alquimista, a saber cómo, por qué y para qué), y una heroína tan fría, calculadora y superficial, que uno se pregunta por qué querríamos saber más de ella, si ni siquiera parece mortal.
Además, me costó llegar al final porque la trama es bastante inverosímil, plagada de casualidades Deux Ex Machina, de personajes que dan un giro de 180º sin ninguna lógica ni explicación, todos ellos de cartón piedra (malos malísimos, buenos angelicales), diálogos forzados, pedantes y poco realistas, y protagonistas con los que no pude ni simpatizar ni empatizar. Y cuando la acción (muy lenta) se traslada del ambiente mágico español lleno de mitos, miedos y misterio (que ya lo describió antes y mucho mejor Dolores Redondo en su trilogía del Baztán), y va a parar a California y otros lugares del mundo, será por darle un tinte internacional y que se venda en el extranjero, porque tampoco le aporta gran cosa a la historia, pierde bastante interés, y el encanto que tenía. Al menos está escrita con bastante sencillez, salvo los diálogos, que son farragosos y demasiado expositivos y en vez de darle agilidad, se la quitan. Y en una novela de más de 500 páginas, eso es grave.
Total, para los casi 20 euros que me costó y los días que le dediqué a tratar de disfrutarla, no la puedo recomendar. Es una obra mediocre, un refrito de otras obras del género, que no aporta elementos originales, ni está a la altura de lo que quiere hacernos creer la campaña de ventas que nos la mete en la radio, en la prensa y hasta en la sopa. Esta es solo mi opinión como lectora bastante mayor y muy leída, que ya no se traga lo que sea sin exigir un mínimo de calidad, coherencia y originalidad; pero por lo que veo de otras opiniones, parece que no soy la única.
Así que, si quieren intriga, misterio, saga familiar y realismo mágico de calidad, lean el clásico "Pedro Páramo", de Juan Rulfo, tan corta como impactante. O relean "Cien años de soledad". Hasta "La casa de los espíritus" tiene más mérito.