La puntuación es una combinación de una calificación muy mala para la primera parte y una demasiado buena para la segunda (por las puertas de oro).
La primera, como eventualmente lo advierte del mismo libro, está orientada a un grupo muy reducido de personas y, obviamente, yo no estoy entre ellas. Me resultó una colección de ideas, pensamientos o reglas complicadas y hasta contradictorias.
La segunda parte, sin embargo, se trata de una serie de reflexiones hermosas y profundas que te invitan y ayudan a crecer.
Sin duda alguna, tanta sabiduría tuvo que haber sido un regalo del Universo para esta mujer, quien plasmó verdades atemporales, hace más de 100 años.