Nacho Vegas nos ha dado un puñado de páginas en las que se pasa las noches y muchas mañanas siendo infiel, insoportable, violento, pasivo, sincero, mentiroso, egocéntrico, huidizo, miedoso, cínico, golpeado y ofendido con él y con el mundo, unas páginas que hieren y duelen cada vez que reta a duelo a un lector que creía saberlo todo y termina por querer saberlo todo.
Ignacio González Vegas (Gijón, 1974), conocido como Nacho Vegas, es un cantautor español que estilísticamente oscila entre la música folk y el rock. Suele cantar en solitario o con el grupo La Cuarta Trama Asturiana.
Hay hombres algunos años más tristes que yo. Sí: esa fue la revelación que se manifestó en mi ánima al abordar la obra musical de este señor —mi miserable señor—: Nacho Vegas.
El dolor es el sustrato esencial de una existencia autoconsciente; es una fuerza intensa que, bien digerida, conduce a la formación del carácter, la resiliencia, la actitud crítica y la madurez. Es el elixir de la angustia y del tormento: no hay cosa de mayor inmensidad, mayor fuerza destructiva o mayor motor redentor que él. Es, en fin, el vino del hombre forjado. Esto ya lo comprendía Dostoyevski hace unos cuantos siglos, y Vegas —con equiparable contundencia— no falla al captar esa verdad, ni mucho menos al representarla en su arte. Para él, el fulgor es un dispositivo estético.
En su lírica se palpa la propiedad inmaculada de las emociones que decide tratar; la magnitud de la sensación se amplía hasta bordes que trastocan la más viva exaltación, y la teatralidad se transmuta en condición. Su partitura, su textura musical y su propuesta estética no hacen más que potenciar esas cualidades con una sensibilidad brillante y delicada que sólo puede calificarse de genialidad. Es de este modo que Vegas ejerce de obrero y arquitecto: construye, sublimemente, un certero y agudo puente hacia la catarsis. Es el camino rumbo a la purificación.
Políticas de hechos consumados, su primer libro, fue escrito en su época más trágica, durante la temporada en que elaboró Cajas de música difíciles de parar, considerado su álbum más fatalista. En aquellos años, Ignacio que transitaba por esa esfera era un joven desdichado, un maricón hipersensible y autodestructivo: un sentimental renegado, lloroso; incapaz de permanecer sin heroina en sangre por las mañanas, autocompasivo y delirante. Aquel muchacho podría describirse como poco más que un recipiente de penas y calvarios.
Y el libro hace hincapié en eso: la autodestrucción como respuesta ante el absurdo, las consecuencias que esa perspectiva filosófica provoca y el camino hacia una distante y laboriosa —pero no por ello irrealizable— sanación. A lo largo del texto, Vegas ofrece al lector sus más profundas experiencias humanas y personales travestidas de ficción y retocadas en forma de monólogos, poemas y relatos, cada uno con la calidad propia del autor que nos ocupa. Así surge la conexión artística entre almas: mediante la apropiación de su vida, el lector no solo comprenderá, sino que sentirá la esencia de lo que significan el terror, el dolor y el amor. Es un instrumento reconfigurador.
¿Y qué decir de su prosa y su estilo? Ambos son aspectos muy pulidos e impactantes dentro de su obra. El ritmo emerge en la psique del lector de forma tan natural que resulta imposible no advertir el nivel de elaboración que Nacho Vegas deposita en sus textos. Su sensibilidad estética es delicada y meticulosa; alumbra la brújula poética del lector, y su mitología personal enriquece su género de manera exquisita. Si bien su manejo del verso es admirable, algunos poemas me parecieron demasiado sencillos; no fueron más de tres y, aun así, bastantes buenos. Su pluma vislumbra.
He de confesar que, a mi juicio, Políticas de hechos consumados es una obra tan íntegra y genial como el artista que la firma. Nacho se ha convertido en un alimento irremplazable y sustancial para mi espíritu; no puedo recomendar sólo este libro, sino toda su obra, con más vehemencia. Excelente texto y experiencia.
Aquí —con la intención de exhortar a quien lea esto a apreciar su obra artística— incluyo la letra de una de sus canciones más hermosas:
La sed
Bajo por el malecón. Mi garganta está ajada y se revuelve la obsesión fatal que mueve mis huesos.
Saco mi bota de curtida piel y bebo un fuerte licor, pensando que así voy a calmar la sed.
Vuelvo a despertarme aquí; procuro olvidar, y voy descendiendo más y más.
Llego hasta esta playa y una mujer de ojos verdes me ofrece agua del mar.
(Y bebí. Pensaba yo que así iba a calmar la sed.)
Lejos del hogar ¿quién se atreverá a hablar de mí Mientras yo me canso de esperar La copa que jamás me es servida?
La historia del cómo conocí a Nacho Vegas es bastante larga y podría parecerles aburrida. Pero para mí encontrar sus letras también a manera de prosa en un libro de manera impresa es como encontrarme con una pared agrietada a través de la cual puedo ver un halo de esperanza. Si eres fan de Nacho Vegas es casi imposible no caer ante la debilidad por leer su obra. A pesar de saber que la mayor parte de su narrativa no es sino sus canciones, la sensación de leerlas es totalmente distinta.
Políticas de hechos consumados es un libro que destila la esencia agria y profunda de Nacho Vegas. Para los amantes de su música, se convierte en un deleite ácido que conecta íntimamente con sus letras y su universo artístico. Repleto de referencias a su obra musical, el libro ofrece una experiencia rica y evocadora, revelando nuevas capas de significado en su arte. Sin duda, una lectura imprescindible para quienes aprecian su estilo único y su capacidad de narrar con crudeza y belleza.
La música de Nacho Vegas me alimenta siempre el alma, su literatura lo hace de la misma forma. Política de hechos consumados es un encuentro con un lado más íntimo de Nacho y eso a mí me reconforta, siempre lo logra. Este libro se esconde de las librerías y es difícil de encontrar, pero es una belleza total. Recomendado 💯...
En todos sus aspectos como literato (incluidos sus recitales musicales), este senor evoca honestidad y malas costumbres. Crudeza y ternura. Casi parece un antagonista de su propio personaje; no se y que creo que ninguno de quienes le seguimos lo sabremos con certeza, si la performance es lo que canta, lo que escribe o lo que conversa (he podido intercambiar frases con el personalmente un par de veces), porque la realidad es que no hay convergencia en ninguna de sus facetas.
Y no se confunda, Politica de hechos consumados es un laberinto de sensaciones para quien lo consuma, es tira y afloje constante con la liricas de su obra musical y las contradicciones del propio artista. Delicioso.
Buena narrativa. Interesante contexto. Te ves envuelto entre las historias cortas. Entiendiendo situaciones del libro gracias a las canciones del mismo artista. Un maestro.
Por el motivo que sea, quieras o no, te enganchas a Nacho. Y después, por el motivo que sea, no te quieres desenganchar. Y le escuchas cantar y le oyes recitar y leer sin hablar…
Al igual que pasa en las canciones de Nacho Vegas, sus textos son relatos crudos que atrapan de entrada. Historias de un mundo sucio, gris y siniestro, plagado de injusticias y miserias de todo tipo. Porque NV ese eso, un gran contador de historias, cantadas o no.
Volver a leer esta pequeña compilación de textos de Nacho Vegas ha sido muy interesante. Su cruda forma de pensar y de contar lo acontecido en algunos de los momentos más negros de su vida contrasta con el tipo de literatura que más suelo leer hoy en día.