La divulgación de la ciencia pretende, dejando por el momento de lado el cómo, hacer accesible ese conocimiento superespecializado. No se trata de una traducción en el sentido de un traslado de un idioma a otro, sino de tender un puente entre el mundo de la ciencia y los otros mundos. Si aceptamos que es incuestionable la importancia de la ciencia, la importancia de tal comunicación no lo es menos, pues es el canal que permite al público lego la integración del conocimiento científico a su cultura.
Un enfoque diferente, que de una forma muy burda se podría resumir diciendo que también se puede leer divulgación científica por placer, por el simple gusto de conocer más. Claro, el libro es más profundo y al menos para mí, es un libro único en su tipo, mezcla disciplinas que parecieran divergentes.
Texto muy interesante e importante para cualquier aspirante a divulgador, de una reconocida experta en el tema, al menos en la comunidad de divulgadores en México (o en la UNAM). La lectura se vuelve a veces tediosa por las constantes vacilaciones de la autora, que o bien denotan su inseguridad o bien ocultan una enorme arrogancia y pretenciones de originalidad. Se gasta mucho tiempo en discusiones fatuas sobre definiciones "válidas". Por ejemplo, si la divulgación escrita es literatura o no, es irrelevante. El ensayo es un género literario, por lo tanto la respuesta es obvia. Pero en los capítulos finales por fin revela lo que quiere decir, que la divulgación debe ser una lectura placentera como lo sería una buena novela. Es interesante la historia de la divulgación desde lo que se considera el inicio de la ciencia moderna, con Galileo. Y también lo es la recomendación y muy somero análisis de algunos autores, prácticamente todos angloparlantes.
Es algo redundante, sin embargo creo que pueden sacarse buenos conocimientos de él, después de todo es un ensayo introductorio que busca exponer la conexión que existe entre la literatura y la ciencia, esta conexión, la convergencia es la divulgación.