En Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt primero relata que Adolf Eichmann ?el oficial nazi que gestionó directamente el traslado y la ejecución de judíos en los campos de exterminio- afirmó durante su proceso que era un atento lector de Kant y luego sostiene que el acusado no entendió en absoluto a Kant. Para Michel Onfray, la versión kantiana que el criminal de guerra expuso durante su juicio no sólo es correcta, sino que demuestra que el sistema ético de Emmanuel Kant es compatible con los argumentos del genocida. Eichmann conocía a Kant y sus tesis su pensamiento sobre la ley y la obediencia, su filosofía del Estado y del derecho, de la legalidad y de la moral, del imperativo categórico y de la promesa solemne, sabía que en el corpus kantiano está siempre presente la imposibilidad de desobedecer. ¿Es posible que la tradición filosófica occidental haya dejado pasar una omisión en el sistema kantiano? Michel Onfray hace una lectura profunda de Kant y propone aquí una demostración doble de esta mediante un texto teórico titulado ?Un kantiano entre los nazis? y a través de una obra de teatro que pone en un mismo escenario a Eichmann, a Kant? y a Nietzsche. En El sueño de Eichmann, el filósofo prusiano visita en sueños al criminal de guerra dos horas antes de su ejecución. Los dos hombres dialogan ?con alguna intervención de un tercero que es Nietzsche? y la conversación revela una faceta del filósofo muy diferente de la que podría esperarse.
Michel Onfray is a French philosopher. Born to a family of Norman farmers, he graduated with a Ph.D. in philosophy. He taught this subject to senior students at a technical high school in Caen between 1983 and 2002, before establishing what he and his supporters call the Université populaire de Caen, proclaiming its foundation on a free-of-charge basis, and the manifesto written by Onfray in 2004 (La communauté philosophique). However, the title 'Popular University' is misleading, although attractive, as this 'University' provides no services other than the occasional delivery of lectures - there is no register of students, no examination or assessment, and no diplomas. After all, 'ordinary' French University lectures are open to all, free of charge. Nor is the content of the Université populaire de Caen radical in French terms, it is in its way, a throwback to less democratic traditions of learning. Both in his writing and his lecturing, Onfray's approach is hierarchical, and elitist. He prefers to say though that his 'university' is committed to deliver high-level knowledge to the masses, as opposed to the more common approach of vulgarizing philosophic concepts through easy-to-read books such as "Philosophy for Well-being".
Onfray writes obscurely that there is no philosophy without psychoanalysis. Perhaps paradoxically, he proclaims himself as an adamant atheist (something more novel in France than elsewhere - indeed his book, 'Atheist Manifesto', was briefly in the 'bestsellers' list in France) and he considers religion to be indefensible. He instead regards himself as being part of the tradition of individualist anarchism, a tradition that he claims is at work throughout the entire history of philosophy and that he is seeking to revive amidst modern schools of philosophy that he feels are cynical and epicurean. His writings celebrate hedonism, reason and atheism.
He endorsed the French Revolutionary Communist League and its candidate for the French presidency, Olivier Besancenot in the 2002 election, although this is somewhat at odds with the libertarian socialism he advocates in his writings.[citation needed] In 2007, he endorsed José Bové - but eventually voted for Olivier Besancenot - , and conducted an interview with the future French President, who he declared was an 'ideological enemy' Nicolas Sarkozy for Philosophie Magazine.
Onfray himself attributes the birth of a philosophic communities such as the université populaire to the results of the French presidential election, 2002.
Pues... partiendo de que no tengo ni puñetera idea (o muy poca) de filosofía y de que no me gusta. Este ensayo corto escrito en parte como si fuera una obra de teatro me ha parecido bastante interesante. Pero no, este género no es el mío.
En fin, 2 estrellas sobre 5 porque conseguí terminarlo sin que se me hiciera pesado.
El libro es muy instructivo y permite una primera toma de contacto con la obra de Kant y el famoso juicio a Eichmann. Interesante es cómo se aprecia que las ideas se pueden tergiversar a pesar de extraerse textualmente, o posiblemente por ello, por aislar el contexto. Eichmann parece un fiel defensor de las ideas kantianas, poniendo así ante las cuerdas las ideas del filósofo en cuanto a las actuaciones y obligaciones de las personas. La razón, el derecho, la fidelidad, la capacidad de actuar, de rebelarse... Me ha gustado y me ha interesado, que no es poco.
Una reinterpretación de las ideas kantianas más controvertidas y una interpretación la mar de divertida. Me ha caído mejor Nietzsche que Kant y eso ya es mucho decir viniendo de mí.
"EICHMANN: Me da la impresión de que para usted los principios son más importantes que los hombres"
Muy buen libro para deconstruir y disolver la idea de que racional es igual a moral, la razón no entiende de compasión ni empatía. Es un libro agudo, interesante y muy bien escrito que cuestiona la idea de que Nietzsche era antisemita y que daba sustento al pensamiento nazi. Y, contrario a lo que se piensa, la filosofía de Kant puede funcionar para justificar el holocausto judío. Libro recomendado para criticar la ilustración y el pensamiento racional rígido.
El dibujo que hace Onfray de Kant como un pusilánime incapaz de debatir intelectualmente con el condenado me parece completamente fuera de lugar. El francés haría muy bien en leer a Muguerza y su imperativo de la disidencia, puramente Kantiano y que desmonta gran parte de los argumentos que aquí expone. Tiene ideas completamente inaceptables en Kant como la posibilidad del suicidio de Eichmann como posible salida para desobedecer; cualquiera que haya leído al profesor de Königsberg sabrá que esto es completamente inmoral en su pensamiento... Supongo que, para salvar esta propuesta, puede argumentar el autor que Eichmann no conocía esta parte de su pensamiento y con el que debate no es sino un producto de su subconsciente, pero parece difícil de defender teniendo en cuenta el recorrido que hace por la obra del filósofo. Igualmente y aunque no estoy de acuerdo en lo filosófico con el autor y su estilo, creo que merece la pena leerlo esta obra, ya que cuenta también con críticas muy certeras a Kant, como lo descarnado de su filosofía... Sería injusto, sin embargo (y a pesar de que Onfray lo haga) descalificar por la rigidez de su precursor a todo el kantianismo posterior, que ha tenido la suficiente lucidez para hacerse cargo y enfrentar muchas de las críticas que aquí se hacen.
Este corto libro cuenta con dos textos del filósofo francés Michel Onfray. El primer texto es un ensayo titulado Un kantiano entre los nazis; en este Onfray demuestra por qué no es un contrasentido que Adolf Eichmann se declarara kantiano en su juicio, ya que el filósofo alemán nunca habló en su obra del derecho a desobedecer y sí defendió en cambio la aplicación de la ley sin examinar si esta es buena o no, simplemente porque es la ley. Interesante, corto y claro ensayo sobre el tema.
La segunda parte del libro es una curiosa obra de teatro en la que Kant, horas antes de que Eichmann fuera ejecutado, se le aparece en un sueño en el que se desarrolla una larga conversación en la que el filósofo alemán le pregunta a Eichmann si en verdad leyó sus textos y que, de haberlo hecho, si cree haber entendido sus postulados. La interesante conversación entre estos dos personajes aborda, entre otros temas, cuestiones tan importantes como el cruce entre el mundo de las ideas y la vida, cuestión que Eichmann recrimina a Kant. Corta, precisa y con diálogos bien estructurados.