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Se han escrito miles de libros para ayudar a superar problemas de todo tipo.Se escriben libros de autoayuda a un ritmo vertiginoso, y siempre sobre actitudes o creencias que son perjudiciales solo para uno mismo.Siempre centrados en el yo, yo y requeteyó.Pero ¿qué hay de aquellos comportamientos propios que también joden a la sociedad en su conjunto? No hay libros de esos. Eso sí, a este libro, más que un libro de autoayuda podríamos llamarlo «libro de autoputeo», porque no harás más que revisar y perder tus privilegios por el camino, si bien estarás contribuyendo a una sociedad más justa. Para eso nace esta obra, para ayudarte a superar tu lado machista, que, más que ser malo para ti, lo es para tu entorno.Un libro que ayudará a la reinserción de los machistas en la sociedad que queremos para el siglo XXI, cargado de la ironía y el humor necesarios para poder descodificar nuestro sistema de roles y creencias impuestas. Porque no habrá cambio social sin chistes ni sin una seria conciencia.
«Lo que intenta esta guía es acabar con nuestro machismo. Matarlo. Y teniendo siempre presente que es un bicho que nunca muere del todo, que es como el monstruo de las pelis malas que, cuando piensas que ya está muerto y bien muerto, se revuelve y te pega el susto. Como en cualquier muerte, también en la de tu propio machismo, se pasa inevitablemente por unas fases de duelo: al fin y al cabo es un trozo de ti que se va para no volver. Porque si una cosa es cierta es que, cuando eres consciente de que el machismo está dentro de ti y también a tu alrededor, ya no hay vuelta atrás. No querrás volver al principio ni volver a ponerte la venda que te ahorraba todos los sofocones que te vas a pillar de ahora en adelante.»
144 pages, Mass Market Paperback
First published September 1, 2017
En mi opinión, sí que se puede cambiar. Si el feminismo entrara en tromba en la industria pornográfica, sin escenas con relaciones de poder, sin imágenes de mujeres siendo humilladas sistemáticamente, no solo aumentaría el número de mujeres que ven porno (una de las mayores web de porno ha realizado un estudio sobre qué ven las mujeres de todo el planeta: más de la mitad eligen el porno lésbico, allí donde no hay hombres, ni escenas como las descritas, curiosamente), sino que dejaría, antes o después, a la actual pornografía a la altura de las películas de Pajares y Esteso. Rancias, obsoletas, irreproducibles. Pero, claro, para que el feminismo entrara en tromba en el porno, ese porno debería generar dinero, y a día de hoy, lo único que genera el feminismo son comentarios violentos y agresivos en los artículos feministas, luego es la pescadilla que se muerde la cola.
No hay razón alguna para que en cualquier ámbito, desde una cúpula directiva o Gobierno hasta la plantilla de una empresa, no haya igual número de mujeres que de hombres.