Este volumen reúne los primeros cinco meses de enseñanza del autor entre 1982 y 1983 en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Aquí son abordadas, además, cuestiones tales como el carácter original de la sobre creación griega de la democracia y la filosofía, el lugar del individuo y la experiencia de la muerte en el mundo homérico, la naturaleza de la religión y la mitología griegas y el nacimiento de la pregunta filosófica en algunos presocráticos como Anaximandro y Heráclito. Estos temas son relacionados con uno de los principales objetos de la reflexión de Castoriadis: la aparición de sociedades capaces de cuestionar sus propios fundamentos.
Castoriadis hila fino en la filosofía griega, en la constitución última de su literatura y mundo. Agradezco enormemente el aprendizaje adquirido, la contraposición, y todo aquello que conforma la sociedad griega antigua y de lo que se nutre gracias al logoi. Es un texto complejo, que siento que me ha desafiado en mis conocimientos, pero aún con todo es bello en su solidez y análisis. En definitiva, lo volveré a visitar.
Un lugar común cuando uno empieza la carrera de Filosofía, es la argucia de que el surgimiento del pensamiento filosófico en Grecia se dio como un paso milagroso del mito al logos. El asunto del "milagro griego" puede llevarnos a maravillosas reflexiones, sin embargo, independientemente de lo que podamos concebir como un milagro, el nacimiento de la filosofía en Grecia -enseña Castoriadis-, no entraña una ruptura con el mito, como si éste se tratase de mera idolatría o un complejo irracional de griegos estúpidos que hacían de lo desconocido sus dioses, sino, más bien, la maduración de un pensamiento y una cultura cuyo lenguaje, vida y espíritu alcanzaron la dimensión del ser. Así, a lo largo de los seminarios, Castoriadis nos lleva desde Homero hasta Heráclito en un viaje que nos interna en el alma griega y nos ayuda a comprender ese desarrollo, casi orgánico, de la filosofía y cómo es que en ella aún el mito se mantiene vivo y con fuerza insospechada. Este libro es esencial para cualquier entusiasta del mundo griego y para estudiantes serios. La voz de Cornelius Castoriadis mantiene su impronta de rectitud académica, pero no es de ningún modo severa; antes bien, es desenfadada como la de un profesor claro y ameno. Incluso el esbozo de las críticas a la interpretación de Heidegger, es claro, y las digresiones, como un barco que cambia su curso ligeramente son muy ilustrativas.