Un libro muy bonito, en toda la extensión de la palabra.
Esta pieza que nos entrega el Fondo de Cultura Económica de México es muy bonita en dos sentidos:
1. La historia es muy profunda e inspiradora. A pesar de ser súper breve, toca temas muy sentidos para las infancias: la comparación permanente entre niños y niñas, los problemas de autoestima, la empatía, la soledad, la forma de volcarse hacia el exterior y no juzgar las cosas desde una perspectiva más humana y solidaria. El angelito de Sachi -literalmente- necesita que la niña le abra su corazón para poder seguir viviendo. En cierta forma, todos tenemos un angelito que necesita que nos abramos de corazón para poder seguir viviendo. No lo sabemos, pero ese angelito en realidad se está preocupando por nuestro bienestar. Esta interpretación del argumento de este libro me encantó, y es el sentido que trataré de darle cuando lo comparta con mis retoños.
2. Físicamente el libro es muy bonito, tiene unas ilustraciones hermosas y tiernas.
Lo recomiendo totalmente para leerlo a los no tan pequeños, lo disfrutarán mucho (también los grandes que lo lean en el proceso).