No hay mucho que decir, su poesía es preciosa. Aquí abajo, tres fragmentos de los poemas de Sor Juana Inés escritos para Lisi (la Virrenina Maria Luisa)
“Pues desde el dichoso día
que vuestra belleza vi,
tal del todo me rendí,
que no me quedó acción mía.
Con lo cual, señora, muestro,
y a decir mi amor se atreve,
que nadie pagaros debe,
que vos honréis lo que es vuestro.
Yo adoro a Lisi, pero no pretendo
que Lisi corresponda mi fineza,
pues si juzgo posible su belleza,
a su decoro y mi aprehensión ofendo”.
En este otro, Sor Juana explica que le pertenece a la Virreina:
“Divina Lisi mía:
Perdona si me atrevo
a llamarte así, cuando
aún de ser tuya el nombre
no merezco.
A esto, no osadía
es llamarte así, puesto
que a ti te sobran rayos,
si en mí pudiera haber
atrevimientos.
Error es de la lengua,
pues lo que dice imperio
del dueño, en el domino,
parezcan posesiones en el siervo.
Mi rey, dice el vasallo;
mi cárcel, dice el preso;
y el más humilde esclavo,
sin agraviarlo, llama suyo al dueño.
Así, cuando yo mía
te llamo, no pretendo
que juzguen que eres mía,
sino sólo que yo ser tuya quiero".
“Y en fin, perdonad por Dios,
señora, que os hable así,
que si yo estuviera en mí,
no estuvierais en mí vos”.