Lo que es difícil no es conseguir lo que uno desea, lo que es difícil es desear. Desde la posición victoriosa del que desea, si algo no se tiene, se conquista.
Un libro corto, pero sustancioso de la colección filosofía para profanos. El objetivo de este libro es entender de manera resumida y concisa el pensamiento de Deleuze, uno de los filósofos franceses más influyentes del siglo XX. Corto sí, fácil de entender no creo. Para mí fue una lectura agradable porque tuve la fortuna de estar en una clase donde se expusieron y comentaron varios conceptos que aparecen en este libro pero siento que si alguien que no está familiarizado con Deleuze lee este texto puede perderse un poco…yo lo hubiera hecho sino hubiera estado en el curso. En el libro hablan de los estereotipos, de la felicidad, pero la que más me gusta es la idea del deseo. Para Deleuze el deseo no está definido por la carencia sino por la potencia que le da al ser humano para buscar hasta encontrar, el impulso para la conquista, el deseo es posibilidad.
Es un librazo, pero (voy a odiarme por esto que diré) no puede ser que un libro acerca de un autor no haga ninguna cita para poder encontrar lo que leo aquí en las obras originales. Tiene algunas viñetas muy, muy chulas, pero no entiendo a cuento de qué. El lenguaje de la autora es de 10. Solo por eso le doy 4 sobre 5.
Recomiendo mucho este libro como introductorio para empezar con Deleuze (y Guattari), que ayuda mucho a darle forma a los conceptos que los franceses estos desarrollan de la forma más absurda y loca posible. Aunque es muy simplista en muchísimos aspectos.
Pse No es lo que esperaba, aunque tal vez sea lo que debe ser. Quería aprender acerca de Gilles Deleuze y me parece que he captado un poco pero muy poco o ni siquiera eso. A lo mejor ahora debería empezar a leer a Deleuze para que cobrara sentido.
¡Me ha encantado! Diría que es una introducción fantástica a Deleuze si hubiera leído a Deleuze, que no es el caso. El caso sí que es que ahora quiero leerlo, y ese deseo (jeje) viene motivado por esta lectura. Ole ole ole.
No irónicamente la mejor introducción a la filosofía de Deleuze que se pueda haber escrito, a veces más vale una buena obra de divulgación que ingentes cantidades de artículos académicos que al final no dicen nada.
“Gilles Deleuze era un magnífico profesor. Daba clases en Paris, en la Universidad Vincennes, famosa por su protagonismo en la revuelta estudiantil de mayo de 1968. Algunos años más tarde, esa misma Universidad se trasladó a un barrio obrero de la periferia de Paris. Allí, en un barracón prefabricado, con suelo de tierra pisada y sin calefacción, se hacinaban cientos de estudiantes venidos de todos los rincones del mundo para escucharle. Estudiantes matriculados había bien pocos, algunos eran discípulos que acudían, año tras año, a seguir sus lecciones, otros llegaban por primera vez atraídos por la fama internacional de sus escritos, algunos jovencísimos alumnos de instituto se pelaban las clases para escucharlo, los japoneses colocaban complicados dispositivos para sostener los micrófonos de sus grabadoras, a las personas de edad avanzada se les cedían las pocas sillas que cabían en el Aula (las mesas ya habían sido retiradas para aumentar el espacio disponible); había igualmente profesionales de diversos campos, artistas, trabajadores. En medio de aquel público variopinto, que en su inmensa mayoría no estaba formado por filósofos, ni siquiera por estudiantes de filosofía, y que se deleitaban escuchándole pero sin tomar notas, Gilles Deleuze era lo más parecido a Sócrates que se pueda imaginar. Como Sócrates, se dirigía a todo aquel que quisiera escucharlo e interpelaba a los asistentes con sus preguntas asombrosas. Y, como Sócrates, que cada cual tiene que aprender a pensar por si mismo y que, por lo tanto, enseñar no es comunicar, ni informar, sino discurrir, dejar que el discurso discurra ante los oyentes para que sea el propio oyente el que decida en qué momento entra en la corriente del pensamiento.”
Lo recomiendo como una sucinta introducción a la lectura de Deleuze. Lectura clara y bien ejemplificada, ilustraciones que acompañan al texto y tipografía sobrada para que te lo leas en una tarde y tal. Pues eso, viene bien como una preparación, si te lanzas un poco a ciegas. De cualquier manera, si se quiere entrar en detalle recomiendo las obras dedicadas de Zourabichvili.
¡Muy bien! Super inteligible, competente, atrevido, divulgativo y además una pieza con una potencia sublime para aquellos que quieran 'literalmente vivir' al estilo, son gestual, musical y de movimiento Deleuzeniano. ¡Grande Maite!