Grace Archer vive oculta en un rancho, junto a su hija Frankie, bajo una identidad falsa y la protección del gobierno de los Estados Unidos. Nueve años más tarde, el pasado ha vuelto con fuerza para recordarle que sus vidas están en peligro, ya que Marvot, un mafioso sin escrúpulos, ha puesto un precio por capturarlas, vivas o muertas.
Jake Kilmer se alejó de la vida de Grace para garantizar su seguridad, pero ahora está en peligro y tendrá que reunir a los mejores hombres de su equipo para protegerla. El ex agente secreto de la CIA pensaba que la atracción que existió entre ellos en el pasado era fruto de la adrenalina que les recorría las venas durante las misiones secretas que compartieron, pero la cercanía de Grace despertará en él de nuevo la pasión y hará que vuelva a desearla con la misma fuerza de antes.
«La huida» es una novela de acción; los primeros capítulos me han parecido impactantes y quizás por eso, esperaba más de una historia que en mi opinión, tiene un ritmo bastante irregular: tiene un comienzo de infarto, luego se vuelve bastante anodina y no es hasta el final que ha logrado suscitar mi interés de nuevo.
Mi mayor problema con esta lectura ha sido que, en mi opinión, carece de romanticismo alguno; de hecho, ambos confiesan la atracción que sienten el uno por el otro, pero creo que la palabra amor no se menciona en ningún momento. Una vez superada la desconfianza de lo que ocurrió en la última misión que compartieron, entre ellos se entabla una relación de cariño, respeto, admiración y mucha atracción física, pero no de amor y eso me ha provocado mucha fustración que, además, se ha visto incrementada por el hecho de que la autora zanje todas las escenas de sexo con un fundido en negro cuando la cosa empieza a ponerse interesante.
Sin duda, lo que más me ha gustado de todo el libro son los pasajes donde Grace y su hija Frankie se dedican a la doma de caballos. La relación con la denominada La Pareja es apasionante, gracias a la habilidad de la protagonista para entender y comunicarse con los animales. No ha sido una mala lectura, pero me ha faltado que hubiera más química entre los protagonistas y un final no tan precipitado ni edulcorado, donde el villano de la historia recibiese su merecido y el espectador fuera testigo con detalle de ese desenlace.