Este provocador libro sobre la dramática medicalización de nuestra hipocondríaca sociedad pone al descubierto las prioridades insospechadas del sistema sanitario.
La medicina, antiguo y noble arte de curar, cuyos poderes la ciencia moderna parece haber ampliado más allá de todo límite, se ha convertido en un negocio de un margen de beneficio incalculable. En nuestro contexto cultural y socioeconómico, determinado por la alianza del capitalismo con la técnica, quien va al médico encuentra un sistema sanitario cada vez más deshumanizado, en el que, paradójicamente, la prioridad no es siempre la salud. La tecnolatría ha contagiado la medicina pública y la privada, mientras el afán de lucro y la sed de prestigio crecientes redefinen la relación médico-paciente tradicional. Y no precisamente para bien.
De la mano del jefe de Cirugía del Hospital del Mar, este polémico libro es una revisión sin precedentes de la medicina actual desde una perspectiva humanista que nos aporta la clave para reparar nuestro insano sistema sanitario.
“Hemos construido un sistema con incentivos perversos, en dinero y votos, para que nos operen, receten y mediquen más de lo necesario…”
Como dijo Huxley, la medicina avanza tanto que pronto estaremos todos enfermos”.
“buscan la rentabilidad más alta posible… la agresividad industrial ha favorecido connivencias sospechosas y los ‘líderes de opinión’ son objeto de trato preferencial por parte de las grandes multinacionales farmacéuticas y de tecnología sanitaria”.
Pasado el primer capítulo, el más áspero, el libro se devora y, aunque no he visto nada que no supiera o sospechara, impacta conocer de primera mano qué extendida está la corrupción a costa de la salud física y mental de la gente. Empresas farmaceúticas, políticos, trabajadores de la sanidad y al final de todo miles de millones de pacientes estúpidos o ignorantes. El capitalismo mata.
Éste no es un libro de autoayuda, nada que ver; se trata más bien de las reflexiones de Antonio Sitges, un cirujano con treinta años de experiencia en el sistema público de salud y sorprende por varias cosas: la primera, la amplia formación humanística del autor, el libro está lleno de referencias a otras obras y ensayos; la segunda, el ejercicio de autocrítica que hace al sistema de salud, insostenible, y eso que cuando escribe el libro no teníamos Covid entre nosotros.
Sitges-Serra viene a decir que estamos sobremedicalizados y sobrediagnosticados porque detrás siempre hay beneficios pero no necesariamente para el paciente, que los profesionales de la medicina están sometidos a las farmacéuticas y sus halagos, y que esto no se puede soportar.
Un libro interesante, realmente muy, muy interesante, y que por su contenido merecería 5 estrellas. Sin embargo, he estado tentado de ponerle sólo 3. La razón es que como divulgación deja mucho que desear; se puede ser riguroso y a la vez mucho más accesible al lector medio. Este texto, en cambio, no lo veo apto para todos los lectores, principalmente por las excesivas digresiones filosóficas más propias de un tratado filosófico que de un ensayo crítico y divulgativo.
Una pena, porque su contenido es muy valioso: una amplia y exhaustiva visión crítica de la profesión médica y todo lo que la rodea (farmacéuticas, investigación, universidad, etc). Sin dejar títere con cabeza, pero siempre buscando la crítica constructiva, para intentar solucionar lo que no funciona como debiera. Todo ello por parte de un cirujano de amplia experiencia y prestigio internacional.
Como decía al principio, lástima que la forma en que está redactado el texto haya ocasiones en que aburra a las ovejas (salvo que seas un fan de la filosofía moderna y conocedor de sus filósofos, porque en ocasiones relaciona la práctica clínica con la realidad de la sociedad moderna desde un punto de vista filosófico que creo que aleja del texto a muchos lectores), y en otras ocasiones utiliza un lenguaje excesivamente especializado, que te obliga incluso a tirar de diccionario (¿habías oído hablar antes de la iatrogenia? Yo después de este libro, ahora le doy a salida a esta palabra en cada frase, y a muchas otras :-). Una pena, porque, como digo, si consigues superar estas dificultades, el texto merece la pena.
Una lectura a veces complicada, pero que considero de gran interés para profesionales de la medicina y la farmacia, para políticos que deban tomar decisiones (a menudo mal fundamentadas) y también, por qué no, para que los ciudadanos de a pie conozcamos un poco más las luces y sombras de este mundillo que tanto nos afecta a todos.
Una pequeña muestra (rápidamente y seguramente mal explicada) de algunas cosas chocantes y tremendamente interesantes que he descubierto en este libro:
-Las modernas tecnologías de imagen están provocando un montón de "víctimas" (no necesariamente mortales) por un "exceso de celo". Dicho para profanos, un pequeño pixel extraño que aparezca en un TAC rutinario puede mosquear al doctor y llevar al paciente a una espiral de pruebas, a veces relativamente traumáticas, sin ningún motivo real. Son los VOMIT: Victims Of Modern Imaging Technology. Por eso, desde un punto de vista de efectividad estadística, en caso de ausencia de síntomas puede ser mejor no hacer nada más (es decir, no mandar hacer una radiografía o TAC "por si acaso"), ya que puede ser peor el remedio que la (supuesta) enfermedad.
-Los chequeos rutinarios (de las empresas u otros) son inútiles y a veces incluso contraproducentes. Se ha confundido lo que es medicina preventiva, que es otra cosa, no esto.
-Las grandes inversiones tecnológicas en medicina (compra de un robot de cirugía en un hospital, por ejemplo), a menudo tienen más interés mediático que médico, e incluso pueden ser contraproducentes para el paciente, pues requieren de una gran especialización en su manejo que raramente se tiene. A menudo, para el paciente es mejor una cirugía convencional que una rodeada de gran artificio tecnológico, pero no siempre prima el verdadero interés del paciente.
Un libro que creo os entusiasmará: "Si puede no vaya al médico". Más allá de su provocador título, encontrareis detalles realmente escalofriantes. Además, escrito por un médico, Antonio Sitges-Serra.
Lo cogí con un poco de escepticismo, pero creo que hace tiempo que no tiemblo de ira leyendo un libro. He sido un pesado estos días subiendo fotos de páginas del libro porque no me podía resistir. Habla de un sistema que está TAN podrido a tantos niveles... Este libro me lo dejaron y no lo quería toquetear mucho. La realidad es que lo he acabado subrayando, doblando, escribiendo y no me queda otra que comprarle otro ejemplar a la persona que me lo dejó. El libro consta de 11 capítulos. Los primeros son interesantes pero me dejan un poco más fríos. Es cuando empieza a hablar en el capítulo 3 de "Tecnología, tecnolatría y tecnoutopía" cuando las cosas empiezan a calentarse. A lo largo del libro presenta una serie de problemas relacionados con la sanidad y la salud: 1. Medicina cultura y ciencia: aquí hace una introducción donde habla del paradisgma biologista la medicina, donde se deja de lado todo el aspecto psicosocial. Dentro de este paradigma destaca la implementación de la estadística como "ley", con las claras corrupciones que eso supone (sesgos sistemáticos, múltiples errores alfa por gran cantidad de pruebas, falta de relevancia clínica). 2. Esperanza de vida: cómo ha cambiado la demografía, y lo que eso supone para la sanidad, un montón de personas a las que alargamos la vida en unas condiciones realmente deplorables, o con grandes inversiones en cirugías o tratamientos que ni alargan tanto la vida ni son realmente útiles. 3. Tecnología, tecnolatría y tecnociencia: ya no solo en Medicina, la sociedad ha tomado la ciencia como nueva religión y se asume que va a ser el desarrollo científico el que nos va a salvar del cambio climático, el que nos va a llevar a marte cuando la tierra sea inhabitable o el que nos va a curar el cáncer de pulmón tras 60 años de tabaquismo. Más tratamiento, más cribado, más diagnóstico. Habla del concepto de VOMIT: Victim of Modern Imaging Technology, ahora tenemos capacidad de detectar tumores milimétricos en tiroides y próstata, tumores que aparecen de forma esporádica y que en la enorme mayoría de los casos nunca evolucionan y no producirían ningún problema en la vida de la persona. A causa de esto, se hacen más pruebas, más intervenciones y dejamos a pacientes dependientes de tratamiento hormonal sustitutivo o impotencia de por vida, por haber tratado algo que nunca ni se hubiesen enterado si no se hubiesen sometido a un "cribado". Habla de los conceptos de tecnoadicción y tecnodependencia y cómo todo esto ha llevado al punto 4. 4. Hipocondría social. ¿Causa o consecuencia? La población ha sido enormemente empujada a ser más exigente ya no solo por la industria, también por los propios médicos a hacerse dependiente del sistema que les da de comer. Habla de los cribados poblacionales y cómo muchos de ellos son una ENORME inversión anual de dinero que llevan a falsos positivos, con el sufrimiento que eso supone, tanto emocional como físico, aumentando la iatrogenia, no aportando más cantidad ni calidad de vida, y en ocasiones cebándose con las poblaciones a las que quería proteger, como esos "Institutos de Salud de la Mujer", donde al final se acaban haciendo actuaciones "preventivas" que hacen a la mujer totalmente dependiente del sistema con mamografías, biopsias, tratamientos hormonales sustitutivos, etc. 5. El lobby médico-industrial: en este tema estaba resoplando todo el rato. CÓMO PUEDE SER. La salud es el negocio del siglo. Ya se ha demostrado que más medicina(s) no significa más salud, y sin embargo, el gasto sanitario anual no hace más que crecer. Hay todo un entramado de corrupciones que afecta desde los pagos directos a médicos que influyen en su prescripción hacia fármacos más caros "de marca", hasta grandes conflictos de interés en las propias agencias reguladoras como la AEMPS o el Ministerio de Sanidad (y esto solo a nivel nacional), pasando por la enorme infusión de dinero que hace la industria a las sociedades científicas y sus congresos, y a la población directamente a través de enormes campañas de marketing/promoción de la enfermedad. 6. La medicina académica, amenazada: también en el sistema académico se ve que el propio modelo exige cantidad antes que calidad para medrar profesionalmente, y todo el sistema de publicación y congresos lleva a participar de este circo. 7. La publicación científica: "publish or perish" ha hecho que todo el mundo esté sacando papers de baja calidad, que engrosan los capitales de la industria editorial como Elsevier, que se aprovecha de que para publicar hay que pagar miles de euros, que ni el autor ni el revisor van a percibir. Y eso en las revistas "buenas", porque de las "depredadoras" ni hablamos. 8. Innovación: progreso y trampas. Este capítulo habla de la innovación como dogma y los riesgos que supone. En la ciencia, la innovación en principio siempre es buena. Pero en Medicina, los errores que van asociados a la innovación son muertes de personas. Las "curvas de aprendizaje" tienen que estar justificadas. 9. ¿Medicina pública o medicina privada? Me daba un poco de miedo este capítulo, pero desde mi punto de vista ha sido bastante objetivo y ha planteado la interconexión entre ambos sistemas y la corrupción que se da en ambos. 10. Las facultades de medicina. Muy duro este capítulo porque toca de cerca... Sobre todo hay un epígrafe que habla de los millennials y la neotenia, y la verdad es que ahí he estado un poco en desacuerdo con el autor. Siento que las generaciones anteriores ODIAN a las generaciones millennial y genz. Obviamente cada generación ha tenido sus dificultades, pero siento que a la nuestra nos han engañado enormemente. Sí, es cierto que tenemos muchos recursos, pero somos una generación que se enfrenta a tener 30 años o más siendo mileurista, sin casa propia, sin capacidad económica para iniciar una vida en común ni una familia, cuando generaciones anteriores sí que habían podido, y todo en un ambiente de una competitividad que hace que haya un montón de universitarios parados. Sí que hace muy buenas reflexiones pidiendo que necesitamos que la universidad, y en concreto la carrera de medicina necesita recuperar el humanismo y la formación de cosas que no sean solamente científicas. 11. ¿Un sistema sostenible? En este último tema hace un pequeño amago de hablar de cambio climático, generación de residuos, etc. Pero sobre todo habla de financiación y una llamada a la responsabilidad colectiva.
Siento haber sido tan poco concreto con esta review y básicamente haber puesto el índice, pero es que solo leyendo el índice ya sabía que este libro me iba a gustar, porque toca creo que todos los palos. A alguien que no esté metido en el mundo de la sanidad creo que le puede parecer un poco aburrido y puede que esté espantado con los horrores que esta alberga, pero creo que es una lectura obligatoria para todas las personas sanitarias. Lo recomiendo 100%.
Ensayo de un cirujano general en Barcelona sobre la situación actual de los modelos de medicina pública y privada del siglo XXI. Un interesante resumen sucinto de historia médica, historia de la ciencia, la irrupción de la biotecnología y los efectos de la iatrogenia (los daños colaterales provocados por un médico en su afán de curar). Una mirada crítica al modelo neoliberal aplicado a la medicina y a los riesgos de las promesas de la tecnolatría en la salud. Muy interesante e incita a la discusión formada.
Me ha parecido un libro muy bueno, un libro que aporta mucha información y muchos datos, adentrándose en el lado oscuro de la medicina. A pesar de ello y de mi desconocimiento total de la medicina no me ha resultado aburrido, por contra está escrito con un estilo ágil y ameno. Pensándolo fríamente igual hubiese sido mejor no haberlo leído...A veces vivir en la ignorancia es vivir feliz. Esto último no lo he dicho. Nos engañan, nos manipulan pero libros como este te ayudan a que sea en menor medida. Gracias Antonio Sitges-Serra por aportarnos su conocimiento.
Me dedico a la comunicación en Salud. Trabajo con multinacionales upo r,o tanto este libro debería ser un insulto, pero no lo es. Me ha hecho ver otra realidad que o conocía, entendía sobre el sistema sanitario. Un libro con el que no estoy de acuerdo en muchas cosas y mucho en otras. Me ha gustado mucho, muy recomendable
Nos adentra, primero , en el mundo de los descubrimientos como la penicilina o el microscopio, la genética, adn, y como se elaboraron estadisticas de los productos. Hay quien no cree en la ciencia y opta por un tratamiento alternativo, no científico. Por eso, el progreso sanitario propició que se duplicara la esperanza de vida, con las vacunas y la higiene. Nos hemos obsesionado con nuestra salud, estamos bien y queremos que se nos hagan unos análisis para descartar enfermedades. En cambio, veneramos a la estética de loa famosos o los influencers por lo que el resto de los mortales quieren parecerse a ellos y ganar amigos( que no son reales) También encontramos a los representantes de las casas farmaceuticas, que dan generosas comisiones para que se usen sus medicamentos, sin tener en cuenta al paciente. La sanidad pública española es muy buena aunque se retrasen en las pruebas; asi, el que es rico puede pagarse una sanidad privada, donde todo se hace antes. A ver, para mi es un libro muy explicativo de la medicina a lo largo de la historia. Si que es verdad, que la sanidad publica tiene retrasos en sus pruebas, pero suelen hacertelo todo. No nos podemos quejar ya que habra otros paises que sea peor. Dejemos trabajar y no nos obsesionemos con la salud. Hay que tener una buena alimentacion, hacer ejercicio y vivir al día, sin obsesionarnos y sin parecernos a los famosos. Cada uno es como es y hay que saber aceptarlo. No vale la pena obsesionarse , todos deberían de leerlo .
Inmersos aún en la dichosa pandemia vírica, este libro se hace más necesario. Si como yo eres médico, ya estás tardando en leerlo. Te va a refrescar todos los resortes críticos acerca de la medicina que practicamos y cuales son sus bases reales. Un ejercicio crítico, cargado de mucha mucha razón, que me ha entretenido 48 h de lectura sin parar. Ojo, que algunos argumentos puede que no gusten, pero sigue teniendo razón en sus planteamientos. A destacar dos capítulo, uno el dedicado a la infamia que se ha convertido la literatura científica y como es un pastiche que no hay quién lo sostenga, y otro capítulo muy brillante dedicado a las " facultades de medicina" como nichos de divulgación de datos y sólo eso. Repito muy recomendable.
Un buen repaso, en el amplio sentido de la palabra, que no deja títere con cabeza. Nos hace reflexionar a todos, políticos, pacientes, usuarios sanos, médicos, industria y medios de comunicación, sobre la escalada de violencia y sobre utilización de la medicina y el sistema de salud. Nos recuerda que no es infinito y relata la corrupción desde los más elementales núcleos hasta altas esferas a todos los niveles. Pone los pelos de punta e irremediablemente remueve y revuelve conciencias. Bien escrito, con bibliografía extensa y acorde a un orden para hacerlo más ameno. Difícil tarea siendo el tema tan espinoso. Creo que es necesario leerlo y me ha hecho reflexionar. Ahora médico jubilada, espero no perder el norte en esta etapa de la vida. Las últimas reflexiones valen oro
Lectura obligada para todos aquellos con inquietudes médicas y de la salud en general. Disfruté cada capítulo, testimonios muy certeros en cada caso analizado. El Dr. Sitges Serra no se guarda nada y arroja críticas a todas las áreas involucradas en el ejercicio de su noble profesión. Lo que más admiré fue el bagaje filosófico e histórico en cada una de sus reflexiones, y su profunda autocrítica. Muy recomendable.
Este es un libro que todo el mundo debería leer. El autor muestra una visión crítica de la industria médica, explicando de forma muy detallada las múltiples formas de corrupción, ineficiencias y malas prácticas. Creo que la información que aporta es útil para todo tipo de lector, tanto en el ámbito personal como para la construcción de una mejor sociedad.
Interesantes los datos pero los comentarios políticos dejan bastante que desear porque al final termina usando los datos objetivos para sostener una opinión subjetiva.