Un jefe policial en medio de la guerra entre dos narcos.
Sicarios extranjeros buscando explosivos militares en Montevideo. Un topo de la DEA que atina a dar una alerta providencial.
Gabriel Pereyra rescata un episodio hasta el momento desconocido del periplo profesional del implacable policía antidrogas Julio Guarteche, dejando en evidencia la perversión de límites que maneja el narcotráfico.
A través de sus columnas que durante 25 años aparecieron en El Observador y en Búsqueda, el periodista ilumina los vericuetos del siempre sensible debate sobre la seguridad pública, fijando posición, en muchas ocasiones, contra la corriente mayoritaria que piensa que este complejo asunto se soluciona con un cambio de autoridades.
En estos textos, la seguridad adquiere perfiles tanto de crónica policial como de denuncia social. Y el discurso de que la pobreza y la delincuencia no tienen un vínculo entre sí se da de bruces con un dato casi la totalidad de los presos son pobres o provienen de hogares marginales.
En realidad la historia sobre Guarteche ocupa menos de 50 páginas y el resto son columnas... Pero las columnas no están mal. Empieza con una del 1996, que si no estuviera en este libro no la hubiera leído porque no sabría de su existencia. Lo que me impactó de las columnas es la vigencia de los problemas... hay una del 2003 en la que relata como barrios atravesados por las avenidas Aparicio Saravia, Instrucciones y General Flores se han vuelto los más violentos, relata un par de hechos que si no dijeran el año, pensaría que son de ayer. Habla de la ingenuidad y lo despegados que están los políticos (y la gente que repite lo que dicen) como que combatiendo la pobreza terminamos con el delito... el hacinamiento en las cárceles, la falta de policías por recluso, habla de 1 policía cada 100 reclusos en el año 2007, no es mejor en el 2020. En el 2008 hablaba de vecinos escuchando cómo le pegan a la niña vecina y no haciendo nada, pero reclamando y diciendo que la vecina y la hija eran maltratadas cuando la menor ya está muerta; déjenme decirles que eso sigue pasando en el 2020. En 2010 habla de la basura en el Marconi y eso sigue igual... Las columnas me hicieron reflexionar pila!
Una breve cronica muy bien contada, buena informacion del contexto de lo que pasa en Uruguay y 200 articulos del autor rejuntados para completar el libro que si bien tienen que ver con la tematica no estan directamente relacionados con la cronica del libro.