Un thriller político-informático que conecta las sangrientas dictaduras latinoamericanas con la nueva dictadura de la información. Cuando la privacidad es una ilusión, cuando nuestras acciones, deseos y certezas pueden ser manipulados, el único enemigo del sistema es el anónimo. Chile será el laboratorio de Camelot, el elaborado plan de J.F. Kennedy y su grupo de "arturianos" para intervenir los gobiernos y predecir los movimientos sociales en distintos países de un mundo divido por la Guerra Fría. Un enigmático personaje −bautizado por Salvador Allende como "celoso guardián de los secretos de la patria"− ayudará a un periodista mexicano a desentrañar la compleja trama del intervencionismo estadounidense, cuyas redes cambiarán la cara del país y del continente hasta la actualidad. Dauno Tótoro Taulis nos entrega una novela apasionante y terriblemente contingente, gracias a los oscuros manejos de la información que producimos en internet y de las huellas digitales que vamos dejando como individuos en cada interacción. ¿Se ha transformado el sueño de la libertad conectada en otra forma de opresión? Plan Camelot conecta de manera magistral una investigación real de intervencionismo estadounidense en nuestro país con el control informático que pareciera guiar desde nuestro comportamiento como consumidores hasta nuestros hábitos democráticos al momento de elegir un nuevo mandatario.
Dauno nació en Moscú en 1963, de madre chilena y padre italo-mexicano. Siendo muy niño la familia se trasladó a México, y luego a Chile. A partir de 1976 migraron a Ottawa, y luego a Trinidad y Tobago. A los 16 años se independizó del hogar familiar, y se instaló por tres años en Montreal. Así, su formación fue en castellano, inglés y francés. Ya habrán notado que su nombre y sus apellidos son nada mapuches ni hispanos. Dauno tiene su origen en un antiguo rey etrusco, Tótoro es un apellido de la Italia pre romana, y Taulis es franco-catalán. En síntesis, nuestro autor no es un chileno típico.
Volvió por estos lares a principios de los años ’80, y en los 30 años siguientes ha vivido en Argentina, Canadá y México, siendo Chile el espacio de origen y destino. Donde quiero llegar: estamos frente a un escritor que ha sido un ser nómade y cosmopolita, que se debe a varias culturas y lenguas, incluyendo sus tradiciones literarias.
Me pasé todo el tiempo preguntándome cuánto era real y cuánto ficción. Creo que lo único ficticio son algunos personajes, pues tengo la impresión que la novela surge de una investigación verdadera que no encontró suficiente tracción para ser un reportaje. Interesante, abre los ojos, pero el final es demasiado abrupto.
Esta bien, al principio un poco pesado pero a la mitad y final se vuelve más ligero. La trama está buena y está bien en general, pero a alguien que no le guste la política o cosas relacionadas le parecerá un libro pesado y denso de leer.