Elisabeth Benavent fue mi ultima promesa cumplida de 2021, en este caso me paso lo mismo que con Alice Kellen, fui a la casa del libro y cogí los primeros que vi (y que me gustara la sinopsis, claramente)... en este caso fue la bilogía Canciones y Recuerdos.
Después de terminar con Nosotros en la luna de Alice Kellen, que sabéis que me encantó y me enamoró, empecé con Fuimos canciones. Desde un primer momento la forma de escribir me gusto bastante y adore los personajes de Adriana y Jimena, sobre todo la segunda que me gano casi desde el principio, pero no lograba empatizar, para nada, con Maca y Leo (mi amiga encontró la clave, salía de leer a una pareja que no tenía nada de toxicidad para meterme con estos dos que lo tóxico rezumaba por todos lados). Pero aun así el libro me gusto bastante, aunque puede que por la razón que he dicho antes se me hiciera cuesta arriba en algunos momentos... pero dirigiéndonos a la historia, amaba las conversaciones entre las 3 amigas, que conseguían que te mearas de la risa y adore que Maca llamara a su ex igual que yo al mío... El que no debe ser nombrado.
A la vez que seguía con las dificultades para conseguir que me gustaran Leo y Maca, no me costó nada amar a las parejas secundarias (mención aparte a Jimena y su pareja, que en muchos instantes me hacía estar pegada esperando alguna escena de ellos... amo). A medida que pasaba el libro más tóxicos me parecían y más curiosidad tenía por saber qué había pasado, también como iba a reconducir esa relación Elisabeth, después de todo lo que se habían hecho.
La segunda parte tuvo un no se que, que consiguió durar solo 48 horas en mis manos... no os diré nada para no hacer spoiler (que sabéis que los odio). Pero todo lo que eche de menos en la primera parte estaba en esta segunda, multiplicado y triplicado 9, los personajes siguieron encantándome y algunos más sé sumaron. También sabéis lo que amo que la escritora haga que me enamore de una ciudad, y Elisabeth lo consiguió tanto con Valencia como con Madrid. Deciros que este segundo libro es un cierre brillante para todos y me encanto leer ese final y su moraleja. Como detalle... amo, pero amo (no sabéis cuanto), que la llame canija. Definitivamente volvería a leer a esta mujer, su pluma me encanto y entendí, por fin, todo el éxito que tiene.