Prometo que no veía llegar el momento de poder disfrutar, paladear y degustar la historia propia de "El lobo gris", y una vez que mi sueño se ha hecho realidad os voy a dar a conocer muchas cosas, entre ellas como no, mis impresiones y que vais a encontrar entre sus páginas. Puede que me extienda un poco pero es que con las historias de Elena es imposible no hacerlo, espero que al final de mi opinión personal podáis entenderlo.
La historia nos hace retroceder en el tiempo hasta el año 920. La guerra entre moros y cristianos está en su momento más álgido siendo asediadas sin clemencia las tierras castellanas por los infieles. En medio de semejante contienda, Hernán Téllez de Medina, noble y señor de Laciana apodado "El lobo gris" por su fiereza en el campo de batalla, obliga a desposarse con él a Munia Íñiguez de Montoya, la cual, debido a lo sucedido con su hermanastro Odón, no piensa ponerle las cosas para nada fáciles. Quiere venganza y le odia con todo su ser. El lobo gris no sólo deberá batallar con los infieles sino que las peores batallas las deberá lidiar, como buenamente pueda, con su reciente esposa y con un pasado que le atormenta, un presente de desconcierto y debilidades y un futuro incierto.
A groso modo es lo que os puedo dar a conocer sin hacer spoiler, una relación difícil rodeada de un entorno, en gran parte hostil, y no hablo sólo de la guerra... una historia de amor de dos personas dañadas tanto física como emocionalmente que se fragua en medio de un conflicto bélico y un entorno cercano en el que algunas personas destilan hostilidad, envidia y odio por doquier.
Quiero empezar por la portada que, dicho sea de paso, es una preciosidad al igual que la de tiempo de promesas. No puede ser más acertada aparte de muy elegante y de una belleza digna de admirar. Quién me lo iba a decir a mí... siendo como soy de sinopsis pero es que las portadas de Phoebe son mi debilidad.
Los protagonistas de esta historia son Hernán y Munia.
Hernán, "El lobo gris", un guerrero fiel y valeroso, implacable en la batalla, hace honor a su apodo y es admirado y temido a partes iguales. Pero a su vez es un hombre, un simple mortal, que busca una mujer a la que amar y con quien formar una familia. Su pasado ha sido muy crudo, provocándole una secuelas irreparables. Noble, gallardo, honorable, protector con los suyos, humilde, respetado, un hombre de palabra, es apasionado, perseverante, paciente, cariñoso y comprensivo, hará lo que sea necesario para ganar el corazón de Munia.
Munia, una doncella ingenua e inocente que ha tenido que presenciar en su corta vida cosas que la marcarán y confundirán del mismo modo criada bajo el yugo de una estricta y calculadora madre, Munia es prácticamente un títere en sus manos. Es bella, cariñosa, leal, correcta, íntegra... lo único que saca su lado rebelde y fiero es el odio que siente por Hernán, por lo que sucedió 2 años atrás, y ahora se ve obligada por el rey Ordoño a contraer nupcias con su peor enemigo, tiene muy claro que no se va a dejar amedrentar y que luchará con uñas y dientes, intentando conseguir que Hernán se arrepienta de su decisión. Pero es complicado odiar y desear a la persona que, de manera premeditada, te arrebata a alguien a quien querías. Esos sentimientos contradictorios que alberga serán un auténtico suplicio que la acompañará en su día a día.
Elena tiene el don y la habilidad de tocar las teclas exactas, a través de su escritura, de la mente, alma y corazón de los lectores que acostumbramos a leerla haciendo que padezcas, sufras, llores te emociones, te hierva la sangre de ira y rabia, suspires sin remedio, rías con su sutil humor... en pocas palabras, consigue que te impliques emocionalmente y por ende formes parte de la historia desde un segundo plano casi imperceptible.
La pluma de Elena es sencillamente sublime, así, sin paños calientes. Esa manera tan elaborada que tiene de plasmar los acontecimientos históricos con ese costumbrismo, ambientación y cultismo tan exquisitos que hacen que se te ponga el vello de punta. Pone tanta pasión, cariño y mimo en cada párrafo, en cada diálogo, en cada personaje, escenario... que es una auténtica delicia. Te deja los sentimientos expuestos y en carne viva, algo que pocas autoras con sus historias consiguen hacerme sentir. Para mí es una de las mejores autoras de género histórico, en este caso medieval, que tenemos a día de hoy en España.
Se nota lo mucho que se ha documentado ya que no deja ni un detalle al azar. No hay relleno por ningún lado, todo tiene su razón de ser. Lo creíble que resulta la historia, ya no solo por su contenido, sino por lo mucho que se lo ha trabajado la autora y por todos y cada uno de los nombres de los personajes, completamente castellanos y de la época, poco usuales en la actualidad, y es algo que para mí es de admirar. Me ha sorprendido gratamente, ya no sólo la historia en su globalidad, si no que le ha dado un sutil toque paranormal, o... tal vez es que la conciencia no descansa y los remordimientos nos hacen ver y sentir cosas.
La historia está narrada en tercera persona desde el punto de vista de los protagonistas y parte de los co-protagonistas, al igual que de los antagonistas, algo verdaderamente maravilloso ya que el hecho de conocer tantos puntos de vista es algo que le suma aliciente al desarrollo de la trama, es una historia coral con todas las de la ley.
Los personajes en absoluto son planos ,todo lo contrario, con carisma, intensidad, vulnerabilidad, con necesidades afectivas, con secretos que conforme se van descubriendo dan sentido a ciertos momentos de la historia que son cruciales. Admiro lo polifacética que es la autora porque pasa de la mayor de las ternuras, inquietudes y miedos al odio más virulento, a la crueldad más absoluta y a una perversidad sin límites. Es increíble la facilidad con la que se adapta a cada uno de los personajes, aunque creo que de fácil tiene que tener más bien poco.
La historia da comienzo con un prólogo que es, en cierto modo o al menos yo lo veo así, un preludio de lo que podría ser el desenlace dejándote con una sensación de nerviosismo e incertidumbre que te obliga a continuar leyendo por la necesidad de saber que va a suceder. El primer capítulo es un año antes de lo que nos encontramos en el prólogo y de ahí en adelante comienza una vorágine y una constante montaña rusa de emociones que te motiva a seguir y seguir leyendo. Elena es fantástica creando incertidumbre, asombro y sobre todo necesidad.
Las escenas de pasión son tratadas con una sutileza, elegancia y a su vez una decadencia que consiguen mostrarte a los personajes tal y como son, una mujer y un hombre amándose con toda la pasión de sus corazones, y hace del propio acto algo muy bello.
Sé que es una historia de ficción, aunque se base en una época con datos históricos reales, pero no he podido evitar estremecerme por la clase de aberraciones, atrocidades y vejaciones a las que se sometía a la gente de aquella época y que, para nuestra desgracia, aún perduran en el tiempo hasta la actualidad. Hablo de maltratos, corrupción, traiciones, pederastia, abusos... cosas verdaderamente horribles que una persona no debería sufrir en sus propias carnes. De ahí que admire a Elena, aún más si cabe, por el hecho de tocar unos temas tan peliagudos con un tacto, una consideración y un respeto que hace que se te encoja el corazón.
Adoro a Munia (la vascona) y a Hernán (el guerrero) por su arrojo, perseverancia y lealtad. Por como se muestran ante nosotros sin trampa ni cartón, siendo tan solo dos personas que temen no ser aceptadas, que son vulnerables y sus inseguridades no les permiten ser libres como anhelan. He llegado a comprender según que traiciones tanto por necesidad como por honor y lealtad. Lealtad, algo primordial que Elena intenta darnos a conocer durante todo el desarrollo de la historia.
Me ha hecho muchísima ilusión volver a encontrarme con personajes pertenecientes a tiempo de promesas: Martín, Jimena, Rodrigo, Nuño, Félix, la pérfida Urrica... al igual que he adorado conocer a nuevos personajes como son Inés, Sancho, Leonilda, Ademar, Mencía, Eleonora, Fadrique, Silo... Para saber quienes son los antagonistas deberéis leer el libro.
El libro está dividido en tres partes, consta de 351 páginas, divididas en 31 capítulos y contiene un prólogo, como bien os he comentado antes, y un epílogo que te hace ponerte en guardia y desear saber que le deparará al próximo protagonista su historia que ya os aseguro que va a ser muy esperada. Quiero dejar claro que tanto "Tiempo de promesas" como "Tiempo de lobos" son autoconclusivos y se pueden leer de manera independiente, pero para ser sincera, lo suyo es leérselos en orden para que conozcáis a todos y cada uno de los personajes.
"Tiempo de Lobos" es una historia desgarradora llena de amor, rencor, redención, asedios, remordimientos, perdón para con los demás y para con uno mismo,valentía, concesiones mutuas que aportarán luz a las almas atormentadas, promesas por cumplir, maldad, traiciones forzadas... una historia que te hará sufrir por los acontecimientos y la impotencia, te hará suspirar con Hernán a cada segundo, te hará llorar por el cúmulo de emociones que destila la historia, pero sobre todo y ante todo conseguirá que parte de ellos se adueñen de parte de tu corazón, haciendo de su lectura un auténtico placer.
Os la recomiendo fervientemente ya que estoy segura de que no os defraudará. Por favor, démosle el lugar que se merece al género histórico-romántico ya que hay autoras maravillosas que son capaces de deslumbrarnos y encandilarnos con sus novelas, no dejemos que dicho género decaiga.