Joseph, Francisco, Muamar, Idi, Saloth… ¿Quién sospecharía que detrás de estos nombres anodinos se ocultan algunos de los dictadores más perversos que ha conocido el siglo XX? La mancha roja que dejaron en los libros de historia nos hizo olvidar que Stalin, Franco, Gadafi, Amin Dada o Pol Pot, antes de transformarse en tiranos, alguna vez fueron niños.
¿Nacieron verdugos o se trasformaron con el paso del tiempo? ¿Influyó su contexto familiar o político en su orientación despótica y en el ejercicio de la crueldad? Véronique Chalmet invita al lector a reflexionar sobre estos temas y a sumergirse en "las raíces del mal".
A través del retrato de la infancia y juventud de diez niños convocados por un destino oscuro, Chalmet analiza los episodios históricos que protagonizaron estos déspotas tristemente célebres e ilumina nuevos espacios de reflexión para comprender la tiranía.
Un texto que en su brevedad encontramos su fortaleza y su debilidad, es más que sabido y estudiado todos los crímenes que se cometieron en las dictaduras de estos personajes, pero pocas veces nos ponemos a escarbar en la infancia y antepasados de estos personajes que mancharon de rojo la historia, este texto de manera muy breve pretende darnos un amplio panorama no solo en la infancia y juventud de un protagonista como lo que podríamos encontrar en una biografía, sino más bien como todos estos dictadores pasaron y vivieron ambientes familiares y sociales muy inestables, donde las carencias afectivas y económicas son muy recurrentes en sus primeros años de vida, pero lo que más me gusto, y la autora lo menciona en la introducción, es plantearnos una serie de preguntas ¿Por qué ellos y no otros? ¿Por qué si muchos otros infantes han vivido situaciones similares o peores, no significa que terminaron siendo unos genocidas? ¿Qué tuvieron ellos que los otros no, que los llevo a convertir en lo que ya conocemos? Son preguntas a las que no se da respuesta en el libro, y no pretende hacerlo, sino pretende que el lector reflexione sobre que está mal en nuestra familia, en nuestra sociedad, ¿realmente tienen la culpa estos dictadores de ser en lo que se convirtieron o las circunstancias los orillaron a tomar ese camino de odio?
Es lo que más me gusto del libro, esa duda y esa reflexión para analizar, ya que aquí solo encontraremos de manera muy breve y muy bien escrita los sucesos más importantes en la infancia de los dictadores, dejando esa curiosidad para quien desee investigar más sobre la vida de uno de ellos consultando alguna de sus biografías. Un muy buen texto que nos acerca a esa parte de la historia que casi no se conoce y es muy poco estudiada pero de la que se pueden sacar preguntas, respuestas y conclusiones en varios ámbitos científicos y sociales.
Me gustaría terminar con una frase de una biografía novelada de Heinrich Himmler “hasta los monstruos fuimos una vez niños” y eso se le agradece a la autora, arriesgarse a contar lo que casi nadie cuenta, lo que a casi nadie interesa y lo que la historia ha decidido olvidar ya que sus acciones de adultos hacen desaparecer su infancia o que quede en algún lugar muy olvidado.
¿Cómo sentir cariño por un par de monstruos como los que describen aquí? "Incluso el perro de la casa no podía evadir sus enojos; lo golpeaba hasta hacerlo reptar y orinarse encima, con el único objetivo de mostrarle a sus hijos quién era el jefe. "
No los justifico en nada, pero comprendo como la formación psicológica y física que tuvieron juega un papel enorme en lo que se volvieron.
Hitler, Mussolini, Bokassa, Sadam Hussein, Mao y Stalin bordearon la psicopatía durante un largo tiempo antes de cruzar la línea. Pol Pot, Amin Dada, Franco y Gadafi también pero a un nivel un poco menor. Pero porque Pol Pot y Amin Dada era mucho lo que hicieron en base a la cultura que tenían.
Muy interesante. No hay una fórmula universal para que un niño termine siendo un monstruo, sin embargo, es evidente que se repiten algunos factores (personales, familiares y sociales) en la vida de estos personajes. Confirmo mi afirmación, la infancia de las personas (de los animales también) es sagrada, lo que suceda en esta etapa nos marca para siempre, para bien o para mal.
Muy bueno el libro, sobre todo porque ayuda a comprender, a través de las historias de sus infancias, a los adultos que fueron varios dictadores y tiranos. No le doy 5 estrellas porque en el capítulo de Mao comete un error garrafal, pesar de tener como referencia a la misma Jung Chang.