Con Washed Tombs, Estramil nos llevó atados al paragolpes de un BMW por la mugre de las calles de Montevideo, enfrentándonos a lo momentáneo; con Mordida nos alejamos definitivamente de Dios en un viaje hacia el Chuy y hacia la frontera interior de personajes marcados por sus elecciones.
De este recorrido arqueológico por el amor y su cara oculta, por el desgaste de los años y la fascinante violencia, solo se sale a través del lenguaje, que materializa los sueños y desglosa la complejidad de la vida.
Mordida, tal vez el texto más duro de Mercedes Estramil —el menos piadoso, el más profundo—, nos deja desnudos y morosos en la ventanilla de un banco, donde nada paga el precio que valemos cuando sabemos quiénes somos.
Como todo libro de Estramil, está perfectamente escrito en lo técnico. Como todo libro de Estramil, hay una falta total de sangre. Es letra muerta. Mental y aburrida.
El libro está bien escrito y la historia es interesante. De a ratos me costó un poco porque la construcción de los personajes se me hizo algo pesada o "chata", sentí que no necesitaba que me dijeran tantas veces que el protagonista es malo y que faltó que se exploraran un poco mejor algunas contradicciones. Los últimos capítulos me parecieron por lejos los mejores, tal vez porque fue en donde menos sentí eso.
Se podría definir a MORDIDA como una historia cruda, muy digna de una poética desangelada y amarga que viene mostrando Estramil en sus últimas novelas. Lo es. Pero también es mucho más. Porque si bien la inercia decadente de la pareja protagónica marca en sus respectivas derivas el pulso argumental, otras capas impredecibles y lindantes con aires de thriller impregnan a la novela de otros rumbos menos existencialistas y bien jugosos. Las reinas de MORDIDA, además de un par de historias de perros, son dos chicas que desestabilizan los sentidos más literales del on the road entre Montevideo y el Chuy (siempre rinde y mucho "la frontera"). Cada vez que aparecen desvían el relato y al lector en atmośferas acaso terribles y aterrorizantes. Muy buena novela.
es un 3.5 me hizo acordar a temporada de huracanes pero lo sentí más cercano por obvias cosas contextuales. es bueno, y trata temas muy interesantes como las relaciones familiares, amorosas, los rencores y la violencia. se me hizo un poco lento al principio y me costaba conectar con el personaje principal, pero una vez que me enganche lo leí muy rápido. también siento que podría disparar conversaciones muy interesantes sobre la naturaleza, la biología, lo social, los comportamientos y los tipos de violencias. es un libro que como temporada de huracanes se siente realista y nos deja ver una parte oculta de la realidad, nos mete en la profundidad y la mierda del pensamiento.
Siento que la historia venía muy bien escrita en primera persona por el personaje de Cris hasta que innecesariamente intentó mezclar relatos con diferentes perspectivas buscando un final épico que se torna muy forzado, apurado e innecesario, manejando mal el suspenso. Si hubiera seguido contando todo desde la perspectiva de Cris en primera persona hubiera sido más interesante