Asle, el protagonista, es un pintor afamado, viudo, que ha dejado el alcohol y busca sosiego mientras recuerda su vida. Sus relaciones sociales se limitan a dos personajes que muestran su otro yo, el que hubiera sido de haber tomado otras decisiones: Asle, con el mismo nombre, es un pintor separado del mundo, alcohólico, Asleik, el vecino de la granja de al lado, es pescador y granjero. Los tres se enfrentan a los grandes temas de la existencia: el amor, la muerte, la fe, el poder de la naturaleza.
Jon Olav Fosse was born in Haugesund, Norway and currently lives in Bergen. He debuted in 1983 with the novel Raudt, svart (Red, black). His first play, Og aldri skal vi skiljast, was performed and published in 1994. Jon Fosse has written novels, short stories, poetry, children's books, essays and plays. His works have been translated into more than forty languages. He is widely considered as one of the world's greatest contemporary playwrights. Fosse was made a chevalier of the Ordre national du Mérite of France in 2007. Fosse also has been ranked number 83 on the list of the Top 100 living geniuses by The Daily Telegraph.
He was awarded The Nobel Prize in Literature 2023 "for his innovative plays and prose which give voice to the unsayable".
Since 2011, Fosse has been granted the Grotten, an honorary residence owned by the Norwegian state and located on the premises of the Royal Palace in the city centre of Oslo. The Grotten is given as a permanent residence to a person specifically bestowed this honour by the King of Norway for their contributions to Norwegian arts and culture.
No se trata de una lectura fácil, pero es una experiencia absolutamente apasionante. De lo mejor del año, sin duda. Es extraña la forma en que entré con Fosse en la Septología, comenzando hace muchos meses por el volumen III-V, en lugar de por el comienzo de ahora con este volumen I. A veces hago estas cosas raras con algunas sagas, que las leo desordenadas: me pasó con la saga de Rabbit de J. Updike que lo inicié con su último libro cuando muere Conejo, también me ocurrió con el Mario Conde de L. Padura y aquí mismo con Fosse.
Lo cierto es en el caso de la Septología, siempre comienza y termina cada libro de la serie de la misma forma: arranca contemplando un cuadro y finaliza con una oración, poco espóiler hago. Parece una tontería, pero para mí esto resulta significativo, ya que te viene a decir: “no esperes un final inesperado, no esperes un comienzo memorable…lo mollar es como se cuenta, como se marida la historia”. También eso sería discutible, que no fuera un gran comienzo y un estupendo final: esta estructura resulta original, por más que sea esperado, es como cuando te gusta una serie de Netflix y con la sintonía de arranque ya estás disfrutando, como los perros de Pavlov.
Yendo un poco más allá en esta interpretación, diría que lo realmente interesante es dejarte arrullar por ese estilo obsesivo de Fosse; mucha reiteración, aparentes cambios de narrador sobre la marcha sin previo aviso, cambio de espacio y temporal también inesperados; aparente duplicidad de personajes; difícil encaje temporal de situaciones, e imposible realidad fáctica en muchas ocasiones de lo que cuenta; para todo ello hay que adaptarse, hay que ir adquiriendo cierto “callo”. El juego que siempre se trae con los nombres: Asle, Ales, Aslick, Alida…
Este libro me ha gustado más que el volumen III/IV que comentaba, no porque sea mejor en si, sino porque creo que he comenzado a apreciar mucho más lo complejo del estilo (he comenzado a tener ese callo del que hablaba) y lo agradable y adictivo de la sintonía de fondo que supone esta forma de narrar del autor. Es una gozada. Relativa. Es una gozada relativa, ya que la narración de Fosse es un largo y prolongado lamento: la manifestación de su arte no es otra cosa que esto, un lamento. Sus oraciones a la desesperada son un lamento. Su pasividad ante su discurrir plano, sin resistencia, son otra forma de lamento, doliente, silencioso, sin lágrimas. La pintura del protagonista es un profundo lamento, triste.
Los grandes temas de la obra, que doy a modo de pequeña pista (me parece que al relacionarlo, ya le quito valor a su amplia temática), simplifico sin ánimo reduccionista, solo como pequeña guía: 1) El sentimiento religioso: es un reto leer a uno de los pocos escritores que considero creyente, tengo esa impresión. Bien es cierto que un creyente nada beato y bastante peculiar. Esto sin embargo es una especie de reto teológico, tratar de entrar en la mente de un creyente, muy interesante. 2) El alcoholismo, otro punto importantísimo de esta obra es como trata la cuestión del alcoholismo (diría en los países nórdicos), parece conocer bien la temática. 3) Las disociaciones mentales, y la desconfianza siempre del lector de estar tocando tierra firme. Juego interesante el de Fosse. 4) La pintura y el arte en general como forma de expresión. En la página 177, veo reflejado al autor, reivindicando su trabajo, bien es cierto que en forma de pintor, pero ahí me parece que se encuentra al 100% el Fosse escritor:
“(...) me quedó claro lo poco que tenía yo que aportar, casi nada, aunque algo tenía yo también, algo muy propio, porque había algo en mis cuadros que no existía en ninguno de los cuadros que me mostraban, eso lo veía, y aunque no fuera mucho, algo era, yo sabía algo, veía algo que no se veía en nada de lo que mostraba el catedrático C, algo que era distinto, y que tenía su propia luz".
O
"(...) yo sé muy bien lo que hago, y sé muy bien lo que es un buen cuadro y lo que es un mal cuadro, y sé muy bien que pinto cuadros que solo yo puedo pintar (...)".
También me ha gustado más este arranque de la Septología porque he aprendido a leerlo de otra forma, como me ocurre con Juan Benet y algún otro autor difícil, hay que leer su obra despacito, sin prisa, sin marcarnos plazos; paladeando sin buscar más trasfondo que el simple placer de disfrutar de algo bueno, de algo nuevo; combinando si es preciso con otra lectura para no agobiarte, buscando el estado de ánimo propicio, sin cansancio. Con todo esto, tengo clarísimo que continuaré toda la serie, y que releeré la parte III-V, ya que en su día no seguí ninguna de estas pautas y no le di la puntuación que merecía (creo).
Primero de Septología. Realmente me ha sorprendido esta lectura. Es lo que tiene Fosse, que cuando parece que ya no se puede leer algo distinto y a la vez cercano, visto y no visto (sí, siempre una paradoja), aparece entonces con su narrativa que suena a otras plumas (ahora algo faulkeriana en forma más que en fondo), pero que descubre hilos y formas narrativas que exploran aquello que está ahí en la superficie del ser y la cotidianidad, pero que puede tener múltiples formas, dobleces. Dobles. La vida doble. La bifurcación de los caminos, las posibilidades del ser desplegadas en un mismo plano temporal. De eso trata esta novela, de la coexistencia de dos posibilidades de vida. Asle y Asle, un pintor, alcohólico o ex alcohólico, dependiendo de cuál es la versión de vida que se escoja, pero ambas en convivencia. Asle y su vecino Asleik, sus conversaciones, el devenir de unos pocos días en sus vidas, algunos personajes extra que juegan siempre con la misma cacofonía (Ales, Alida), y la posibilidad de lo sobrenatural como algo inmanente al ser humano. La fe como una oración nocturna que repite no las palabras sino La Palabra, la que está antes de toda lengua. Unas cuentas de rosario... Un libro como un rosario, y las posibilidades que eso abre.
Hay que resaltar en Fosse el trabajo de la prosa, la importancia de la forma, pues realmente es lo que le da profundidad y dimensión a la novela; verdaderamente formidable. Un monólogo interior/fluir de conciencia en un sólo párrafo, sin un sólo punto, hilvanado con tal perfección y destreza que en verdad es un sólo párrafo, lleno de ritmo, cadencia, incluso musicalidad; un ritmo muy orgánico, vital, casi como de funciones vegetativas, la respiración, el sueño, la digestión, pero también algo más, un ritmo más profundo, uno del alma... quizás.
Este primer volumen de la septología de Jon Fosse está escrito en primera persona, siguiendo el pensamiento del protagonista. Carece de puntos aparte o seguidos, pero el estilo narrativo del autor hace que su lectura no resulte pesada ni fatigosa. A través del Asle protagonista (hay dos “Asle” en la novela), seguimos tanto los recuerdos de lo que ha sido su vida, como de lo que podría haber sido la misma si hubiera tomado otras decisiones en el pasado (a través de sus alter egos, que son también personajes “reales” en la obra con los que él interacciona). Asle, como Fosse, se ha convertido recientemente al catolicismo, y, como él, es artista (en este caso pintor). El arte le permite expresar a través de la luz de sus cuadros lo inefable, lo que no se puede explicar con palabras, una verdad profunda que late también detrás de sus reflexiones religiosas pero que, al ser Palabra, no puede expresarse con simples palabras. No quiero aventurarme no obstante en demasiadas interpretaciones hasta no haber leído el resto de la septología, que comienza con este El Otro Nombre y acaba con El Nuevo Nombre, lo que, por otra parte, recuerda a la obra maestra de Proust.
Jon Fosse bliver tilsyneladende bare bedre og bedre. Hans seneste storværk, Septologien, er mesterligt. Én lang, meditativ reflektion over kunsten, over tiden og erindringen, over venskab, kærlighed og ensomhed, over Gud, døden og de mulige liv. En fosse’sk version af På sporet af den tabte tid, nu i Norge og nede på jorden. Læs min anmeldelse af hele Septologien her: https://bognoter.dk/2021/12/22/jon-fo...
Qué delicia leer a Fosse. Es una auténtica joya, un autor de esos tan, tan excepcionales que uno como lector tarda en encontrar. Admiro su forma de escribir la manera como pensamos y todo en medio de un relato que combina historias, tiempos y personajes. Este libro, por aquello de lo que pudo ser, me recordó El jardín de los senderos que se bifurcan, de Borges.
Me ha gustado mucho, contra todo pronóstico, porque se sale mucho de mi zona de confort. Fosse es un gran escritor, y lo que hace escapa a toda descripción, es impecable en la técnica y el contenido. Hay que leerlo porque reseñarlo se me antoja imposible. Gran traducción, además.
Vegyes élmény nekem ez a könyv, az első Jon Fosse olvasmányom. Erősen élményszerű, amennyiben a könyv elsősorban a technikai megoldással, a hosszú és összecsúsztatott és hol tagolt, hol tagolatlan szövegfolyam árapályain keresztül érvényesül. Cselekmény nem nagyon van: egy öregecske festő autózik, rágódik az életén, emlékezik és képzeleg, mereng, imádkozik, ideér, odaér, találkozik pár ismerős és kevéssé ismerős szituval, és végig nincs nyugvása, nincs alvás: egy megszakítás nélküli ébrenlét körkörös és önmaga felé gravitáló szövegszerűsége. Egyfelől ez jó, mert a cselekmény így is kibomlik, folytonos reiterációkban fut neki újra és újra a visszatérő motívumainak, néha vakvágányokba tekereg, néha irányt vagy témát látszik váltani, ám következetesen kitart a fő sodrásiránnyal. Ami azt hiszem, elsősorban az elmúlás, gyász, művészet, hit, és alkoholizmus tematikáját járja körkörösen be. Jól. Viszont mindez a tekergő óriáskígyózás szövegileg nem mindig működik, nehezebb kicsit olvasni, de azért megszokható, és bár a fordítás szuper (viszont úgy látszik a korrektort is összezavarta a központozás nélküli és hébe-hóba tagolt ám összecsúszó mondatmutáns, benn maradt jópár elütés), ez az egész látszólag önellentmondásba kerül, vagyis ez a központosásmentesség van hogy egy "mert-csak" és nem is igazán eszköz. Nincs mondatvégi írásel oké, de amikor mégis új sor új bekezdés nagybetű és új beszélő új gondolat - most akkor mire megy ki ez a játék? Ami klassz, az a teljes spirális összezavarodottság, a szereplők kitartó összetéveszthetősége, felcserélhetősége, összetévesztése - erre rá is tesz pár lapáttal hogy a fél stáb egymás anagrammája, és/vagy hasonló élethelyzetű. Persze a majdnem-de-mégsem meglátogatott barát, akit mégis meglátogat aztán, és milyen jól teszi, szóval ez az illető amolyan alteregója, szintén művész, komplementerén. A kereszténység folyton visszatérésével nem sok kezdenivalóm van: hisz, imádkozik, ismétel latin és nemlatin (norvég) imákat, hát, oké. És azzal együtt, hogy az élete a festés, a belső víziója kifejezése köré szerveződik, és folyton a képeken és a művészi (és piaci) érvényesülés dilemmáin mereng, meg a hiten, ahhoz képest eléggé szűkös lelkületű figura. (Azért Leopold Bloom belső világa izgibb, na.) Csávókám beszűkült. És ebben bolyonghatunk egy rövid regényig, ami lévén Szeptológia 1, még hat epizódban folytatódhat. Remélem, ott majd valamelyest tágul a látókör, mert ezt itt messze kimaxolta, kicsit túl is pörgött szerintem.
Hay libros que crean un ambiente indescriptible en la cabeza del lector. Me costó un par de intentos entrar en «El otro nombre». Como cuando intentas coordinar tus movimientos con alguien que está haciendo una coreografía y al principio confundes las direcciones en las que debes mover las extremidades para imitarle. Pero aquí la coreografía es los pensamientos de alguien y hubo un momento en que entré de lleno en el texto y la prosa hipnótica y repetitiva me atrapó.
Es un libro escrito sin puntos y apenas sin separación entre párrafos —salvo cuando los personajes hablan— con dos hombres mayores noruegos que llevan el mismo nombre, Alse, como protagonistas, ambos pintores que lidian con la soledad, el alcohol y el resto del mundo de formas diferentes pero a veces paralelas. Uno de ellos es el narrador y a lo largo del libro va reflexionando sobre el arte, su fe religiosa y sobre su vida y la de su tocayo.
Es toda una experiencia leer a Jon Fosse, nunca me había encontrado con una escritura tan febril y a veces claustrofóbica como esta.
Endnu en fabelagtig indlæsning af uforlignelige Karsten Pharao; én lang stream-of-consciousness monolog i hovedet på en ensom ældre mand, nydt i fulde drag af en anden ensom ældre mand, mig selv ;-)
Foose tiene un estilo muy particular. Lleno de repeticiones y con un ritmo muy pausado. Hermosa novela y primera parte de su Septología. Sin duda, un merecido Nobel.
en fuldstændig fantastisk roman om ensomhed, kunst, kærlighed og forholdet til gud. Om alkoholisme om døden men samtidig om lyset og livet. glæder mig til de næste seks bind
Quería que me gustara pero la verdad que este libro se siente como escuchar a tu amigo peñazo que no se calla. Entiendo el motivo estilístico de escribir sin puntos y hacer muchas repeticiones para representar la mente de Asle y cómo funcionan sus pensamientos, pero las elecciones estilísticas supongo que hay que escogerlas bajo el riesgo de que no gusten a todo el mundo. Es verdad que Fosse consigue muy bien transmitir los cambios de ritmo y el sentimiento de angustia y existencialismo, pero, por lo general, se hace bastante pesado de leer. Me da pena porque me gustaría saber qué ocurre en el resto de la historia pero no me veo con ganas de adentrarme de nuevo en los pensamientos de Asle.
En hel bog uden punktum har Jon Fosse besluttet at skrive, og det er da et spændende eksperiment, men jeg synes bare, han snyder lidt på vægten, for der er flere steder, hvor et forløb er afsluttet, og et nyt begynder med linjeskift og stort begyndelsesbogstav og det hele, så der burde have været et punktum, og det jeg mener, er, at det jo ikke er nogen kunst at lade være med at sætte punktum, mens det kunne være en god udfordring at formulere sig på en sådan måde, at et punktum kunne undgås, og nu vi er ved tegnsætningen, så sætter han heller ikke ret mange kommaer, men det gør nordmænd nu i det hele taget sjældent, og slet ingen semikoloner, men det er der vel efterhånden ingen under halvfjerds, der gør; og nu skal vi jo ikke glemme handlingen i bogen, for der er mange gode betragtninger om kunst og religion og mange interessante personer som fx fortælleren Asle, der er kunstmaler og tænker en del på sin afdøde hustru Ales, og en anden, der også hedder Asle og er kunstmaler, men ikke er den samme som fortælleren Asle, for han drikker som et hul i jorden, og fortælleren Asle er holdt op med at drikke for flere år siden, og så dukker der en kvinde op, som muligvis hedder Guro og måske er søster til Asles nabo Åsleik, der ikke siger ret meget, men til gengæld siger det, han siger, mange gange, og det gør fortælleren Asle i øvrigt også, så læsning af bogen minder om at høre et stykke klassisk musik, hvor de samme melodilinjer og temaer dukker op igen og igen, og det er en ganske smuk oplevelse, og jeg har haft stor glæde af at læse bogen; men nu ser jeg, at den kun er første bind i en septologi, og måske er det lidt i overkanten med yderligere seks bøger, der kører i samme skure, og jeg tror, man for at få det fulde udbytte af projektet skal være født i Norge, der som bekendt er et land, hvor gaderne ligger øde hen, når fjernsynet transmitterer direkte fra en strikkekonkurrence eller sender en film, der i realtid viser udsigten gennem et togvindue hele vejen fra Oslo til Bjørgvin, som er den nynorske betegnelse for Bergen, så jeg tror, jeg står af toget ved første standsning, dvs. her punktum
Para la mayoría, “Septología” (2019-2021) es la obra maestra en la carrera del noruego Jon Fosse, ganador del Premio Nobel de Literatura el año 2023. La editorial española De Conatus @deconatus dividió este libro en cuatro volúmenes, siendo el primero de ellos “El otro nombre”, donde conocemos a Asle, este pintor en retirada, solitario y viudo, que interactúa con quienes pudo ser. Personajes que si bien tienen “otros nombres”, mantienen cierta similitud (o esencia) con Asle para que nosotros nos preguntemos cosas tan importantes como la identidad, la condición humana y la trascendencia. Gracias a un estilo de escritura donde la puntuación es inexistente y donde se abre espació a la corriente de la conciencia, Fosse explora estas ideas en forma y fondo. Pero ojo. Al mismo tiempo lo anterior significa un estilo de literatura muy desafiante para los lectores. De hecho, si puedo reconocerlo, por momentos temo que Fosse me quede grande.
“Y me veo de pie, mirando el cuadro con las dos rayas, una morada y una marrón, que se cruzan en el medio, un cuadro alargado, y veo que he trazado las rayas despacio y con un óleo espeso, y se ha corrido, y donde se cruzan la línea marrón y la morada el color ha producido una bella mezcla que corre hacia abajo y pienso que esto no es un cuadro, pero que al mismo tiempo el cuadro es como debe ser, está terminado, no cabe hacer más, pienso, y tengo que apartarlo, no quiero tenerlo más en el caballete, no quiero seguir mirándolo, pienso, y pienso que hoy es lunes y que tengo que dehar el cuadro con los otros cuadros en los que estoy trabajando, pero que aún no he terminado”.
"Un cuadro realmente bueno dice algo único, algo que se puede entender, pero que no se puede expresar con palabras" Igual que el protagonista pinta unos cuadros luminosos, en los que la luz proviene de su oscuridad, del dolor y de sus sombras, el autor hace lo mismo en el inicio de esta septología: con un monólogo interior sin fin enfrenta al Asle protagonista con el Asle que podría haber sido si hubiera seguido siendo alcohólico, con el Asle que sería si no fuera pintor ni católico... Lo que fue, lo que sucede en 24 horas y lo que podría haber sucedido, las otras posibles versiones de nosotros mismos. Me ha parecido un libro fascinante. Estoy deseando continuar las otras partes, viajar a Noruega y entrar más y más en el universo de Jon Fosse.
Gondolatok folyamata, mint amikor a festő ki kell fesse magából a képet ami már be van vésődve a lelkébe, úgy kavarogva tódulnak bele a gondolatok ebbe a könyvbe. Nagyon tetszett az írás módja, tetszett a zavarossága. Azért csak 4 csillag, mert a könyv végére se tisztult ki, hogy akkor most pontosan mi történt, ki kicsoda.
¿3.5? Difícilmente descriptible, original en forma y planteamiento. Me recuerda todo el rato a los cuadros de Edward Hopper. Un retrato de las distintas caras de la soledad plomiza.
Había leído previamente Trilogía y me pareció genial, por la narración, la forma de abordar el tema y como logra que el lector empatice con los personajes. Pero nada de eso me pasó leyendo Septología I. Por supuesto que es un buen libro y que tiene todas las cualidades del anterior, pero en este yo no he conseguido entrar en la historia . Sí es verdad que faltan 6 libros más, pero había momentos que no sabia qué me quería contar el autor, además de hacer un ejercicio de estilo increible.
Ahora entendí esas personas que opinan aquí que el libro les gustó pero les pareció aburriiiido, llegó mi momento de experimentar esa sensación jajajaja.
Bueno, como buen ganador del Nobel de Literatura, la escritura de Fosse me pareció fantástica. No tiene ni un solo punto hasta el punto y final. La redacción es completamente introspectiva, una hilera de pensamientos conexos o inconexos que se van juntando entre sí separados solo por comas, lo que te hace pasar, en la imagen que te vas construyendo en tu cabeza mientras vas leyendo, de un momento en el tiempo a otro a una velocidad increíble y fabulosa.
Dicho esto, me sentí en todo momento en lo que en mi cabeza es una película del Norte de Europa, leeeeenta... Reflexiva... En dónde no pasa nada... y por esa razón, me aburrí ¡al punto de sentir ansiedad varias veces!
El otro nombre parte uno reflexiona sobre la vida, pero para mí no acaba de decirte nada... Es tipo, la vida son un montón de cosas que te pasan, punto final.
No queda claro en el libro qué es recuerdo, qué es una vivencia real... Es como si el personaje principal se hubiera desdoblado de su propio cuerpo y estuviera presenciando su vida desde fuera.
Creo que es una lectura recomendable por el estilo, la escritura en sí, pero si eres del tipo de lectora que necesita de una historia con hilo conductor, sigue adelante este libro no es.
Mi primer y único libro del autor premio Nobel. ¡La sensación de no poder parar y de ahogo y agobio al leer ha sido una experiencia extrañísima! Y digo no poder parar de leer porque no hay puntos en el texto, así de simple. Tremendamente curiosa y agobiante esta sensación. Me ha resultado interesante la novela por su estilo y por lo que cuenta; al mismo tiempo, no tengo ninguna gana de volver a introducirme en ese tobogán de palabras en el que no hay manera humana de pararse a respirar en ningún momento.
Extraordinario, me encanto, es como una introspección que vas caminando junto a él, el final me encanto, me lo imaginé si es lo que yo pienso, por favor léanlo, ahora voy con Trilogía, ya les contaré
Befejeztem ezt a könyvet, akinek a szerzőjéről korábban sohasem hallottam, csak hát Nobel-díjat kapott az idén, aztán megvettem az utolsó példányt Budapest egyik legnagyobb könyvesboltjában, ez az utolsó példány is a szépséghibás könyvek polcán volt, úgyhogy 20% kedvezmény is járt vele, és megvettem, ha már Nobel-díjas, nézzük meg milyen ez a Jon Fosse, aztán elkezdtem olvasni, és nem mondanám, hogy kedvelem a nagyon kortársiaskodó szerzőket, akik megengedik maguknak azt a luxust, hogy nagyon egyedien bánjanak a szöveggel, Jon Fosse például nem alkalmaz pontokat, nem mondatokat ír tehát a hagyományos értelemben, hanem csak folyik a szöveg, igazából a gondolat folyik a betűk által, az érzések, amelyek ugyebár akkor élesek, ha gondolatokká (is) válnak, és ez a szöveg csak folyik, és Jon Fosse-nél éreztem először, hogy igaza van, nem kell mindig pont, sőt lehet, hogy néha egyáltalán nem kell pont, pont nem kell megállni, megakasztani, tagolni pontokkal, mert a gondolatainkban sincs sose pont, vagy majdan sosem, hanem csak jönnek, egyik kapcsolódik a másikba, képek is jönnek, egymást váltják, néha minden átmenet nélkül megjelenik a másik kép, egy másik hangulattal, és ami Fosse-nál még megjelenik így a pontok nélküli valóságban, az Isten, Isten nagyon megjelenik ebben a könyvben, és az ima, és Jon Fosse ugyebár norvég, és ebben a könyvében ír arról, többször ír arról, hogy ő bizony katolikus, és ez fontos számára, hogy ott fenn, északon, ahol alig vannak katolikusok, csak protestánsok, de ma már inkább csak vallásnélküliek, velük szemben a Nobel-díjas írónk nagyon tudatosan katolikus, nem bántóan, semmi kizárás, felőle te lehetsz ami akarsz, ilyen helyzet sokszor van a regényében, ilyen alakok, barátok, akik semmik vallási szempontból, de ő azért elmondja, hogy ő imádkozik, hogy Isten és fény, és latinul is imádkozik, meg új-norvégul, Miatyánkot is, meg Üdvözlégymáriát, meg egy egész rózsafűzért, így alszik el, rózsafüzérrel szomorkodik és Jézus-imával, a lélegzetével ki és be, mondogatja, hogy Jézus Krisztus, így örül az egyszerű életnek, és fest is közben, merthogy az elbeszélő festő, abból él, hogy festményeket készít a fényről, máshoz nem is nagyon ért, és bevásárol, és beszélget a barátaival, néha a kutyával, és Isten folyton előjön közben, mert egészen normálisan benne van az életfolyásban, mint ahogy benne lehet az érzéseinkben és a gondolatainkban, a sorsunkban, a történeteinkben, a félelmeinkben, a reményekben, Isten ugyan Fosse számára nem létezik, legalábbis nem tudhatjuk, hogy létezik-e, mert úgy biztos nem létezik, ahogy mi létezünk, de Isten mégis van, ahogy mondta is magáról, hogy Én vagyok, aki vagyok, az első definíciója saját magáról, és én csodálkozom is, hogy egy ilyen regény, Jon Fosse kap Nobel-díjat, ez igazából elképesztő, vagy legalábbis meglepő, és örülök, számomra öröm volt olvasni ezt a pont nélküli új könyvet, és olvasok tőle még, amint csak tehetem
Un buen comienzo que no sé bien hacia dónde llevará. Lo que sí sé es que la propuesta estética de Fosse me resulta muy llamativa porque plantea cuestiones que no había visto (o, al menos, no tan trabajadas o no trabajadas de esta forma) en otros autores. Fosse juega con la verosimilitud y propone una novela mental donde los personajes juegan un papel novedoso, pues son todos un trasunto del protagonista y de su relación con quienes le marcaron. De esta forma hay tres Asles, más un cuarto joven que aparece en visiones que tiene el narrador y que representa su pasado con su esposa Ales. Las variantes de Asles son diferentes entre sí, pero al mismo tiempo comparten espacio y son tratadas como personajes independientes en la obra. Por otro lado, toda esta primera parte es un enorme flujo de la conciencia donde no hay puntos y donde el narrador puede saltar desde sí mismo a otros personajes, adoptando un carácter omnisciente cuando sea preciso. Asimismo, habría que destacar también el uso de repeticiones y las digresiones con una clara intención envolvente. La obra se siente como una larga letanía que preconiza la muerte de uno de los Asles, real o metafórica, que no se llega a materializar, al menos, en esta parte, pero que está constantemente sugerida a lo largo de la misma. Los temas principales son: el amor (enamoramiento, abandono, viudez, discusiones matrimoniales, etc.), el arte (en su sentido utilitario y en su afán de trascendencia como corrientes enfrentadas), la fe (uno de los Asles es cristiano, pero el dogma le genera numerosas dudas que plantea a lo largo de su monólogo), la muerte (real o metafórica como cambio de etapa, de uno mismo o de los demás) y la soledad (que es abordada de distintas formas por los distintos Asles: uno encuentra cobijo en la religión, otro en la familia y el trabajo duro y el tercero en la bebida y el tabaco). Se puede decir que Fosse me ha dejado con ganas de más, así que me haré con el resto de la novela pronto. Deconatus ha anunciado una edición de todo Septología en un único tomo y puede que lo pille antes de que se agote.