El Sr. Tusquets reflexiona sobre cuestiones muy diversas, algunas más mundanas (Ikea, los entierros) y otras más elevadas o técnicas (el mercado del arte, la perspectiva), casi siempre en piezas de formato breve, que recuerda mucho a un Montaigne contemporáneo. No siempre le entiendo, pero le disfruto en cada página. No parece que pretenda "épater les bourgeois", pero, como abomina de lugares comunes, es muy consciente de que sus reflexiones pueden ser desconcertantes. En realidad, lo que hace es mezclar en dosis razonables sentido común, alta cultura y la sanísima cautela de no tomarse demasiado en serio.