La république d'Extrême Orient, nation totalitaire d'Asie, expérimente un jeu de massacre appelé « le programme ». Des classes de 3e année sont choisies arbitrairement pour y participer. Les élèves d'une même classe doivent s'entretuer jusqu'à ce qu'il ne reste plus qu'un seul survivant. Telle en est la cruelle règle. Les 42 élèves de la classe de 3 - B du collège Shiroiwa se retrouvent engagés dans ce véritable « jeu de la mort », sans même savoir pourquoi...
Koushun Takami (高見 広春 Takami Kōshun) is the author of the novel Battle Royale, originally published in Japanese, and later translated into English by Yuji Oniki and published by Viz Media and, later, in an expanded edition by Haika Soru, a division of Viz Media.
Takami was born in Amagasaki, Hyōgo Prefecture near Osaka and grew up in the Kagawa Prefecture of Shikoku. After graduating from Osaka University with a degree in literature, he dropped out of Nihon University's liberal arts correspondence course program. From 1991 to 1996, he worked for the news company Shikoku Shimbun, reporting on various fields including politics, police reports, and economics.
The novel Battle Royale was completed after Takami left the news company. It was rejected in the final round of the literary competition for which it was intended, owing to its controversial content. It went on to become a bestseller when finally released in 1999 and, a year later, was made into a manga and a feature film.
Gran serie, que leída en 2023 no tiene el mismo impacto que en su momento porque ha sido refritada mil veces (juegos del hambre, juego del calamar, mil etc). Lo que todavía la destaca es lo brutal que es y el nivel de gore, tripas y violencia extrema que tiene.
El trabajo visual de Taguchi en ese sentido es descomunal, con unas puestas en pagina y unos primeros planos y expresiones de los personajes unicos no solo en el manga sino en el comic en general. Ya por eso vale la pena. Pero también sigue siendo una premisa original y extrema, tal vez demasiado por momentos en cuanto al fan service que básicamente se transforma en hentai en algunas escenas de sexo descarnado.
La razón por la cual no le pongo cinco estrellas está en su personaje protagonista (Shuuya) que se la pasa todo el tiempo dando discursos sobre la bondad y la esperanza mirando al horizonte con ojos lagrimosos y es el que más ganas querés que le vuelen la cabeza. Y en que por momentos la narración se frena demasiado en flashbacks de episodios anteriores y en los personajes recordando mil veces diálogos que tuvieron para reforzar los momentos críticos, sobre todo de sus muertes, algo que probablemente tiene sentido al leerlo por capítulos (te olvidas lo que pasó hace dos años) pero que al leerlo en tomo se vuelve repetitivo.
Pero justo cuando sentís que eso se empieza a hacer un poco pesado llega una escena de acción espectacular que visualmente te destruye las retinas y no lo podes soltar. Una obra diferente que todavía se la banca.
Hay que reconocerle a Battle Royale (trasladado aquí al manga) la originalidad en hacer una historia tan bestia, tan salvaje y tan absorbente y siniestra. Su modelo ha sido repetido mil veces: los juegos del hambre, el juego del calamar... y lo hace porque da para un montón de situaciones y de dilemas morales y éticos, que siempre resulta un mundo interesante de explorar.
El dibujo de Taguchi es impactante y adolece de algunos rostros demasiado infantilizados, pero hay que reconocerle que hace un gran trabajo para que todos los miembros de la clase sean perfectamente reconocibles en todo momento.
Obviamente, es una macarrada, que se toma unas cuantas licencias como la de convertir a chavales de colegio muchas veces en adultos, actuando como adultos que parecen boinas verdes. En este aspecto quizás cabe destacar como aspecto negativo lo excesivo que resulta un personaje como Kiriyama, no solo por su encarnación del mal más puro sino también por su excesiva perfección como máquina de matar. No es un chaval de escuela, es un terminator difícilmente justificable.
Aún así, este manga ofrece lo que promete, diversión a raudales y la incapacidad de dejar de pasar páginas.
"Endlich" nach dem ganzen Gemetzel ist es gut, dass es zu Ende ist. Der letzte Band hat sich jetzt doch sehr gezogen. Aber im Grunde ist das Ende ein gutes.
Shuuya y Noriko literal son los típicos personajes perfectos y optimistas que no hacían nada durante todo el manga, quedando opacados por la cantidad de personajes memorables de gran personalidad y background story, fuera de eso la historia es genial y el dibujo precioso a pesar de ser una obra super gore y cruda.