En este libro se nos presenta una panorámica de todo lo que se conoce sobre Yin Yin viniendo de su círculo familiar y cercanos, aparece su imagen construida por el afecto y la historia además de ciertas obras escogidas sobre su pérdida. La parte más dolorosa del relato es la lírica, todos los poemas que aparecen en este collage de cartas, diarios y poemas son desgarradores y brutales, tan tristes como hermosos y tan cuidados como sentidos en su escritura.
Es una recopilación muy adecuada y prolija pero tengo dos observaciones: la primera es que al inicio, en los diarios, se emplean códigos para los capítulos y nunca se explica qué quieren decir, quizá en su contexto aparece más claro pero no se ha traspasado y segundo, quizá por asuntos generacionales del compilador, al introducir a Doris Dana deja completamente fuera que además de trabajar con Gabriela Mistral fueron pareja. Esto puede parecer antojadizo pero es en realidad vejatorio teniendo ya innegables confirmaciones del vínculo que compartieron, es información que profundiza y aclara el contexto y ayuda a entender la cercanía e intimidad que compartieron.
Libro devastador que parece moverlo una fuerza sobrenatural en un esfuerzo gigante por salvar el alma de Yin e invocarlo a ratos. La angustia de las cartas finales son una tremenda pista de esos días de horror que vivieron en Petrópolis y desmitifican en parte a la dupla Gabriela y Yin, volviendo su relación en algo tremendamente complejo y que aún parecieran quedan muchos pormenores que puedan aclarar la tragedia que les vino encima.